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Leve mejoría en prevención de
huracanes
El
trauma de Mitch puso a andar
algunos mecanismos de
autodefensa en Honduras, pero no
hay una política nacional para
reducir su fragilidad ante los
huracanes.
Por
Thelma Mejía
En plena temporada de ciclones,
Honduras exhibe mejor capacidad
de reacción, pero sigue sin
políticas para reducir su
vulnerabilidad a los desastres
naturales, como impedir que se
habiten zonas anegables que
fueron devastadas nueve años
atrás por el huracán Mitch,
afirman expertos.
Sólo en Tegucigalpa, una de
zonas más vulnerables a las
inundaciones, se requieren 78
millones de dólares para mejorar
la infraestructura de las áreas
de riesgo, dijo el alcalde de la
capital, Ricardo Álvarez,
entrevistado para este artículo.
El río Choluteca, que atraviesa
la capital hondureña, necesita
un dragado para que vuelva a su
cauce original, cuyo costo está
estimado en 4,2 millones de
dólares. Pero, además, mucha
gente ha vuelto a vivir en sus
riberas por la falta de un plan
de contingencias en el plano
nacional y en los 298 municipios
del país, sostuvo Álvarez.
Hay
algunos avances
El huracán Félix, que ingresó
debilitado a territorio
hondureño el 5 de este mes,
causando lluvias intensas y
desbordes de algunos ríos,
demostró la capacidad de
coordinación de instituciones
estatales y locales bajo el
liderazgo de la Comisión
Permanente de Contingencias (Copeco),
estimaron varios expertos
consultados.
“Esto antes no se daba, ni
cuando el Mitch. Había mucho
celo profesional entre las
instituciones y los datos eran
dispersos, confusos. Ahora vimos
un equipo más coordinado desde
los gobiernos locales y a nivel
central, que permitió generar un
amplio proceso de alerta
temprana entre la ciudadanía",
dijo el meteorólogo y
catedrático de la estatal
Universidad Nacional Autónoma de
Honduras, Nabil Kawas.
El Servicio Meteorológico
Nacional ha adquirido más
experiencia, sostuvo. Tras una
capacitación en 2005, puede
predecir con más eficacia la
cantidad de lluvia que puede
caer sobre un determinado
territorio, lo que permite
controlar los depósitos de agua
potable y represas
hidroeléctricas y efectuar
descargas programadas si son
necesarias, explicó.
Además, "la gente ha aprendido a
protegerse y a preocuparse, no
hubo muertos, y eso demuestra
que estamos mejor que cuando nos
tocó enfrentar los embates del
huracán Mitch”.
Unas siete mil personas murieron
en Honduras y más de tres mil en
Nicaragua cuando Mitch asoló
América Central, en octubre de
1998. Por el desastre, ambas
naciones retrocedieron dos
décadas en materia de
infraestructura y desarrollo.
Ahora, los comités de emergencia
locales de Tegucigalpa
funcionaron con tal precisión
que “se sabía, por ejemplo, qué
pulpería (tienda de artículos
domésticos) estaba en una zona
de mayor riesgo en comparación
con otras, y la labor de
convencimiento personal para
evacuar tuvo resultados
positivos”, dijo el alcalde
Álvarez.
En los barrios donde la alcaldía
no pudo limpiar las bocas de
alcantarilla para evitar
inundaciones, los propios
residentes se organizaron para
hacerlo.
Para el presidente Manuel
Zelaya, haber evacuado 25 mil
personas en menos de un día fue
un éxito.
La alerta temprana permitió esa
evacuación en cuatro de los 18
departamentos del país, la
mayoría en la selvática región
de la Mosquitia, sobre el océano
Atlántico y fronteriza de zonas
nicaragüenses estragadas por
Félix, como Puerto Cabezas y el
Cabo de Gracias a Dios.
La franja de la Mosquitia, una
vasta zona que comparten
Honduras y Nicaragua, y los
bosques de las cordilleras de
las dos naciones ayudaron a que
Félix, que tocó tierra el día 4
como huracán de máxima potencia,
se debilitara y no causara daños
severos en Honduras, según los
expertos consultados.
El huracán ingresó por una de
las zonas más boscosas de
América Central, de montañas con
vegetación, y “nos salvamos por
un golpe de suerte, porque si
ese huracán entra por otro
sector, nos hubiera destrozado”,
opinó la bióloga y catedrática
universitaria Mirna Marín.
En Nicaragua, unas 40 personas
murieron, 120 estaban
desaparecidas y 50.000 fueron
damnificadas por Félix.
Para Marín, Honduras es hoy tan
frágil como después del paso de
Mitch. “La gente retornó a vivir
cerca de los ríos y en las zonas
inundables, y no hay una
política estatal que evite esas
acciones", dijo.
Además, "se siguen deforestando
las cuencas y montañas, sin
detenerse a pensar en su
importancia en situaciones de
riesgo como la que acabamos de
afrontar”, acotó. Los bosques
juegan un papel fundamental en
la capacidad de los suelos para
absorber las lluvias.
El ex comisionado de la Copeco,
Juan Carlos Elvir, cree que en
Honduras faltan ordenamiento
territorial y apoyo
presupuestario a las
instituciones de contingencia y
de prevención.
“Si bien hemos mejorado mucho,
hace falta ahondar en la gestión
y ser más agresivos en la
participación de la ciudadanía",
opinó.
"Aún no tenemos la cultura para
evitar un comportamiento social
de pánico como el que se vivió
estos días con las colas en las
tiendas, supermercados, bancos y
gasolineras”, señaló Elvir.
Este artículo es parte de una
serie sobre desarrollo
sustentable producida en
conjunto por IPS (Inter Press
Service) e IFEJ (siglas en
inglés de Federación
Internacional de Periodistas
Ambientales).
Gentileza: @ volar [
volar_2004@yahoo.com.ar ]
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