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El Geriátrico... un tema
familiar
Por María Adela Mondelli
Decidir la internación de
nuestros mayores, no es una
tarea fácil. La posibilidad de
analizar y evaluar todas las
alternativas posibles, ha de
estar siempre presente. A veces
con los costos que nos implica
una internación, cubrimos los
costos de dos o más personas
ayudándonos... A veces aún
pudiendo asumir el costo de
personal de asistencia, no
contamos con los recursos
necesarios para la estimulación
o el acompañamiento del anciano.
A veces estamos frente a cuadros
médicos o psiquiátricos que no
podemos afrontar en casa.
El agotamiento del cuidador de
un anciano con problemas
mentales, es un factor que
debemos también considerar.
De cualquier modo que sea, el
geriátrico ha pasado a ser un
signo de estos tiempos.
Entonces, ¿cómo elegirlo?, ¿qué
hay que tener en cuenta para
aminorar todas las posibilidades
de riesgo cierto de maltrato a
los mayores?.
En principio analizar cuáles son
las condiciones de nuestro
familiar, y con qué recursos
cuenta la familia.
La internación siempre es fuente
de efectos secundarios
indeseados, en las personas de
toda edad; aminorar sus efectos
debería ser una idea rectora que
guíe la elección del geriátrico.
Si no es necesaria una
internación permanente, podemos
contar con la asistencia de un
hogar de día, donde se realicen
actividades sociales,
recreativas, de estimulación,
culturales. Allí nuestro
familiar podrá compartir con
otras personas durante el día, y
a la noche regresar a casa con
todos a compartir la vida en
familia.
Las personas autoválidas, pueden
estar en instituciones de
puertas abiertas, donde puedan
entrar y salir por sus propios
medios y mantener una vida
social bastante parecida a la
que tenían antes de la
internación.
En estos casos él o ella pueden
y deberían participar de esta
decisión, que ella llegara como
un proceso familiar y personal y
no vivido como un castigo.
Las más difíciles de elegir son
las instituciones de puertas
cerradas cuando nuestro familiar
no está en buenas condiciones de
salud mental o física. Allí las
personas internadas sólo pueden
salir en compañía de un familiar
o en actividades pautadas desde
la institución. Personas con
problemas psiquiátricos
derivados de la vejez, personas
con problemas de memoria,
quienes tienen que tomar muchas
medicación y no pueden hacerse
cargo de ello, personas con
dificultades de desplazamiento,
son las indicadas para este tipo
de instituciones.
Su elección es muy compleja. En
principio, y dado que se trata
de una persona que no puede
trasladarse, tendríamos que
pensar que la institución esté
cercana o de fácil acceso para
la familia, amigos y otras
amistades de nuestro familiar.
Perder el contacto con los
rostros conocidos por largos
períodos de tiempo, en general
no ayuda a quienes tienen
problemas mentales (Alzheimer,
Demencia Senil) o de memoria.
Considerar de algún modo sus
"gustos" ha de ser una cuestión
importante. Si para él o ella
tener acceso a espacios verdes
es importante, o acceder a un
gimnasio, o a una parrilla, o
una biblioteca, o sala de música
o ... pues estaría bueno pensar
que algo de lo que disfruta no
le faltara en ese espacio.
Un punto importante para
considerar es el edilicio.
Seguridad y accesibilidad, dos
cuestiones fundamentales a tener
en cuenta. Muchos geriátricos
están instalados en antiguas
propiedades no preparadas para
ese fin. ¿Ha sido
convenientemente refaccionada?,
¿Son sus solados
antideslizantes?, ¿tiene barras
para sostenerse en los pasillos,
en los toiletes, en los lugares
para el baño diario?... El
acceso a llaves de gas y
tableros de electricidad, ¿están
vedados para el huésped?. Si por
algún motivo fuera necesario el
uso de silla de ruedas, ¿tiene
accesos y espacio suficiente
para moverse con ella por el
edificio, pasillo, puertas,
baños, comedor, dormitorio,
etc.?. La climatización es un
tema muy importante para
nuestros mayores, pensando que
la deshidratación puede
acontecer en un par de horas y
los problemas respiratorios,
habituales : ventilación y
calefacción adecuadas, son
fundamentales.
Y por último vamos a considerar
un tema muy importante : el de
las visitas. Esa es una de las
claves no sólo del vinculo que
mantengamos con nuestro
familiar, sino respecto de la
confiabilidad que nos de una
institución para dejar a
nuestros mayores.
Si bien es esperable que el
régimen no sea absolutamente
abierto por el mismo orden
necesario para la organización,
si debemos evaluar y testear la
flexibilidad institucional. Una
visita inesperada, una sorpresa
con su libro preferido,
compartir un almuerzo o una
cena, acompañarlo un día al
momento de irse a dormir, deben
ser circunstancias que puedas
pactar de antemano como
factibles de que sucedan.
Tal como si dejas un niño
pequeño en una guardería, si
dejas a una persona mayor en un
geriátrico debes acceder a ese
lugar en diferentes momentos,
por diferentes razones, para
poder testear por ti mismo el
trato hacia esa persona, la
comida, el lugar donde duerme,
la limpieza, etc.
Reiteramos : la
institucionalización nunca es
una buena alternativa ... pero a
veces es la mejor posible. En
ese contexto es que debemos ser
muy conciente de a quienes
confiamos la vida de nuestros
mayores.
He escuchado a personas que -en
formaciones reactivas a
sentimiento de culpa negados
respecto de la internación de su
madre o su padre en un
geriátrico- concluye no viendo
evidencias de maltrato.
Mantenerse atento y actuar
inmediatamente llevándonos a
nuestro familiar cuando
detectamos maltrato físico o
psicológico a los mayores, es
muy importante. Ellos -junto a
los niños- son presas fáciles
para la violencia.
mondelli@vivirmejoronline.com.ar
Gentileza: Visión y Ciencia [
lenticon@domeus.es ]
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