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Adiós maestro
Por Franco Rizzi
No da para cursilerías
sensiblonas. No. Tampoco para
monumentos y referencias a
premios recibidos. Tampoco. Si
algo el negro nos legó es que en
la simpleza de lo cotidiano
están las verdaderas historias,
esas que bien podría contar el
más boludo de tus amigos, pero
con la exquisita sabiduría de
saber captar la atención hasta
el final. Que llore la
literatura, que llore la
historieta, a ellos sí que se
les complica. No se quién fue o
es el encargado de definir que
la literatura se divide en alta
o baja, no importa, sólo quería
avisarle que el negro dio la
vuelta en todas las categorías y
se fue con el cinturón puesto.
Tomá, a llorar al campito.
¿Grande? sí, el más grande
Por esto propongo tres días de
duelo en las bibliotecas, cafés,
canchas de fútbol y potreros de
todo el país. Ese sería un buen
homenaje a Roberto Fontanarrosa.
Te digo más…podríamos sumar que
todos los torneos de fútbol
amateur o ligas regionales
jueguen la copa Fontanarrosa y
que cada mesa de café se llame
de los galanes. Equilibremos un
poco para todos che, no puede
ser que en este país se le rinda
tantos homenajes a salames como
Lugones, que ha sido, dicho mal
y pronto, una bosta, y no al
tipo que nos representa a buena
parte de nuestra generación. No
les pido una avenida, pero por
lo menos un lindo salón de la
Rosada, una buena plaza en
Córdoba y un estadio en Rosario,
que tanto!
Usted no me lo va a creer,
seguramente, pero yo se que el
mundo ha vivido equivocado, y
sigue errándole, si no no se lo
hubiera llevado la parca.
Realmente que se haya muerto el
negro es una injusticia enorme,
por eso, como dijo Sabina:
¡Muerte a la muerte! Y siendo
más egoísta aún, estoy
decididamente en contra que
Fontanarrosa no haya vivido, por
lo menos, sesenta años más, cosa
de asegurar, (al menos a mí y a
los de mi generación), que nos
vamos a morir leyendo al negro.
Creo que este fue el mayor de
tus defectos, porque los
inmortales, por definición, no
se deben morir.
Sabemos que estabas en contra de
la posteridad y que pediste que
cuando te vayas quemen todos tus
libros, para no andar jodiendo
en los estantes de las
bibliotecas. Disculpame negro,
no voy a hacerlo…son demasiado
buenos.
Infinita tristeza porque se fue
el maestro, por eso un último
homenaje:
¡Puto el que lee esto!
Gentileza: Cultura UNC [
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