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Ingeniería Genética Extrema
Por Dr. José Maria Paz
La acusación de que el
conocimiento no es puro y
desinteresado tiene ya una larga
tradición. Desde el siglo XIX,
cuanto menos se presentan
razones acerca de la
contaminación y manipulación del
conocimiento por causas externas
al mismo. Freud, Marx y
Nietzsche, los llamados
filósofos de la sospecha,
denuncian la falacia de la
verdad de la ciencia, afirmando
que tras la aparente
racionalidad o neutralidad,
asoman siempre deseos de
carácter inconsciente, económico
o de poder.
Así mismo, Jurgen Habermas, en
"Conocimiento e Interés" afirma,
que no existe el conocimiento
desinteresado, que todo
conocimiento se mueve por algún
tipo de interés, (económico, de
poder, etc.) cuando el verdadero
interés de las ciencias debería
ser un interés emancipatorio de
los pueblos. (Purificación
Mayobre Rodríguez, docente de la
U. de Vigo)
Según Foucault, hasta el siglo
XVII, el poder/saber se
manifestaba sólo interesado por
la muerte, es el poder del
soberano simbolizado por la
espada, que ejerce su derecho
sobre la vida en cuanto que es
capaz de decidir acerca de la
muerte de sus súbditos. Es un
poder negativo, de sustracción
de fuerzas, hasta su posible
aniquilación.
A partir del siglo XVIII, en la
sociedad disciplinaria y de
control, el poder se va a
ejercer sobre la vida
convirtiéndose en Biopoder. Ese
poder se desarrolla y expande a
través de una serie de
tecnologías que comienzan a
formarse en ese siglo,
relacionado con la teoría
política que empieza a
incorporar el problema de
protección de la vida como
fundamento originario de la
sociedad. Tengamos presente que
ese biopoder tiene dos caras
inseparables, propiciar la vida
y a la vez eliminarla.
La ingeniería genética extrema,
la nanotecnología, (la
manipulación de estructuras
materiales a nivel atómico)
constituyen elementos que en
cierta medida, quizá más
sofisticada, son la expresión de
ese Biopoder que forma parte de
aquella reestructuración
económica de los 80/90, que
constituye o se conoce como
Globalización.
Hacia 1945, los modelos
sociales, políticos y económicos
que emergieron al fin de la
Segunda Guerra Mundial, todavía
sostenían los valores de la
Ilustración, tanto en su
vertiente liberal con USA a la
cabeza, como en el socialista,
encabezada por la Unión
Soviética.
Los dos grandes modelos
ideológicos enfrentados
históricamente hasta el fin de
la guerra fría, provenían de una
misma matriz, los valores de la
civilización occidental. Con la
caída del muro de Berlín, como
paradigma del derrumbe del
bloque socialista, ya sin
escollos, el imperialismo
comienza un descarado proceso de
acumulación, a través del
"mercado" va a desplegarse por
todo el mundo, mostrando su
verdadera cara, llevando miseria
y desocupación por el mundo a
una velocidad inusitada. Es la
Globalización.
El autor David Held, en su libro
"Democracia y Orden Global",
reconoce algunos elementos de
este fenómeno, que es la
Globalización:
La intensidad de las relaciones
entre las comunidades
Comienzo hacia fines de la
guerra fría
Aparición de los mercados
financieros globales
El discurso de los valores
adopta un perfil claramente
norteamericano
Cambio total del mercado de
trabajo
La revolución tecnológica y
científica
En este último punto amerita
detenernos. La revolución
tecnológica que en los últimos
años adquiere una dinámica
inusitada, trae consigo una
inmensa repercusión sobre los
mecanismos de producción y las
relaciones laborales.
América Latina, gracias a la
riqueza de sus regiones, a la
diversidad de sus climas,
constituye la tierra prometida
para la aplicación de nuevas
posibilidades "tecnológicas"
para resolver algunas
"problemáticas de la humanidad".
Este es el discurso del
colonizador, en realidad estas
nuevas modalidades científicas y
técnicas, entre ellas la
ingeniería genética, un derivado
de la biología, hace de la
transferencia de genes, un
instrumento de dominación (ley
de patentes por medio) y
sometimiento.
Nuestro país, Argentina, es un
caso paradigmático, pues es el
único que ha permitido una
liberación masiva y comercial de
los cultivos transgénicos,
principalmente soja y maíz, bajo
un fino sistema tecnológico a lo
largo y ancho de su territorio.
Este saqueo, cuyo objetivo es
seguir satisfaciendo el proceso
de acumulación del Imperio,
dejando atrás cambios
climáticos, efecto invernadero,
inundaciones, destrucción de la
biodiversidad, contaminación del
suelo, transformando el Norte
del país en un gran desierto,
arrasando las riquezas de la
tierra, y condenando al
destierro y a la hambruna a
nuestro pueblo, todo en aras de
el desarrollo agro-industrial,
con la complicidad de los
gobiernos de turno, que reducen
la soberanía a su mínima
expresión, en términos de
Soberanía de Estado, dejando en
manos de las grandes
corporaciones imperialistas, las
decisiones de los grandes temas
nacionales.
Por último, no hay antagonismo
entre tecnología-ciencia y
ecologismo, pero sí la hay en la
puja por poderes, en ese sentido
creo que la historia de los
pueblos libres, nos marca el
rumbo en la lucha por la
Liberación, en la que el Estado
tiene un rol fundamental, pero
las revoluciones las hacen los
pueblos.
Gentileza: Rompiendo Muros [
rompiendomuros@yahoo.com.ar
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