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Everest a tu alcance
Cuando el alpinista Reinhold
Messner consiguió en 1980 subir
por primera vez en solitario y
sin oxígeno el Everest (8.848
metros), comentó que en aquella
montaña estaba presente y vivo
el espíritu de aquellos primeros
aventureros que antes que él, lo
habían intentado y habían
perdido su vida por un sueño:
“Su espíritu está aquí. Lo
percibo claramente”, comentó. La
necesidad de descubrir nuevos
espacios es lo que en el fondo
parece motivar a todos estos
aventureros.
Después han sido muchos los que
han seguido soñando con la Diosa
Madre de la Tierra, pero muy
pocos los que se han entregado
sin condiciones a ese pulso
donde la Sagrada Diosa evalúa al
aspirante y decide si es digno o
no de sentarse en el trono más
alto del planeta.
Sebastián Álvaro habla con
tristeza sobre la situación que
actualmente se vive en el
Everest: “Las gentes que ahora
van a caminar por el Himalaya lo
hacen atraídos por aquellas
montañas y los testimonios de
aquellos aventureros que
realizaron las primeras
ascensiones. Van buscando eso y
resulta que ya no existe.
Aquella fascinación y misterio
se ha cambiado por codicia y
dinero, y eso ha hecho que se
pierda la magia y la capacidad
de imaginar otros mundos”.
Bajo el eslogan “Everest a tu
alcance” catálogos de viaje y
páginas de Internet te dicen que
tú puedes ser uno de los pocos
elegidos que hacen cumbre en la
montaña más alta del planeta.
“La mayor parte de los turistas
quieren llegar con los viajes
organizados a la cima, pagando
algo más que con falta de
aliento, cansancio, frío en la
zona de la muerte.
Gracias a la ayuda de los
sherpas y los guías de montaña,
con el camino preparado por
cientos de porteadores, muchos
consiguen subir a la cumbre. La
montaña más alta del mundo se ha
convertido en un bien comercial,
incluso los muertos son
utilizados como reclamo en la
industria del turismo global”,
reflexionaba Messner a través de
una carta.
La degradación que se ha
alcanzado en el Everest con el
circo de las expediciones
comerciales viene acompañada por
la degradación física del medio.
En todos estos años de
expediciones de Al Filo de lo
Imposible, Sebastián Álvaro
comenta que el lugar donde más
se ha notado la degradación
ambiental ha sido en la montaña
más alta del planeta.”Y eso
tiene que ver con una
determinada política llevada a
cabo por los gobiernos de Nepal
y de China que han propiciado
las denominadas expediciones
comerciales guiadas. La codicia
ha hecho que la esencia del
Everest haya cambiado
radicalmente. Allí se tiran
medicinas -sobre todo en la
parte del glaciar de la cara
Sur- y cuando de allí surge el
agua, ésta sale contaminada,
convirtiéndose en origen y foco
de muchas de las enfermedades
que afectan a las expediciones.
Luego está también la
contaminación de basura y
visual. Cuando llegas a un campo
base, prácticamente montas la
tienda encima de un auténtico
estercolero y eso no tiene nada
que ver con la montaña. Cuando
han empezado estos procesos de
degradación, hemos procurado
buscar otros objetivos en las
expediciones de Al Filo. Ir a un
campo base lleno de basura y con
quinientas personas alrededor no
es algo que apetezca ”,
sostiene. Pero esto no ocurre
sólo en los primeros
campamentos. A más altura en la
cara Sur, existe todo un
vertedero: botellas vacías de
oxígeno, plásticos, ropa,
tiendas abandonadas, equipos de
escalada, latas de combustible,
baterías y todo tipo de basura y
desechos orgánicos. Y aunque de
vez en cuando organizan
expediciones de recogida, el
ritmo de producción de
desperdicios supera al de
limpieza. “Apuntaría un tercer
tipo de contaminación a mi
entender más dañina -añade
Sebastián Álvaro-, y es el haber
cambiado la imagen del Everest.
De ser la montaña más alta de la
Tierra ha pasado a convertirse
en un circo de vanidades donde
cualquiera con dinero,
porteadores, oxígeno y cuerdas
fijas, puede llegar arriba. Han
cambiado la esencia de un lugar
que mantenía incólume el
misterio, la fascinación y lo
sagrado, y lo han transformado
en vulgar. Los chinos han
autorizado la construcción de
una carretera hasta el campo
base del Everest a 5.200
metros”.
Se ha empezado a construir una
autopista que llegará hasta el
campo base del Everest.
Luego se construirá allí un
hotel.
En efecto, el pasado mes de
junio empezaron las obras de
esta autopista de montaña que
tiene como objetivo “facilitar
el camino de quienes porten la
antorcha olímpica”, pero sobre
todo convertirse en la vía
principal de llegada de turistas
y montañeros al Everest.
Este proyecto da paso a un
segundo aún más ambicioso: la
construcción de un hotel en el
Valle de Rongbuk, en el campo
base Norte de la Gran Montaña.
“Muchas fueron las voces que se
alzaron en su contra -recuerda
Christian Sellés-, sobre todo
montañeros que veían como la
montaña más alta del mundo podía
convertirse, aún más, en un
destino turístico convencional.
Ahora, esta atrocidad contra la
naturaleza va a convertirse en
realidad. Se ha sacrificado la
montaña, la naturaleza, su
magnificencia, por el mero
turismo”.
Aquel que consigue llegar a la
cumbre gracias al dinero, el
esfuerzo y el riesgo de otros,
bajará sin nada en sus manos
porque sólo quien deja una parte
de sí mismo en el seno de la
Diosa Madre de la Tierra, recoge
un poco de su esencia y la
incorpora a su espíritu soñador,
dice la leyenda. Y eso es lo que
algunos, muy pocos, dicen haber
experimentado.
“Hay una frase del pensador
David Thoreau que dice ‘Al mismo
tiempo que ansiamos explorar y
comprenderlo todo, necesitamos
que todo siga misterioso e
insondable”, recuerda el
director de Al Filo. “Se han
perdido las enseñanzas de buena
parte de los aventureros
románticos que nos enseñaron de
una forma determinada lo que
debe ser la realidad del viaje y
nuestra capacidad de vivir en
armonía con la naturaleza.
Cuando decimos que la Tierra
está en peligro la realidad es
que los que estamos en peligro
somos nosotros, la especie
humana. Ella seguirá girando
otros miles de millones de años.
El día que terminemos de
contaminar las aguas; cuando la
atmósfera sea irrespirable,
seguramente la especie humana
estará en vías de extinción o
habrá desaparecido”.
Gentileza: Anahi Benegas Arias [
anahi_20002002@yahoo.es ]
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