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Autopistas: ¿Líneas de la palma
de la mano o tatuajes de la
dictadura en la tierra?
Por Vandana Shiva
Las monstruosas autopistas se
han convertido en la imagen
distorsionada de la India
contemporánea: se han situado en
el corazón del imaginario de la
"India radiante".
Al Primer Ministro Vajpayee se
le ha citado por decir lo
siguiente:
Las carreteras son como las
líneas de la palma de la mano:
existe en ellas una línea del
destino que va desde Srinagar a
Kanyakumani. Queremos que llegue
el día en que salgamos de
Kanyakumani para llegar a
Srinagar con facilidad.
La redefinición de la India
supone un olvido de la auténtica
India, de Bharat [El nombre
oficial de la India es Bharat
Garanajiyá, N.T.]. Escribir
nuestro destino en el cemento es
destruir el destino de nuestro
suelo, nuestra tierra y nuestra
ecología. En la India, hemos
considerado nuestras montañas y
ríos como las "líneas de la
palma de nuestra mano". Son una
parte intrínseca de la ecología
y de la geografía de nuestra
tierra madre: son nuestros
donantes y nuestros receptores.
Las autopistas no son las líneas
de la palma de la mano sino más
bien tatuajes, negras marcas
impuestas en el paisaje por
decisiones externas, un diseño
que centraliza y excluye, un
proyecto que utilizó, en otros
tiempos, Hitler para controlar
el destino de los alemanes. La
violencia de este diseño,
impuesto desde el exterior,
queda simbolizada en el
asesinato de un ingeniero, Dubey,
quien intentó hacer pública la
corrupción en los contratos de
las autopistas, promovidas en
nuestra época por el Banco
Mundial y el Fondo Financiero
Internacional. Nosotros hemos
estado íntimamente unidos a
nuestra tierra, a nuestros ríos,
a nuestras montañas. La Tierra
ha conformado nuestro destino. Y
a través de esa unión también
nos hemos unido como
civilización, desde Kashmir
hasta Kanyakumari.
El nacimiento de los afluentes
del Ganges arranca de "Char
Dhams" [Char Dam es un término
que incluye los cuatro templos
más venerados en la India, N.T].
La gente cruza el país en
peregrinación hasta el Himalaya
donde se encuentran Yamunotri,
Gangotri, Kedarnath y Badrinath.
No fueron necesarias las
autopistas para que la gente del
Sur realizara esta
peregrinación, eran suficientes
los sagrados lazos con nuestras
montañas y con nuestros ríos. Y
de hecho la peregrinación
resultaba valiosa porque se
llevaba a cabo a pie. La India
apreciaba la "Padyatra" (la
marcha a pie). La marcha de
Gandhi fue una Padyatra. El
movimiento Chipko [En los años
70 y 80, la resistencia a la
destrucción de bosques en la
India- como fuente de recursos
vitales- se organizó y extendió
mediante este movimiento, N.T.]
se diseminó desde las montañas
del Himalaya por medio de
Padyatras. Aún hoy en día, miles
de personas caminan con el fin
de llevarse a casa agua del
Ganges para la festividad de
Shivrathri (la gran noche de
Shiva). La mayoría de las
campesinas de la India van a pie
para recoger pienso, leña y
agua. Estos desplazamientos
serán más largos cuantos más
árboles se corten y menos sea el
agua que renueve nuestros pozos
y arroyos, ya que el cemento y
el alquitrán de la autopistas
cubrirán nuestros suelos e
impedirán su regeneración.
La sustitución en nuestra
imaginación de nuestros ríos
sagrados por autopistas, y
nuestra unión con la tierra
sagrada, con sus montañas y sus
bosques, por la conexión a
través de los automóviles, el
cemento y el alquitrán, va a
cambiar la ecología de la India,
su cultura, su historia y su
singularidad, para adoptar un
modelo occidental de desarrollo
obsoleto, pasado de moda e
insostenible por su alto coste
social y medioambiental.
Tagore nos ha recordado que la
India es diferente porque es una
"Aranya Sanskrity", que se
inspira en los bosques y en los
seres vivos mientras que las
características culturales de
occidente se derivan de las
inertes construcciones de
edificios.
Gandhi dejó dicho:
"La civilización moderna busca
aumentar las comodidades del
cuerpo y, aún en eso, fracasa
miserablemente...Uno no tiene
más que ser paciente con una
civilización semejante para que
se autodestruya ...inmolando en
su altar a víctimas
innumerables. Sus efectos
letales llevarán a la gente a
lanzarse a sus abrasadoras
llamas creyéndolas algo
beneficioso.
Se acusa a la India de que su
pueblo es incivilizado,
ignorante y estúpido, lo que
resulta una acusación contra lo
que constituye nuestra
fortaleza. Lo que hemos
comprobado y encontrado acertado
no nos atrevemos a cambiarlo.
Hay mucha gente que da consejos
a la India pero ella permanece
inalterable. En eso consiste su
belleza. Constituye el ancla de
nuestra esperanza." Nuestra
peculiaridad civilizadora de
dejar una pequeña huella
ecológica en el planeta está
siendo borrada en la carrera por
imitar al occidente
industrializado, usurpando el
espacio ecológico de otros
seres, de comunidades rurales y
tribales y de los pobres de las
ciudades.
Las autopistas y los automóviles
son el símbolo cultural más
extremo del desarrollo no
sostenible y de la exclusión.
Nuestras carreteras acogían a
vacas, caballos, camellos,
elefantes y coches, pero ahora
vamos a privilegiar a los
propietarios de coches. Delhi ha
anunciado que, a finales de
2004, sus carreteras estarán
"prohibidas a las vacas". Con
anterioridad lo fueron para los
rickshaw [Carrito de estilo
oriental tirado por un hombre
como medio de transporte
tradicional para pasajeros, N.T.].
La cultura del automóvil y de
las autopistas son el símbolo de
culturas totalitarias que niegan
a la gente alternativas más
sostenibles y equitativas para
el transporte y la movilidad.
Para desplazarse desde
Kanyakumari a Kashmir, la India
dispone de la mayor red de
ferrocarriles. Sin embargo, la
propaganda de los proyectos de
autopistas da a entender que su
ausencia supone que el pueblo de
la India no tiene posibilidad de
moverse. Nuestros dirigentes
están ciegos ante la experiencia
que occidente ha tenido al
abandonar otros medios de
transporte más sostenibles y
agradables por el transporte por
carretera. En Alemania, el
transporte por carretera es
responsable del 91% de la
contaminación atmosférica, del
64% de la contaminación
acústica, del 91% de la
desaparición de tierras
cultivables, del 56% en gastos
de construcción y mantenimiento
y del 98% de los accidentes.
El transporte por carretera es 8
veces más contaminante, 10 veces
más destructor de tierras, y
tiene una propensión a causar
accidentes 20 veces mayor que el
ferroviario (Véase cuadro 1). El
transporte por carretera supone
el 17% de la contaminación por
CO2, responsable de la
inestabilidad climática. No
obstante, aunque conocen estos
inconvenientes, los gobernantes
de la India van a elegir la más
obsoleta y costosa forma de
transporte como símbolo de la
"India radiante".
La carretera ("sadak") formó
parte del lema electoral del BJP
[Bharatiya Janata Party, partido
del Primer Ministro, N.T.] para
las elecciones legislativas.
Habida cuenta del número de
anuncios publicitarios en la
campaña para la elecciones
generales, la gente de la India
puede tener la certeza de que
las autopistas y el automóvil
van a ser presentados como los
símbolos de una nueva y feliz
India. La autopista se ha
convertido en el Bharat Jodo
Pariyojna (proyecto de
autopistas) del Primer Ministro
(PMBJP). Las agencias de
publicidad han conseguido que la
palabra autopista sea
equivalente a BJP en las mentes
de la gente.
Pero es preciso que aceptemos
las lecciones que nos dan la
historia y nos ofrecen otras
sociedades. Tenemos un siglo de
experiencias sobre la violencia
social y ecológica del
automóvil, por lo que estamos en
condiciones de escapar a su
esclavitud. Y disponemos de las
lecciones de la Alemania nazi en
la que las autopistas se
diseñaron como forma de control
centralizado, de fascismo y de
autoritarismo, en ningún caso
como ejemplo de libertad humana
y democracia.
Como Wolfgang Sachs expone en su
ya clásica obra "For the Love of
the Automobile":
"Las dictaduras no se mantienen
sólo por la fuerza sino también
por la apelación emocional. La
ilusión del hombre de la calle
constituye tanto una parte de la
imagen de la época como de los
albores de la Gestapo. La
historia de ese entusiasmo
durante el fascismo alemán está
todavía por escribir. Aun así,
quienquiera que escuche con
disimulo desde un rincón de la
barra de un bar y distinga el
consentimiento de los de abajo
de la opresión de los que
mandan, tendrá que hacer un
hueco para un capítulo sobre la
política de motorización de los
nacionalsocialistas."
El populismo del Primer Ministro
Vajpayees con el proyecto de sus
"adoradas" autopistas presenta
paralelismos con las imágenes
del populismo de Adolf Hitler
con la autopista hanseática
Frankfurt-Basel del 23 de
septiembre de 1923. La ley
automovilística del Reich, que
hizo posible el desarrollo de
las autopistas, quitó
competencias a los estados
federados y las concentró en el
poder central.
Las carreteras exclusivas para
coches han acabado con el
pluralismo y la democracia del
transporte. Un documento de
aquella época señala al campo
como el principal obstáculo para
el automóvil porque:
"Se espera compartir las calles
con coches de caballos,
ciclistas y peatones...el
concepto moderno del tráfico
está enfocado a la introducción
de una red de autopistas
especiales al servicio de los
viajeros de largas distancias y
para uso de los automóviles más
rápidos (para los que se
construyen)..." (Wolfang Sachs,
p.49).
El monocultivo de la mente, que
ha destruido la biodiversidad en
granjas y bosques, y que ha
alimentado los odios entre
comunidades, se está extendiendo
ahora por el paisaje y los
caminos de la India. El
propietario de coches y el
viajero de largas distancias es
un ciudadano privilegiado. El
carro de bueyes, la bicicleta y
el caminante van a ser
desplazados por el automóvil que
hasta ahora sólo era una de las
muchas formas de transporte. La
composición diversa y pluralista
de la India se está remodelando
de una forma muy simple a través
del proyecto de autopistas del
primer ministro. Hitler también
impulsó "las autopistas
nacionales" con el fin de crear
una Volksgemeinschaft (una
sociedad nacional) unida como
"un solo pueblo, un sólo Reich,
un solo Führer", pero ello
implicaba erradicar la
diversidad, la autonomía y la
descentralización. Los nazis
alemanes se sirvieron de las
autopistas "para moldear al
pueblo alemán de forma
unitaria". Los actuales
gobernantes de la India también
están utilizando las autopistas
como medio y metáfora para
convertir a la India en un
monolito.
De acuerdo con los datos
oficiales de 2004 de la India:
"Entre 1947 y 1997 (50 años): se
construyeron sólo 556 km. de
autopistas nacionales de 4/6
carriles, es decir 11,12 km. por
año.
Desde 1997 en adelante: Con el
PMBJP se están construyendo
24.000 km. de autopistas
nacionales de 4/6 carriles, lo
que significa 11 km. diarios que
dan trabajo a 5.000 personas
diariamente".
La propaganda de los nazis se
sirvió de las mismas medidas
para conseguirlo. La
construcción de carreteras fue
el mayor proyecto de obras
públicas, con 6.000 km.
previstos, y cerca de un millón
de empleos creados como
consecuencia de las políticas de
motorización. La propaganda de
la "India reluciente sobre el
asfalto" encuentra paralelismos
con la euforia del Reich alemán.
Los nacionalsocialistas
presentaron la construcción de
carreteras en su doble condición
de éxito técnico y de hito
cultural. Como declaró Fritz
Todt, inspector general de
carreteras alemanas, tras la
construcción de las primeras mil
millas:
"Una vez más resulta motivo de
orgullo ser un constructor de
carreteras. El Reich alemán está
llevando a las carreteras a un
nivel de belleza y extensión
como nunca se había alcanzado en
la historia de la civilización
humana..."
Pues bien, el Gobierno de la
India está intentando superar al
Reich alemán.
La India del siglo XXI tiene que
construirse sobre el legado de
Gandhi, no sobre el de Hitler.
Necesita evitar la repetición de
los errores ecológicos y
sociales de los países
industrializados de occidente.
La India ha ofrecido
alternativas civilizadoras que
se basan en la sostenibilidad y
el pluralismo. Gandhi escribió :
"Dios quiera que la India no
adopte nunca el modelo de
industrialización occidental. El
imperialismo económico de un
diminuto reino insular
(Inglaterra) mantiene hoy al
mundo encadenado. Si una nación
de 300 millones de habitantes
adoptara el mismo tipo de
explotación económica, dejaría
al mundo como si hubiera sido
arrasado por una plaga de
langostas".
Hoy somos mil millones de
personas y se nos pide que
adoptemos la forma de vida y el
sistema económico del 20% de la
humanidad que dispone del 80% de
los recursos del mundo. Si 200
millones de ciudadanos ricos de
la India quieren vivir a la
manera de sus homólogos
occidentales, 800 millones de
sus hermanos y hermanas se verán
privados de sus recursos
hídricos, de sus tierras, de sus
casas y de su sustento. El
proyecto de autopistas no va a
unir a la India, la va a
dividir. Va a crear un apartheid
de coches en los que los ricos
conducirán a gran velocidad por
autopistas que atraviesan
pueblos y bosques, que obligan a
demoler casas y granjas y a
arrancar árboles, que despojan
de su sustento y forma de vida a
sus hermanos y hermanas. Son
cementerios de cemento y
alquitrán que entierran nuestros
suelos, nuestras aldeas y
nuestras libertades.
Gentileza: Melina Alfaro [
volar_2004@yahoo.com.ar ]
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