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El hallazgo de una tumba de
Adriano recuerda paralelo de la
decadencia de viejos y nuevos
imperios
Por Fernando Del Corro
El reciente hallazgo de una
tumba del emperador romano
Adriano por una expedición
arqueológica dirigida por el
belga Marc Waelkens en la
Turquía centro-meridional hace
recordar una circunstancia
histórica que vincula lo
acontecido con el pretendido
viejo imperio latino con tiempos
contemporáneos.
La estatua del viejo emperador,
de unos cinco metros de altura
esculpida en mármol,.localizada
en la antigua ciudad
greco-romana de Zagalazos, está
en una zona que correspondió,
más tarde al Imperio Bizantino,
pero no muy lejos de donde, bajo
el gobierno del mismo Adriano,
Roma encontró el límite
definitivo a sus sueños de
expansión ilimitada.
Es que, hace poco, las 737 bases
militares que los Estados Unidos
de América poseen en todo el
planeta Tierra y el
sostenimiento de un conflicto
como el de Irak, acompañado por
el de Afganistán, que genera
cuantiosas pérdidas humanas y
materiales, hicieron que el
congreso estadounidense
decidiese aplicar una sensata
política de retiro de sus tropas
represoras en la Mesopotamia,
aunque luego fuera vetada por el
presidente George Walker Bush.
Cuando 1890 años atrás, en 117,
el gobernador de Siria, Publio
Elio Adriano, asumió como
emperador tras la muerte de
Marco Ulpio Trajano, Roma poseía
un millón de legionarios
dispersos desde las islas
británicas hasta el Golfo
Pérsico, pasando por el norte de
Africa y por la mayor parte de
los actuales países europeos.
Gracias a ello sus finanzas no
eran las más sanas, situación
que se agravaba con continuas
complicaciones militares, sobre
todo con el Imperio Parto
(Persia), sin olvidar otras.
En el marco de la denominada
"globalización", desde hace
algunos años historiadores,
economistas y políticos vienen
analizando las simetrías y
asimetrías entre el viejo
imperio universal romano y el
actual imperio universal
estadounidense. Ya allá por el
150 Antes de Nuestra Era (ANE),
Polibio de Megalópolis, sin
utilizar esa definición, habló
de la "globalización" cuando la
antigüedad bipolar dejó de serlo
tras las victorias romanas sobre
los cartagineses en las Guerras
Púnicas.
Pero antes como hoy existían
zonas del planeta no controladas
por el imperio universal. Uno de
los grandes pensadores
contemporáneos, de gran
influencia sobre las políticas
de su país, el brasileño Helio
Jaguaribe, introdujo el concepto
de las áreas de la resistencia,
aquellas que si bien sufren las
reglas del Imperio desarrollan,
hasta donde pueden, su propio
juego. Hoy esas áreas, que se
ensanchan con nuevos aliados,
como la Argentina, son las que
se denominan BRIC (Brasil,
Rusia, India, China).
Sobre un Producto Interno Bruto
(PIB) oficial de 13,22 billones
de dólares estadounidenses el
tesoro de los EEUU destina al
mantenimiento de su poder
mundial alrededor del 50% de los
gastos militares del planeta que
rondan los u$s 1,2 billones
anuales, pero con la aclaración
de que la operación policial que
viene desarrollando en los
últimos años en Irak le ha
insumido hasta el presente cerca
de u$s 400.000 millones; una
cifra aproximada al total de la
deuda externa suramericana. Roma
también resolvía sus problemas
financieros apelando a nuevas
operaciones militares con fines
tributarios. La última expansión
significativa fue la de Trajano,
nacido en la hoy Santiponce,
antes Italica, a pocos
kilómetros de Sevilla, España.
Trajano, considerado por muchos
como el más grande de los
generales romanos de la
historia, ocupó Rumania,
Hungría, Armenia y la
Mesopotamia, entre otras zonas.
Luego dijo que su plan era
llegar a la India, como
Alejandro Magno, pero que ya
estaba viejo para ello.
Cuando asumió Adriano, también
de Italica, se encontró con
serios problemas financieros y
militares. Las revueltas de los
judíos, los problemas en la
frontera con Escocia y la guerra
con los partos eran algunos de
los temas a resolver. Todos
ellos fueron encarados en tiempo
y forma, así fue que comenzó por
el punto principal, la cuestión
persa. El prebendario senado
romano quería seguir avanzando
-a diferencia del actual senado
de EEUU-, al igual que cuatro de
los generales del ejército en la
Mesopotamia, por lo que una
solución pasó por ejecutar a los
cuatro y poner en caja a los
senadores.
Adriano, el tercero de los
emperadores antoninos, fue quién
avanzó en la
institucionalización del imperio
y en terminar las aventuras
militares, aunque no faltaron
quienes las intentaron luego con
ninguna o efímera suerte.
Construyó la muralla que separa
a Inglaterra de Escocia para
frenar los ataques de los
escotos y adoptó diversas
medidas de racionalización pero,
antes, empezó por devolver
territorios incontrolables,
siendo el primero lo que hoy es
Irak; la primera vez que los
romanos, en sus casi nueve
siglos de historia, abandonaron
una zona ocupada.
Gentileza: Luis M. Casado Ledo [
casadoledo@rebanadasderealidad.com.ar
]
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