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Hacia una nueva reforma
universitaria
A los estudiantes universitarios
de la Patria Grande
Por Fernando Ramón Bossi,
Secretario de Organización del
Congreso Bolivariano de los
Pueblos
El año próximo se cumplirán 90
años de la Reforma Universitaria
de Córdoba. El movimiento
estudiantil de la ciudad
mediterránea argentina, con ese
acto de rebeldía, conmocionaba a
toda la América Latina Caribeña.
Así, la proclama de 1918 se
titulaba: “La juventud argentina
de Córdoba a los hombres libres
de Sudamérica”. El carácter
latinoamericano del movimiento
trascendía las fronteras de la
República Argentina —como
asimismo trascendía los límites
de la Universidad—, para
instalarse como un llamado a la
unidad de Nuestra América en
lucha contra el imperialismo,
las oligarquías nativas y el
clericalismo conservador.
“Creemos no equivocarnos, las
resonancias del corazón nos lo
advierten: estamos pisando sobre
una revolución , estamos
viviendo una hora americana”, se
lee en la proclama.
“Las universidades han sido
hasta aquí refugio secular de
los mediocres, la renta de los
ignorantes, la hospitalización
segura de los inválidos y —lo
que es peor aún— el lugar en
donde todas las formas de
tiranizar y de insensibilizar
hallaron la cátedra que las
dictara. Las universidades han
llegado a ser así fiel reflejo
de estas sociedades decadentes,
que se empeñan en ofrecer el
triste espectáculo de una
inmovilidad senil. Por eso es
que la ciencia frente a estas
casas mudas y cerradas, pasa
silenciosa o entra mutilada y
grotesca al servicio
burocrático. Cuando en un rapto
fugaz abre sus puertas a los
altos espíritus es para
arrepentirse luego y hacerles
imposible la vida en su recinto.
Por eso es que, dentro de
semejante régimen, las fuerzas
naturales llevan a mediocrizar
la enseñanza, y el
ensanchamiento vital de los
organismos universitarios no es
el fruto del desarrollo
orgánico, sino el aliento de la
periodicidad revolucionaria”,
señalaba en otra parte el texto
de la Proclama. Y terminaba así:
“La juventud universitaria de
Córdoba, por intermedio de su
federación, saluda a los
compañeros de la América toda y
les incita a colaborar en la
obra de libertad que inicia”.
A 90 años de esa gesta
histórica, las razones que
motivaron a los estudiantes
cordobeses a pronunciarse de esa
manera categórica, nuevamente
están vigentes: la Universidad
en nuestros países
latinoamericanos caribeños
aparece al margen de los
intereses nacionales y
populares, descomprometida con
el presente y el futuro de
nuestros países y al margen de
la lucha por la integración de
la Patria Grande.
Tras dos décadas de feroz
neoliberalismo, la educación se
deterioró en todos sus niveles y
la ola privatista aún sigue
ocupando espacios destacados en
muchos países de la región. ¿No
es hora de preguntarnos qué
Universidad realmente queremos y
necesitamos?, ¿qué rol debe
ocupar la universidad en nuestra
América Latina Caribeña que
comienza a integrarse y a romper
con el neoliberalismo en
decadencia?, ¿puede la
Universidad aportar en la lucha
contra los flagelos que padecen
nuestras sociedades: pobreza,
exclusión, falta de desarrollo,
inequidad en la distribución de
las riquezas, dependencia
tecnológico-científica, fuga de
cerebros, desindustrialización,
pérdida de soberanía y de
control sobre los recursos
naturales?
En aquellos países donde se han
roto las cadenas del
neoliberalismo y aparecen
proyectos nacionales es de vital
importancia contar con una
Universidad que responda a esos
proyectos liberadores. “El vino
nuevo no puede guardarse en
odres viejas”, enseñaba hace dos
mil años el maestro nazareno.
¿La Universidad actual dará los
técnicos, ingenieros,
científicos, químicos, maestros,
matemáticos, agrónomos,
arquitectos y tantos otros
profesionales que realmente
necesitamos?, ¿no será preciso
crear nuevas carreras,
potencializar otras,
desestimular algunas, cambiar
los programas radicalmente en
algunos casos o modificarlos en
otros?
¿Y los docentes actuales,
formados en una Universidad al
servicio de los intereses
antinacionales y oligárquicos no
deberán, en muchos casos,
revalorar sus títulos
adaptándolos al proyecto
soberano y popular? ¿Seguiremos
formando a nuestros economistas
con los manuales del
neoliberalismo, a los
historiadores con los textos de
la historia oficial sacralizados
por la cultura dominante, a los
médicos bajo el patrocinio de
los laboratorios multinacionales
y a los arquitectos para diseñar
casas lujosas?
El movimiento estudiantil
latinoamericano caribeño fue
duramente golpeado durante las
décadas del neoliberalismo. Es
una realidad que la fuerza que
tenía el estudiantado de las
décadas de los 60 y 70 está
menguada. Pero es cierto también
que la juventud de Nuestra
América tiene mucho aún qué
decir y hacer. Los estudiantes
en general, y los universitarios
en particular, deberán ser
artífices de la nueva sociedad
que comienza a configurarse en
algunos países de la Patria
Grande; como asimismo ser
protagonistas de las nuevas
gestas libertarias y unionistas
que comienzan a recorrer el
subcontinente americano. Es
urgente que se produzca una
nueva Reforma Universitaria y
nadie mejor que los estudiantes
universitarios para convocarla.
Ayer los vientos de rebeldía
universitaria soplaron desde
Argentina. Hoy, desde la
Venezuela Bolivariana, aquella
que a través del comandante
Chávez propone la Universidad
del Sur, se presenta una
oportunidad histórica para
llamar a la nueva Reforma
Universitaria que necesitamos
todos los pueblos de la Patria
Grande.
La nueva dirigencia estudiantil
bolivariana tiene la palabra. El
Congreso Bolivariano de los
Pueblos se ofrece humildemente a
apoyar la iniciativa unionista e
independentista.
fernandobossi@emancipacion.org
Gentileza: CBP 2 [
organizacion2@congresobolivariano.org
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