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La radio indígena, una forma muy
sutil de unidad y
fortalecimiento de la cultura
La comunicación al igual que la
educación y la cultura están
ligadas a todo el quehacer
humano. En las actividades y la
cotidianidad indígena esta regla
es imprescindible. La
Organización Nacional Indígena
de Colombia y las organizaciones
regionales vienen tejiendo una
red de comunicaciones:
virtuales, radiales - a través
de las emisoras comunitarias - y
algunas publicaciones escritas
que les ha permitido visibilizar
su problemática, fortalecer su
cultura y “permanecer unidos
ante la embestida feroz de la
modernidad” como lo señala
Alcibíades Calambás, quien ha
venido trabajando con la red de
comunicaciones desde hace muchos
años.
Alcibíades Calambás Bernal es un
indígena Nasa, del Cauca, nacido
en el seno de una humilde
familia. Más tarde tuvo que
viajar a Cali donde realizó
algunos estudios de Comunicación
Social. Considera que en Cali se
maleducó pero esto le dio base
para comenzar su trabajo
comunitario en comunicaciones. A
través de él conoceremos una
serie de experiencias
comunicativas y comunitarias de
las comunidades indígenas del
Cauca y parte del proceso
comunicativo de la Organización
Nacional Indígena de Colombia;
ONIC.
Calambás se reconoce un indígena
Nasa, pero con ascendencia
racial híbrida, “soy producto de
un complejo racial; resultado
del cruce de distintas razas. De
ascendencia Nasa, Páez y
Guambiana de parte indígena, de
otra parte mi abuelo era afro,
color melanina oscura. Yendo más
atrás en mi árbol genealógico
encuentro una mezcla de
indígenas con blancos y de
asiáticos con indígenas”.
Señala. Calambás es un
apasionado de las
comunicaciones, de su cultura y
de su país “mi país, Colombia”
afirma contundentemente mientras
reprocha que muchos colombianos
no sientan ese amor patrio, ni
ese sentido de pertenencia que
debiera caracterizar a los hijos
de una nación tan bella como la
nuestra.
Por eso Calambás describe el
Cauca desde la diversidad: “el
Cauca es un departamento muy
amplio y muy diverso en cuanto a
cultivos y climas se refiere,
desde el páramo y sus nieves
perpetuas hasta valles ardientes
como el Valle del Patía que es
una región semidesértica; por
eso se dan muchos productos en
el departamento. Gracias a esto
el 95% de la economía del Cauca
gira en torno a la agricultura.
Los cultivos más frecuentes son
el Café, las flores y
leguminosas como la papa. La
agricultura es la que mantiene
el departamento; algunas veces
los cultivos dejan ganancias
económicas para suplir otras
necesidades o sino por lo menos
el sustento diario está
asegurado por esta actividad”.
La cultura indígena nasa es muy
rica en leyendas, mitos y
rituales tradicionales. Su
autonomía territorial, jurídica,
política, cultural y
administrativa está muy bien
consolidada, reconocida y
avalada nacional e
internacionalmente. Calambás
compartió, con este medio, una
muestra de las tradiciones que
siguen vivas en el imaginario
indígena del Cauca. “De los
rituales nasas fundamentales uno
es el ritual de limpieza, de
reinicio, donde a través de
cantos, bailes y danzas
tradicionales, y través de
ornamentaciones naturales y
riegos o efusiones compuestas de
plantas medicinales se hace un
baño a las personas para estar
en armonía con la naturaleza
(hombre, naturaleza y cosmos).
Se hace para alejar las
influencias negativas y para
preservar la cultura; que las
fuerzas del hado no invadan el
pensamiento en su totalidad.
Este ritual se hace para iniciar
un periodo de tiempo,
trascendental o cotidiano como
el periodo de estudio, para
inaugurar nuevos sitios
sociales, para la inauguración
de casa, para darles la
bienvenida a personas que
estaban fuera y han regresado…”
A veces, Alcibíades, siente
nostalgia por las cosas que se
han perdido o por lo que se ha
dejado de hacer, “se añoran
cosas que se han perdido pero no
podemos sentarnos a llorar, sino
disfrutar el presente y mirar
que cosas positivas se pueden
hacer con lo que se tiene. Y
siento nostalgia sobre todo por
los años que se me negó la
oportunidad de sentirme
indígena; duramente los 19 años
que viví en Cali no tuve esa
conciencia de ser indígena
culturalmente hablando”.
El veterano comunicador relata
así su retorno al Cauca: “fue
como un despertar de la
conciencia porque descubrí
muchas farsas que me habían
enseñado en el colegio como que
los indígenas eran unos salvajes
y que ya estaban extinguidos y
que los pocos que quedaban eran
otra clase de personas, muy
diferente a la concepción que
ahora tengo de la cultura
indígena. Impactante conocer un
mundo paralelo que muchos
desconocen, pero que allí
siempre ha estado, conocer que
la sabiduría, el gran
conocimiento del hombre no está
en las grandes urbes, sino en el
saber tradicional de las
comunidades indígenas de mi
país, Colombia, y en la
sabiduría de muchas tradiciones
de las comunidades campesinas
que sin identificarse como
indígenas tienen mucho que
enseñar.
Su trabajo como comunicador es
trabajar en red: red de emisoras
radiales, red virtual a través
de la página virtual de la ONIC
y las regionales y a través de
la emisora virtual Dachi Bedea
que el lengua embera significa
Nuestra Voz. La comunicación al
interior de la ONIC y de las
comunidades indígenas es un
claro ejemplo del trabajo en
equipo, “El trabajo del equipo
de comunicación de la ONIC no es
independiente, sino que va
ligado y relacionado con todas
las áreas: cultural, social,
económica, el área de DDHH…
Nosotros debemos estar viajando
a las regiones a apoyar las
actividades que se realicen en
las regiones. Somos un equipo de
trabajo que manejamos diferentes
temas, pero que confluye al
mismo punto apoyándonos
mutuamente”. Expresó.
Procesos de comunicación,
experiencia técnica y
comunicativa
El comunicador indígena empezó
trabajando con radios
comerciales y la Radio
Universidad del Valle, luego
paso a emisoras comunitarias de
Piendamó y la Red de Radios
Comunitarias e indígenas de todo
el Cauca. “Las emisoras
indígenas venían manejando el
tejido de comunicaciones del
Norte del Cauca especialmente y
ese tejido de comunicaciones lo
volvimos del Cauca donde
estábamos emisoras indígenas y
comunitarias legales y algunas
ilegales pero en proceso de
adquisición de la licencia.
También estaba la Radio
Universidad del Cauca vinculada,
así creamos un tejido de
comunicaciones encaminado más
que todo a la radio, pero
también se trabajo Internet,
prensa escrita y televisión
comunitaria”.
Pese a la restricción para
acceder a la adjudicación de una
licencia de funcionamiento por
parte del Estado aún cuando está
previsto en la normatividad y la
falta de recursos las emisoras
indígenas y comunitarias se han
convertido en portadoras de la
cultura y una forma muy sutil de
unidad entre pueblos indígenas.
La Ley 72 de 1989 en su articulo
1 dice “el Gobierno Nacional,
por medio del Ministerio de
Comunicaciones, adoptará la
política general del sector de
comunicaciones y ejercerá las
funciones de planeación,
regulación y control de todos
los servicios de dicho sector”.
En base a esto el Ministerio de
Comunicaciones de Colombia
expresa: “teniendo en cuenta la
importancia de la radio
comunitaria como factor de
desarrollo económico, social y
cultural, el ministerio inició
en 1997 la adjudicación de
licencias para la prestación de
este servicio, con base en el
decreto 1447 de 1995”.
La reglamentación para el uso de
las frecuencias de Radio y todo
lo relacionado con la
operatividad legal del medio en
Colombia, está consignada en los
decretos del Gobierno Nacional
números 1445, 1446 y 1447 de
1995.
Todo lo
que brilla no es oro
Sin embargo hay cierta
marginalidad de la normatividad
colombiana para el
funcionamiento de las emisoras
indígenas y comunitarias. “El
Ministerio siempre pone trabas,
por ejemplo la cobertura. La
cobertura de una emisora
indígena es de 250 vatios, W, de
potencia; ahí entra a jugar la
distancia por ejemplo Piendamó
está a 24 kilómetros de Popayán
y a 104 de Cali, si comparamos
las radios comerciales de dichas
ciudades tienen hasta 5 mil o
diez mil watt, es una diferencia
abismal. La frecuencia es otro
factor en contra, la emisora de
Piendamó por ejemplo está
ubicada en la frecuencia 88. 9 y
hay una emisora comercial de
Cali en la Frecuencia 89.1 y una
de Santander de Quilichao en
88.7 y así solo se puede
escuchar la de Piendamó en el
casco urbano, ni siquiera en el
casco rural se puede escuchar
porque las otras le están
invadiendo el terreno que le
corresponde”. Dice el
comunicador indígena.
Actualidad Étnica recientemente
habló con un vocero del Tejido
de Comunicaciones ACIN del Norte
del Cauca, quien explicó que
actualmente hay emisoras
indígenas que emiten con 2000
vatios de potencia, pero la
mayoría funcionan con menos de
1000 W. La fuente ratifica que
cuando Calambás lideró la red el
potencial de cobertura era
realmente bajo. La legislación
radial establece que una emisora
comunitaria no puede ser una
organización con ánimo de lucro,
sin embargo le permite recibir
algunos recursos para
funcionamiento por concepto de
aportes, auspicio o contribución
en dinero, colaboración o
patrocinio (decreto No. 1021 de
1999). Pero esto no está
garantizado y muchas veces las
comunidades tienen que cubrir
los gastos propios de la
emisora. “Lo económico influye
en la realización y calidad de
los trabajos radiales, en las
emisoras indígenas y
comunitarias. La parte económica
por momentos y en algunos
sectores toca más a las
comunidades y organizaciones que
manejan las emisoras y en otros
sectores les afecta la capacidad
de organización”.
Barreras mediáticas
“A partir de lo que se da con
las normas se separa el trabajo
que realizan comunidades
indígenas, campesinos y
afrocolombianos. La diferencia
que muestran los medios masivos
de comunicación entre
campesinos, indígenas y
afrocolombianos abren
distancias, pero no dejan de ser
barraras mediáticas; las
comunidades campesinas
independientemente de su raza
conviven mutuamente; su trabajo
es mancomunado, de hecho la
problemática es muy parecida,
sostiene el líder indígena. Y
agrega “son mundos diferentes en
la medida que tienen diferentes
culturas, diferentes visiones de
ver el mundo, pero las
comunidades trabajan mutuamente
para poder pervivir, par poder
sobrevivir ante el ataque feroz
de la modernidad y permanecer
unidos cultural y
espiritualmente”
La cultura de las comunidades
tiene que ver con la forma de
ver la vida, con la forma de
concebir su pasado e idear el
futuro, pero también tiene que
ver con sus necesidades
actuales; necesidades físicas,
morales, espirituales, sus
derechos y con el reclamo a los
DDHH; tiene que ver con el
derecho de los pueblos
indígenas. Tiene que ver con su
libertad territorial que va
ligado al derecho a la libertad
y a la autodeterminación, pero
en Colombia el gobierno pretende
confundir las cosas”. ¿En qué
sentido?, le preguntamos: “Hago
referencia al caso de los Nukak
Makú; el gobierno no quiere que
ellos vuelvan a la selva, quiere
enjaularlos en un área
determinada y así convertir San
José del Guaviare en un área
turística. De esa forma el
gobierno pretende mostrar los
Nukak como el pueblo normada
protegido y así salvaguardar su
imagen ante los gringos,
ufanándose de mostrarlos como el
único pueblo nómada del mundo.
Eso no es cultura restringirles
su libertad, al contrario se les
debe respetar su cosmovisión y
su cultura; el gobierno debería
dejar de exhibirlos como
esqueletos milenarios, como
salvajes. Ellos también son
humanos con necesidades; sus
derechos han sido violados, de
hecho este año han muerto
algunos de enfermedades porque
el gobierno los saco de su
hábitat natural”
Dachi
Bedea, Nuestra Voz
Es la voz mayor de los pueblos
indígenas ya que por estar
inmersa en el mundo de Internet
trasciende fronteras nacionales
para llegar a cualquier parte
del mundo y dar a conocer la
cultura y la cotidianidad de las
comunidades étnicas. “La
programación que emitimos en
Dachi Bedea son temas indígenas,
con cultura indígena, con música
y trabajos de las organizaciones
indígenas, pero va dirigido al
mundo exterior nacional y al
público internacional. “Esa
sintonía internacional repercute
en que se va visibilizando la
imagen de los pueblos indígenas,
el conocimiento que tienen los
extranjeros de los indígenas
colombianos en su mayoría es
gracias a al emisora y a la
pagina virtual que van de la
mano. De hecho el 70% de la
audiencia es internacional y
solo el 30% es nacional”
Calambás, otra víctima de la
violencia en Colombia
Por cuestiones de persecución
política tuvo que salir del
Cauca. Por promover el trabajo
social este comunicador nasa fue
seriamente amenazado y en
algunas ocasiones fue blanco de
algunos atentados, por negarse a
ser parte de actores armados que
querían vincularlo a él y a los
jóvenes del Cauca como parte de
su estructura armada. “La
juventud no tiene miedo; por eso
los actores armados ilegales
promueven campañas para vincular
jóvenes a sus filas. Otro factor
que juega en contra de los
jóvenes es la falta de
oportunidades, el ingreso
económico tan precario: El
monopolio de tierras por parte
de las grandes multinacionales
con el aval del gobierno van
dejando a la juventud indígena y
campesina sin opción de salir
adelante y tal vez el único
camino que les queda luego de
ser despojados de sus únicas
oportunidades de sobrevivir
tienen que tomar la opción de
las armas para no morirse o
quedar en la calle”.
En esta medida Calambás optó por
motivar los jóvenes en contravía
de la propuesta de los actores
armados a trabajar en comunidad
a aferrarse a sus familias, a
los proyectos comunitarios y a
distanciarse de cualquier
agrupación armada o
delincuencial, “por eso me
hicieron salir corriendo y fue
cuando la ONIC me tendió la mano
y me recibió para trabajar en el
proyecto comunicativo” explicó.
¿Y su aporte desde la
comunicación a las comunidades
indígenas? “El aporte es para la
comunidad indígena en general y
para Colombia; ayudar a
visibilizar la cultura y las
informaciones que los grandes
medios masivos y el gobierno
quieren ignorar y quieren tener
tapado, eso es importante que se
de a conocer y que la gente
entienda que hay otro mundo, que
hay otras cosas que aprender y
que ver. Desde la ONIC se
trabaja por todas las
comunidades indígenas”.
El
papel de Actualidad Etnica y
otros medios independientes
“El verdadero drama, la riqueza
cultural y cosmológica del
pueblo indígena hoy se conoce
gracias a organizaciones
prestigiosas como la ONIC, su
página Web y su emisora y el
sinnúmero de emisoras indígenas
y comunitarias. También han
contribuido a esta bella causa
medios de comunicación tan
importantes como el periódico
Actualidad Étnica y todos los
medios alternativos con que
cuentan las organizaciones
regionales y organismos de
derechos humanos nacionales e
internacionales. Desde hace
algunos años esa es la única
arma con la que hemos podido
contar los indígenas y también
la gran mayoría de población
colombiana hoy excluida e
invisibilizada por los grandes
medios y por el gobierno”.
“En todo el mundo los medios
masivos de comunicación circulan
alrededor del poder que tiene el
gobierno y ellos solo van a
circular la información que le
conviene al gobierno y la imagen
que él quiere; así acomodan una
realidad. La lucha de nosotros
los medios alternativos con
ellos es desigual, pero hay que
seguir luchando y claro que si
bien una mínima parte de la
gente escucha nuestra voz,
también es cierto que esa mínima
parte ha contribuido al cambio.
Pero, sí el efecto es palpable y
eso nos satisface mucho; es que
ya uno habla con mucha gente y
ve perspectivas diferentes a
favor de los pueblos indígenas y
críticas frente al sistema
imperante”.
“La incursión de estos medios en
el mundo de las comunicaciones
hace que nos duela menos esta
realidad; porque no todo va a
ser dolor y tristeza, algo nos
queda para sonreír. Así
mostramos la verdadera crónica
de nuestro diario vivir y las
nuevas generaciones van a tener
la oportunidad de conocer la
verdad que nunca se ha dicho”.
Gentileza: Anahi Benegas Arias [
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