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El mapuche y la religión
La sociedad chilena sabe del
carácter religioso del mapuche
pero no tiene conciencia real de
cuán importante es ésta en la
vida diaria familiar y social,
ya que en las sociedades urbanas
es posible "vivir momentos"
religiosos en forma
independiente de los momentos
laborales, deportivos,
familiares, etcétera.
El mapuche ha basado durante
miles de años su existencia en
medio de la creación de Dios
(naturaleza) y su adaptación a
ella como parte integrante, y
por ello que es inevitable y
necesario que todo su quehacer
doméstico y social lo realice
comprometido con su creencia
religiosa. El mapuche ha sido
desde siempre un pueblo
monoteísta, con una divinidad
(ser espiritual superior) que ha
creado a la naturaleza y dentro
de ella al hombre mapuche
dotados de alma (am) y espíritu
(püllü). Cada elemento o ser de
la naturaleza posee un dueño o
protector (Ngen).
No adora, a la usanza de otros
pueblos, a una imagen ni a
persona (estatuas, ídolos,
reyes, etc) ya que tiene una
concepción muy espiritual. No
requieren de imágenes que
representen a la divinidad. El
rewue (rehue) no es una imagen a
adorar, sino que es una escala
cósmica que permite que el o la
machi en trance, gracias a la
fuerza de toda su comunidad,
pueda dejar su cuerpo en tierra
(nagmapu) y traspasar con su
espíritu la dimensión
espacio-tiempo (wenu mapu) para
encontrarse con los espíritus de
los ancestros a quienes pide y
recibe consejos para enfrentar
determinada situación que
preocupa a la comunidad.
Por la semejanza de un espíritu
superior y la falta de imágenes,
fue fácil a los misioneros
católicos y protestantes
evangelizar (enseñar el
evangelio de Cristo Jesús) al
pueblo mapuche que aceptó una
religión que parecía contener
principios similares. No ocurrió
así con los incas, cuya religión
era completamente diferente a la
mapuche.
Podemos ver que quienes abrazan
la fe católica, protestante y
otras similares, son
profundamente religiosos y
cumplidores de sus preceptos.
Todo en la vida mapuche responde
a dogmas de fe y su actuar es de
gran profundidad religiosa. No
puede existir el mapuche genuino
que pueda ser ateo (que no crea
en Dios). Todo mapuche que
mantiene su cultura es
intrínsecamente (desde lo más
íntimo, profundo de su ser)
religioso.
Lamentablemente la aculturación
forzada por el Estado Chileno
desde su dominio del territorio
mapuche (wallmapu), ha
provocado, entre otros malos
efectos, la aparición de
personas carentes de la
necesaria religiosidad, que se
agrava cuando éstas tienen
condiciones de líderez y
pretenden conducir los destinos
de hermanos y hermanas mapuche.
Es por ello, que desde la
"Pacificación" definitiva (1883)
dichos dirigentes no han tenido
la misma fuerza de los antiguos
líderes que representaban a un
pueblo unido por una sola e
inquebrantable fe.
Gentileza: Anahi Benegas Arias [
anahi_20002002@yahoo.es ]
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