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Parlamentos obsoletos
Por Mikel Agirregabiria Agirre
A los educadores se nos acusa de
que nuestro entorno escolar no
ha evolucionado con el paso de
los siglos, pero existen otros
entornos actuales que no se han
transformado desde la
prehistoria.
Las escuelas integraron la
pizarra desde sus orígenes.
Arquímedes se valía de dibujos
sobre la arena para explicar sus
descubrimientos. Hoy día, las
pizarras interactivas son
necesarias para captar la
atención en el aula, que cada
día se nutre de nuevos
dispositivos tecnológicos. Hasta
las tradicionales iglesias han
incorporado pantallas para que
los feligreses aúnen sus
cánticos.
Sin embargo, una reflexión
siempre acude a mi mente cada
vez que he tenido ocasión de
visitar el salón de plenos de mi
Ayuntamiento (Getxo), el
Parlamento Foral (Juntas
Generales de Gernika), el
Parlamento vasco (Vitoria-Gasteiz),
el Congreso o del Senado
(Madrid), o el Parlamento
europeo (Strasbourg): No hay
sino una palestra (con sus tres
significados) y unos asientos.
La primera reacción es pensar
qué grado de oratoria deben
reunir estos representantes para
llegar a acuerdos desde
perspectivas y opiniones
diferentes.
Lamentablemente, espectáculos
como el último debate
parlamentario (que vi de
refilón, porque demagogia y
descalificación por doquier
aburren demasiado), nos
demuestran que es preciso
renovar los parlamentos, al
menos en su elementos físicos.
Conviene exhibir más datos y
menos prejuicios. Ya basta de
esgrimir un folio con supuestas
cifras, que son seguidamente
rebatidas con otra hoja
ilegible. El único instrumento
aceptado es el
micrófono-altavoz, que
ciertamente sirve para gritar
más alto, pero no para
expresarse mejor.
Señores Parlamentarios: ¿Cómo
pueden explicarse, entenderse y
consensuarse problemas del siglo
XXI en el entorno de una fogata
con el solo uso de la palabra
por parte de políticos con
escasa retórica? Usen todos los
medios humanos, metodológicos y
materiales para llegar a
acuerdos, para facilitar el
debate y la participación de la
ciudadanía, para comunicar sus
ideas, sus esperanzas y sus
logros. Vivimos una era Web 2.0.
Por favor, no nos retrotraigan a
los primeros balbuceos propios
del amanecer de la Humanidad…
Gentileza: Mikel Agirregabiria [
agirregabiria@gmail.com ]
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