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Guatemala: Más de 500.000 niños
indígenas trabajan en el campo
Estudio de la OIT recomienda a
Guatemala estrategias para un
mayor impacto en la erradicación
del trabajo infantil
Alrededor del 61 por ciento de
los niños y adolescentes
guatemaltecos, más de 500.000,
trabajan en el sector agrícola,
una de las peores formas de
trabajo infantil, según la
Organización Internacional del
Trabajo (OIT).
“Se está poniendo en peligro la
salud, la seguridad de estas
niñas y niños, por cuanto en la
mayoría de los casos están
expuestos a sustancias
agroquímicas, manejo de
maquinaria pesada, o bien a
largas jornadas laborales y
trastornos climáticos muy
fuertes”, afirmó Guillermo Dema,
de la OIT.
Las declaraciones de Dema, se
dieron durante la presentación,
la noche del martes (12/06/07),
de un estudio en el marco de la
conmemoración del Día
Internacional Contra el Trabajo
Infantil, promovido por la OIT a
nivel mundial.
“En Guatemala estamos hablando
que, según las estadísticas, hay
cerca de 500.000 niños que están
trabajando por debajo de la edad
mínima para acceder al empleo,
es decir por debajo de los 14
años y la gran mayoría de ellos
pertenecen a pueblos y
comunidades indígenas”, agregó
el experto.
El consultor, quien se desempeña
como director subregional del
Programa Internacional para la
Erradicación del Trabajo
Infantil (IPEC, por sus siglas
en inglés), sostuvo que se pone
en peligro la salud y el
desarrollo de los niños y
adolescentes.
“Este tipo de trabajo les impide
acceder al sistema educativo,
con lo que no sólo se pone en
peligro la salud y seguridad,
sino también su futuro
profesional pues al no tener
estudios, difícilmente van a
tener un porvenir mejor y se
hace mucho hincapié en que este
tipo de situaciones suscita la
perpetuación de un ciclo de
pobreza”, agregó.
En este sentido, el estudio
subraya que una de las causas
por las que estos niños y niñas
estén trabajando es la pobreza
en la que están inmersas sus
familias, y al dejar de lado los
estudios sólo consiguen que se
perpetúe el ciclo “perverso de
exclusión y violencia”, según
Dema.
El vicepresidente de Guatemala,
Eduardo Stein, acepta las
dimensiones que dicho problema
alcanza en este país
centroamericano y sostiene que
es un mecanismo utilizado desde
hace décadas por las familias
indígenas para aumentar los
ingresos del núcleo familiar.
“Este es un problema que se da
por razones de exclusión
histórica de los indígenas
mismos por dificultades de
acceso a trabajo de sus padres.
Es un recurso indispensable el
poder incorporar a las criaturas
a los trabajos regulares para
redondear los ingresos del grupo
familiar”, advirtió Stein.
Pero, según Dema, además de
evidenciar el problema en
Guatemala, el estudio también
refiere a una serie de
recomendaciones para que el plan
nacional de prevención y
erradicación del trabajo
infantil en el país establezca
estrategias particulares que
permitan tener una incidencia y
un impacto mayor en este tipo de
comunidades.
De acuerdo con el informe, de un
total de 937.530 niños, niñas y
adolescentes que trabajan en
Guatemala un 52,3 por ciento son
indígenas, de los cuales el 56,4
por ciento oscilan entre los 5 y
14 años, mientras el resto van
desde los 15 hasta los 17 años.
Gentileza: Melina Alfaro [
cybermelina_2004@yahoo.com.ar
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