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La trócola educativa
Dos situaciones cotidianas que
descubren y denuncian un
preocupante contrasentido social
que se ha extendido en las
últimas décadas.
Por Mikel Agirregabiria Agirre
Aquel día nuestro protagonista,
un padre conductor o una madre
conductora, debía atender a dos
tareas inusuales que había
programado cuidadosamente: Ir a
la escuela de sus hijos y pasar
por el garaje. Sabía que la
primera entrevista sería
complicada, porque no iba a
aceptar el criterio de la tutora
escolar y que, tras discutir
consecutivamente y sin acuerdo
con el consultor (o la
orientadora), la logopeda y el
jefe de estudios, pediría de
inmediato la intervención de la
mismísima directora del colegio.
Todo bajo la amenaza de
solicitar, en caso contrario, a
la inspectora pertinente que
tramitase una denuncia al
Delegado provincial o al
Ararteko (Defensor del Pueblo).
¡Qué sabrán ellos de cómo es mi
hijo, y de qué le conviene!”,
pensó mientras se iba
pertrechando para el encuentro
que suponía sería desagradable,
ya que le costaría conseguir lo
que pensaba que es mejor para su
familia. Para ello habría de
rebatir toda suerte de teorías
didácticas y pedagogías
aplicadas de las que, en
realidad, reconocía internamente
no saber nada.
Luego, en el taller de
reparaciones el protocolo sería
complemente distinto. Allí le
harían esperar, hasta que un
mugriento mecánico apareciese y
se dignase atenderle. Si había
suerte y, finalmente, le abría
el capó de su automóvil, lo más
probable es que farfullase algo
ininteligible, como que parecía
tratarse de la “junta de la
trócola del diferencial”. Ante
ello, sólo cabría balbucear:
¿Cuánto...?”, osaría preguntar,
con el debido respeto y toda su
humildad.
Hasta desmontarlo todo, no se
sabe”, le replicaría sin dejarle
terminar la frase y con
manifiesta displicencia el
operario limpiándose las manos
grasientas.
Esta exagerada parodia, popular
entre el profesorado, sólo
pretende reivindicar el
necesario reconocimiento
profesional que merecen todos
los trabajadores, incluidos los
garajistas. Pero por su
trascendencia agradeciendo con
singular aprecio a nuestro
capacitado y titulado
profesorado, cuya elevada
formación, dilatada experiencia
y extensa especialización no
siempre son debidamente
correspondidas por algunos
familiares del alumnado.
Gentileza:: Mikel Agirregabiria [
agirregabiria@gmail.com ]
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