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El
movimiento estudiantil y la
lucha por la II reforma
universitaria
Este documento esta dirigido al
movimiento estudiantil y muy
especialmente a aquellos
estudiantes progresistas,
democráticos y revolucionarios
que están decididos a luchar por
una verdadera democracia en
nuestros centros de estudios y
por transformar esta sociedad.
Este es un documento que saca
lecciones de las luchas que el
movimiento estudiantil ha tenido
a través de las historia y nos
prepara para las próximas
jornadas que se avecinan.
El movimiento estudiantil en la
historia:
El Grito de Córdoba, el Mayo
Francés, la huelga de la UNAM e
Indonesia
El movimiento estudiantil, que
heredó sus métodos de lucha de
los obreros (tomas, plantones,
bloqueos, movilizaciones,
huelgas, etc.), tuvo su máxima
expresión socio-política en la I
Reforma Universitaria de 1918,
en Córdoba, Argentina.
Este movimiento estudiantil tuvo
un carácter democrático, de
refundación de la Universidad.
Comenzó en la Universidad de
Córdoba, Argentina, es por esa
razón que se le denomina
históricamente como el “Grito de
Córdoba”. Fue una lucha por
democratizar la educación
superior, derrotar el poder de
los curas y liberar del
oscurantismo a las casas de
estudio (se luchó por la
libertad de cátedra, autonomía
universitaria, etc.). Lo cual
desembocó en la caída del
rector, y que por la propia
dinámica de la lucha, desarrolló
un movimiento latinoamericano de
masas nunca antes visto en la
historia de la humanidad.
Gabriel del Mazo fue uno de sus
máximos representantes
estudiantiles (leer la Libertad
Creadora, Alejandro Korn). En
Francia, en mayo de 1968, fue el
movimiento estudiantil
(influenciado por los
acontecimientos internacionales
como el Grito de Córdoba) el que
inició el proceso que la
historia registra en ese año
como El Mayo Francés. Aunque la
derecha, y algunos sectores de
la izquierda traten de
desdibujar su carácter político,
al presentarlo como algo
anecdótico y aventurero, lo
cierto es que fue un movimiento
progresista y antiimperialista.
Fue un movimiento urbano de
masas en solidaridad con el
pueblo vietnamita. Las primeras
protestas comenzaron el 22 de
marzo en la universidad de
Nanterres exigiendo la libertad
de algunos estudiantes miembros
del comité de solidaridad con
Vietnam. El gobierno derechista
de Pompidou responde con
represión y el movimiento se
extiende hasta La Sorbona, en
Paris, y varias universidades e
institutos del país. De igual
modo, surge un movimiento social
de solidaridad con los
estudiantes integrado por la
clase obrera, el campesinado e
incluso las clases medias. Todo
el malestar acumulado bajo la
superficie se empieza a expresar
(El Barrio Latino se llena de
barricadas, los enfrentamientos
con la policía en la noche del 3
al 4 de mayo se saldan con un
gran número de heridos y
detenidos).
La Unión Nacional de Estudiantes
de Francia (UNEF), dirigido por
burócratas-reformistas brillan
por su ausencia, sin embargo,
presionados por los
acontecimientos, el 4 de mayo se
ven obligados a reaccionar, y
junto con el sindicato de
profesores convocan una huelga
indefinida hasta la liberación
de todos los detenidos.
En varias ciudades surgen
comités de barrio para organizar
la lucha. En Nantes la
organización de los huelguistas
llegó más lejos que en ninguna
otra parte. Los comités de
barrio se constituyen en Comité
Central de Huelga de toda la
ciudad apoyado por los
sindicatos obreros, de
campesinos y de gremios
estudiantiles. Rápidamente este
comité toma la dirección de la
ciudad. Consciente del papel que
asume, se instala el 27 de mayo
como nueva autoridad municipal
en el Ayuntamiento. Sus tareas
serán el control de la actividad
económica, emitiendo bonos
equivalentes a una cantidad de
alimentos para utilizar en las
tiendas. En las estaciones de
gasolina sólo se distribuía
combustible a quienes
presentaran una autorización del
Comité Central de Huelga, el
cual también organizó el
transporte y la actividad
docente, creando guarderías
donde los trabajadores en huelga
podían dejar a sus hijos
mientras participan en la lucha.
En la práctica, el poder estaba
en manos de la clase obrera.
Bajo esta situación
insurreccional, De Gaulle
declaró, “…se acabó el juego. En
pocos días, los socialistas
estarán en el poder…". (Ver
revista Marxismo Hoy Nro 04 http://www.engels.org/
)
El 28 de mayo, 10 millones de
trabajadores están en huelga.
Las grandes empresas como
Peugeot, Citroën, las minas, los
puertos, el sector del
automóvil, los astilleros, el
metro, el gas, la electricidad,
etc. están paralizadas. Los
trabajadores ocupan las
fábricas, instintivamente, y
hacen temblar uno de los pilares
básicos del sistema capitalista:
la sacrosanta propiedad privada.
Este movimiento del Mayo
Francés, puso en una encrucijada
al gobierno y al sistema
capitalista en su país, el cual
obligado por las circunstancias,
otorgó ciertas concesiones como
el aumento de salarios, rebaja
de la jornada laboral semanal en
una hora, aumento de los días de
vacaciones pagadas de 25 a 26,
etc. Lamentablemente, por la
falta de una dirección con ideas
y perspectivas revolucionarias y
socialistas, este proceso social
no logró concretizarse en una
verdadera alternativa de poder.
En 1999, en la Universidad
Nacional Autónoma de México
(UNAM), que en ese entonces
albergaba a 260 mil estudiantes,
se realizó una lucha contra las
medidas dictatoriales dentro de
la universidad a la propuesta
neoliberal del rector Barnés en
marzo de ese año. Esta política
neoliberal consistía en la
reforma del Reglamento General
de Pagos para legalizar la
privatización de la educación
vía cobros de matricula, así
como el examen por egreso vía
una empresa privada. Además, se
afectó los salarios de los
docentes y trabajadores
recortándoles su sueldo a través
del “trabajo por productividad”.
Esto desencadenó en luchas
estudiantiles. Las que fueron
reprimidas a través de la
expulsión de varios dirigentes.
A partir de esa sanción se
incrementan aún más las
movilizaciones (que ya se venían
realizando desde antes) y se
conforma el Consejo General de
Representantes (un embrión de
democracia directa), donde hay 5
delegados por facultad, escuela
y colegio. Allí se deciden todos
los pasos a seguir, que son
refrendados por las Asambleas
por establecimiento, que votan y
eligen a sus representantes, los
cuales tienen la obligación de
cumplir lo acordado en las
asambleas.
Luego de innumerables reuniones
y asambleas, dos paros de
actividades, y varias
movilizaciones con decenas de
miles de estudiantes,
trabajadores y padres de
familia, como la realizada el 18
de marzo (la cual juntó a
100.000 personas entre
trabajadores electricistas y
estudiantes), el movimiento
estudiantil de la UNAM resolvió
ir a la Huelga, la cual comenzó
el día 20 de abril.
Fue una jornada de lucha
increíble, y de carácter
revolucionario, por la alianza
estratégica obrero-estudiantil.
La misma que puso entre las
cuerdas al gobierno de turno. Si
bien es cierto se lograron
algunas reivindicaciones, hay
que comprender que al final el
movimiento decayó por la falta
de una dirección consecuente y
con perspectivas claras y no por
una falta o voluntad de lucha
del propio movimiento
estudiantil (Leer
http://www.militante.org/ ).
De la misma manera, el
movimiento estudiantil jugó un
rol importante en el proceso
democrático-revolucionario que
derrocó al dictador Suharto en
Indonesia en el 2000. Y aquí
fueron los estudiantes de las
universidades privadas las que
encendieron la chispa de la
rebelión después del asesinato
de varios dirigentes
estudiantiles. Las Universidades
se convirtieron en trincheras de
combate contra la dictadura de
la familia Suharto, dueños de
más de la mitad de la economía
del país (Ver Indonesia: La
revolución asiática ha comenzado
-
http://www.elmilitante.org/)
.
El movimiento estudiantil como
caja de resonancia de la lucha
de clases
Durante el llamado "boom
económico de la posguerra" los
estudios universitarios se
abrieron para amplios sectores
de las clases medias tanto en
los países imperialistas como en
muchas semicolonias. La
matrícula universitaria sufrió
en estos años un aumento
explosivo. Así se vio alterada
la figura de la "pirámide
invertida" con la que Lenin
había graficado la composición
social de los estudiantes
universitarios: mientras que en
la "pirámide social" hay una
amplia base de trabajadores y
sectores empobrecidos con una
pequeña minoría de burgueses en
la cúspide, lo opuesto puede
comprobarse en las
universidades, con una mayoría
de estudiantes hijos de
burgueses y apenas una ínfima
minoría de hijos de
trabajadores.
Al haber una apertura de la
universidad estatal a vastos
sectores de las clases medias
(proceso que se explicaba por la
mayor necesidad de capacitación
técnica e intelectual requerida
por la producción capitalista de
la época, incluyendo la
capacidad de una numerosa
burocracia que acompañó el
crecimiento de las funciones del
aparato estatal) en vez de una
"pirámide invertida" la
composición estudiantil puede
graficarse en la figura del
rombo: en sus extremos una
minoría de trabajadores y de
hijos de burgueses (que en
general se forman en
establecimientos privados de
élite) y una amplia presencia de
las clases medias en el centro.
La clase obrera seguía siendo la
gran ausente en las
universidades. Como graficaron
los estudiantes del Mayo Francés
del 68: "en las cárceles 95% de
hijos de obreros, en las
universidades 5%”.
Es bajo estas condiciones de
composición sociológica del
estudiantado, que el movimiento
tiende a expresarse como "caja
de resonancia" no solo de los
distintos sectores en donde este
era reclutado (por lo general
las capas medias) sino de las
contradicciones de clase que
atraviesan al conjunto de la
sociedad. Esto implica que, en
ciertas circunstancias, sectores
importantes del estudiantado
universitario pueden
radicalizarse y jugar un papel
clave en desarrollar la
movilización progresiva de las
masas estudiantiles para
llevarlas hacia la unidad con el
movimiento obrero, campesino y
popular.
Es así como se entiende que a
fines de la década del "60 y
principios de la del "70, en
numerosos países, los
estudiantes universitarios
estuvieron en la primera fila (y
en muchos fueron anticipo y/o
detonante) del ascenso popular
que, con un contenido
antiimperialista,
antiburocrático y
anticapitalista, atravesó
prácticamente los cinco
continentes atacando tanto al
imperialismo y al reformismo en
la izquierda. Muchos estudiantes
que veían su porvenir muy oscuro
(ante la crisis de la economía y
el desempleo) pasaron de
cuestionar la universidad de
clases al cuestionamiento de la
sociedad de clases.
En el
Perú
En nuestro país, como en otras
latitudes, en los años 60s y
80s, esta radicalización del
movimiento estudiantil fue
capitalizada por organizaciones,
que bajo la tesis política del
“campo a la ciudad”, sacaron de
las universidades a sus mejores
y más abnegados cuadros
estudiantiles para “llevarlos al
monte y hacer la revolución”.
Pero, la realidad no les daría
la razón. Estos métodos de lucha
y sus respectivos planteamientos
políticos, estuvieron separados
de la concepción marxista de la
revolución, la cual da el lugar
a la clase obrera como el sujeto
político de vanguardia. Estas
tácticas y estrategias que
hacían eje en “principalmente el
campo”, aislaron a estos
valientes compañeros de todo el
proceso de La Lucha de clases
que se estaba desarrollando en
esos momentos en las ciudades,
por considerar el “Campo
Principal y la ciudad
(solamente) complemento” (…)
La historia de la Lucha de
clases nos enseña que tanto el
reformismo parlamentario como el
reformismo armado hacen mucho
daño al movimiento obrero,
popular y por supuesto al
movimiento estudiantil.
La
lucha contra Fujimori-Montesinos
Años más tarde la arremetida del
neoliberalismo en el Perú tuvo a
su agente político mas eficiente
en la dupla Fujimori y
Montesinos. Una mafia organizada
para delinquir. Según
investigaciones de algunos
periodistas demócratas como
Gustavo Gorriti o Cesar
Hildebrant, este régimen
capitalista gastaba en coimas a
los jueces, parlamentarios,
jefes militares-policiales y
soplones, una cantidad
aproximada de $1,000,000
mensuales. Tenía el apoyo del
imperialismo norteamericano y de
sus instituciones políticas como
la Organización de Estados
Americanos (OEA), la
Organización de las Naciones
Unidas (ONU), Banco Mundial (BM)
y el Fondo Monetario
Internacional (FMI). Es por esta
razón, que el régimen fuji-montesinista
se creía invencible. Sin
embargo, dicen que la
“arrogancia es el peor de los
males” y esto es lo que sucedió
cuando el movimiento
universitario peruano, bajo las
tradiciones de la I Reforma
Universitaria y sus líderes como
José Carlos Mariátegui, entró en
escena.
Fue el movimiento estudiantil,
por su carácter rebelde
(espíritu de cambiar las cosas
para bien) y como caja de
resonancia de la lucha de
clases, el que salió a
manifestarse, primero por la
restitución del Tribunal
constitucional, en noviembre
1997 y después contra la
autoritaria pretensión de la
re-reelección de Alberto Kenya
Fujimori.
Participando del Foro
Democrático y de las
Coordinadoras Juveniles, alumnos
de las universidades como La
Católica, de Lima, Villarreal,
San Marcos, La Cantuta y la UNI,
etc. manifestaron su bronca
contra la dictadura en
movilizaciones de cientos de
estudiantes. En los demás
lugares del país, el movimiento
estudiantil también comenzaba a
organizarse y a manifestarse
contundentemente.
Entonces, la irrupción del
movimiento estudiantil por la
“recuperación de la democracia”
en la escena política de la
“nación”, jugó un rol
trascendental en la denominada
Marcha de los 4 Suyos. Pero como
el movimiento universitario
venia de un gran golpe político
con la intervención de los
tanques en los centros de
estudios; y el desmantelamiento,
a través del DL 739 y DL 882 (y
otras leyes, como sobre la
gratuidad de la enseñanza, la
destrucción de las Federaciones
y Centros Federados), la
participación activa del
movimiento estudiantil en la
Marcha de los 4 Suyos, fue
capitalizado por el arribismo
político.
Además, debemos mencionar el rol
de “aparato” que han hecho de la
Federación de Estudiantes del
Perú (FEP) los diversos grupos
políticos de derecha e
izquierda. Esta es una de las
razones por la cual el
movimiento estudiantil no ha
podido tener una representación
nacional sólida, con un programa
y perspectivas realmente
democráticas.
El
gobierno de Toledo y las luchas
estudiantiles democráticas
“victoriosas”
Es así como durante el gobierno
pro-capitalista de Toledo, la
misma estructura antidemocrática
se mantuvo en las universidades
y también en la FEP. Esto
impulsó una serie de revueltas
estudiantiles semi-espontáneas
que con consignas democráticas
(abajo el rector, decanos, etc.)
tuvo su punto más álgido en la
lucha contra la corrupción en el
2004.
En esta oportunidad fueron las
universidades UNT (Trujillo),
UNA (Puno) y UNI (Lima), las que
pusieron al régimen Toledista
“entre la espada y la pared”.
Las tomas de Universidades,
movilizaciones y marchas de
sacrificio a Lima, fueron los
métodos de protesta para hacerse
sentir. En el caso de las
universidades del interior, la
marcha de sacrificio fue
acompañada por paralizaciones de
sus respectivos pueblos.
La propia dinámica creó, en
Lima, un Frente Nacional de
Estudiantes (FRENAE). Pero por
problemas de método democrático
(por no consultar con las demás
universidades del interior y por
no incluir a los demás sectores
educativos como escuelas,
institutos, etc.) además del
problema interno entre
compañeros de las diferentes
organizaciones, por querer
imponer su orientación política,
es que este organismo
estudiantil fracasó. Es cierto
que jugó un rol importante
porque incluso se llegó a
plantear el Voto Universal y la
II Reforma Universitaria, pero
por la falta de claridad
dirigencial (comisión
interventora de la ANR,
revocatoria del rector, etc.) se
perdió la oportunidad histórica
de aglutinar al movimiento
estudiantil a través de un
referente nacional, el cual era
la exigencia y necesidad de los
estudiantes para una
centralización de sus luchas a
un nivel superior.
Sin embargo, se lograron
victorias parciales como la
caída de los rectores en la UNT
y UNA (aunque la lucha en la UNI
fue derrotada por algunas
razones mencionadas
anteriormente). Esto fortaleció
al movimiento universitario.
Pero después de dos años,
nuevamente vuelven los viejos
problemas: corrupción, dictadura
para elegir los rectores y
decanos, no se discute el
presupuesto, etc. Que en esencia
plantea la cuestión de la
democracia al interior de los
centros estudiantiles.
Recomposición del movimiento
estudiantil internacional en la
actualidad
En el contexto internacional los
estudiantes están luchando en
toda Latinoamérica y el mundo. A
diferentes niveles, hemos visto
la lucha de los compañeros
estudiantes Alteños en Bolivia.
Ellos han conseguido una
victoria importantísima que es
muy vital destacar. Al calor de
la insurrección revolucionaria
de octubre del 2003, y junto al
pueblo obrero y campesino,
derrocaron al gobierno de
Sánchez de Lozada, logrando que
su sucesor, Carlos Mesa Gisbert,
decrete la Ley de creación de la
Universidad Pública de El Alto (UPEA).
Pero no solo eso. Además, la
alianza
obrero-campesino-estudiantil
conquistó el método orgánico del
Voto Universal para elegir
autoridades. Y es así como se
eligió al actual rector
Gutiérrez.
En Chile, hemos sido testigos de
las impresionantes
movilizaciones de los
“pingüinos” (sobrenombre
utilizado para nombrar a los
secundarios) por el pasaje
estudiantil y en defensa de la
educación publica. De igual
manera, los estudiantes
ecuatorianos, venezolanos y
mexicanos (
http://www.militante.org/ )
vienen jugando un rol importante
en los procesos revolucionarios
de sus países.
En Argentina, recientemente, la
Federación de la Universidad de
Buenos Aires (FUBA), se movilizó
contra la dictadura de la
Asamblea Universitaria (AU) para
elegir a las autoridades. En El
Salvador, los estudiantes del
Bloque Juvenil y Popular han
estado dirigiendo las luchas al
lado del pueblo contra las
medidas neoliberales.
De igual manera, podemos
mencionar la movilización
estudiantil en Francia, que
salió a combatir para frenar las
contrarreformas laborales que
precarizan el trabajo de los
estudiantes universitarios
“flexibilizando” la estabilidad
laboral, y que logró poner al
gobierno de Chirac entre las
cuerdas. Y ni que hablar de las
recientes movilizaciones en
Brasil, Paraguay, Uruguay, Costa
Rica, Nicaragua, Irán, Irak,
Pakistán (
www.marxist.com ) y el mundo
entero. Un movimiento que sale a
protestar por sus propias
reivindicaciones democráticas,
las cuales fueron conquistas
perdidas por la derrota de la
izquierda de los 70s-80s y la
aplicación del neoliberalismo en
las universidades. También el
movimiento estudiantil se
manifiesta contra la guerra
imperialista en el Medio
Oriente.
Este movimiento francés tuvo un
impacto en Grecia, donde se vive
más de un año de un movimiento
impresionante de decenas de
miles de estudiantes (primero
universitario y después
secundario) contra la ley de
contrarreforma gubernamental de
Costas Karamanlis. La misma que
pretende privatizar la educación
(vía universidades privadas) y
acabar con el asilo
universitario (conquista de los
años 70s similar a la autonomía
universitaria que conocemos en
Perú, pero superior ya que las
Universidades son lugares de
asilo para perseguidos
políticos).
Por su propia dinámica, estas
masivas marchas de 80 mil
estudiantes (el total de
inscriptos es de 100 mil) con
400 facultades tomadas, crearon
organismos de democracia directa
(por encima de las dirección
reformistas y burocráticas)
denominado Comité Coordinador de
asambleas y tomas (CC). Este CC
se encarga de organizar el orden
en las movilizaciones así como
la defensa contra los
infiltrados y provocadores.
Además, creó una red de radios
FM e internet para difundir la
lucha a nivel internacional. El
CC se dotó de una política hacia
los sindicatos logrando que la
burocracia convocara a paros de
3 horas, el cual logró derrotar
en un comienzo la ley privatista
de la derecha (Leer
www.elmilitante.org ).
Todo este movimiento, con sus
flujos y reflujos, si lo
profundizamos, podemos afirmar
que se ha conseguido metas
significativas. Entonces,
estamos viviendo una coyuntura
de recomposición del movimiento
estudiantil a nivel
latinoamericano e internacional.
En la mayoría de los casos, el
movimiento estudiantil tiene un
organismo de centralización
nacional. En algunos casos más
burocráticos que otros, pero
tienen un referente sindical. Es
el caso de las Federaciones en
Ecuador, Bolivia, o el Sindicato
de Estudiantes en España.(
www.sindicatodeestudiantes.org
)
Pero en el de Perú la coyuntura
es diferente, debido a que la
mayoría del movimiento
estudiantil no reconoce a la FEP
como su gremio sindical de
combate, esto es en parte por la
política partidaria de los que
se reclaman sus dirigentes, pero
también porque la FEP, en toda
su historia, a respondido (salvo
algunos episodios) a una línea
meramente gremial y no política.
De esta manera, el movimiento
estudiantil peruano ha quedado
subordinado, desde hace décadas,
a una política adaptada al
régimen democrático liberal de
los patrones, es decir; sin
independencia política.
Por un Movimiento Estudiantil
antiimperialista y
pro-obrero-campesino
Por lo tanto, así como la I
Reforma Universitaria planteó la
lucha contra la “sin razón” en
las universidades, pues ahora,
en la actualidad, el movimiento
estudiantil debe proponerse una
lucha frontal contra las nuevas
camarillas oscurantistas que han
convertido nuestros centros de
estudio en una empresa de
negocios para su beneficio
personal y de las
transnacionales (esta es la
única respuesta que podemos
encontrar al silencio de las
autoridades universitarias ante
la contaminación ambiental,
asesinato de dirigentes
campesinos y el no pago de
impuestos -canon minero- en
pueblos como Cajamarca, Piura,
Arequipa, etcétera). Esta es la
misma camarilla parasitaria (que
no invierte en investigación
científica), que dice que el
gobierno no tiene dinero y
absorbe parte de los salarios de
los estudiantes trabajadores.
Por esto, la lucha por una II
Reforma Universitaria (o por
profundizar el grito de Córdoba)
debe partir por crear un
movimiento de masas como el de
la primera reforma de 1918, pero
desde las bases y bajo el
aprendizaje de las lecciones de
las luchas históricas de los
estudiantes. Hay que
organizarnos para construir la
universidad sobre nuevas
columnas para convertirla en una
casa de estudios realmente
democrática, pública y gratuita,
al servicio del pueblo pobre y
trabajador. Y esto sólo se puede
lograr con un movimiento
estudiantil antiburocrático,
antiimperialista,
anticapitalista y
pro-obrero-campesino. El mismo
que debe expresar su solidaridad
con las luchas del SUTEP, SALUD,
MINEROS y se prepare
decididamente para apoyar todas
las luchas que emprenda nuestro
querido pueblo.
El
Método de organización y lucha:
Democracia Directa como los
obreros
En el Perú, es imprescindible la
necesidad que la coordinación en
el movimiento estudiantil se
extienda hacia los demás
sectores como colegios,
institutos, escuelas, etc. Pero
además, hay la necesidad
histórica de organizar una
Asamblea Nacional de Estudiantes
(ANE) como un primer paso hacia
un Congreso de Estudiantes
realmente representativo y
democrático. El mismo donde
deben decidirse las medidas de
combate contra la profundización
de la privatización de la
educación vía las nuevas leyes
de la ANR, Marta Hildebrant,
etcétera. Esta es la clave para
fortalecer y hacer avanzar al
movimiento estudiantil a nivel
nacional. La arenga “la unión
hace la fuerza” no sólo es para
las tribunas sino para llevarlo
a la práctica. De lo contrario
seguiremos bajo la tutela de los
viejos partidos de “izquierda” y
su política de conciliación con
los gobiernos de turno.
Este método nos ayudará a
desarrollar tendencias de
democracia directa del tipo del
Consejo General de Huelga (CGH)
que se formó para encabezar el
paro de los estudiantes
mexicanos de la UNAM, y que en
un principio funcionaba en base
a cinco delegados elegidos
revocables por establecimiento
(facultad) que debían concurrir
al CGH con mandato de asamblea.
Algo similar surgió en las
luchas peruanas con la creación
de los Comités de Lucha (CL).
Estos CL eran una expresión
embrionaria de la democracia
directa donde la asamblea de
estudiantes decidía la
organización y la política del
movimiento en toma de local.
Fueron estos organismos los que
decidieron el viaje de
delegaciones a Lima en marcha de
sacrificio.
Entonces, la autoorganización
estudiantil es el mejor medio
para desarrollar entre los
estudiantes, las tendencias
hacia la confluencia con la
clase obrera y al enfrentamiento
a los gobiernos, regímenes y
estados capitalistas, así como
para que los estudiantes superen
a las tendencias estudiantiles
reformistas y a las burocracias
(como la estudiantil y la
académica) que buscan
subordinarlos a las
instituciones liberales.
Necesitamos impulsar esta clase
de organismos de democracia
directa (autoorganización de
bases de abajo hacia arriba)
dentro del movimiento
estudiantil. Con delegados
elegidos por aula, asamblea de
facultad, con mandato y
susceptible a la revocatoria.
Además, necesitamos impulsar las
tareas de recomposición del
movimiento, reactivando las
federaciones estudiantiles en
todas las universidades,
colegios, escuelas, etc. Y esto
solo lo lograremos con una
verdadera Asamblea Nacional
Estudiantes y el método de la
movilización de masas. Debemos
confiar en los métodos de lucha
de la I Reforma y que son los
únicos, probados en la práctica,
que nos garantizan verdaderas
conquistas.
Nuestra
Estrategia
Estrechar lazos con la única
clase que va a luchar hasta el
final por una verdadera
democratización de la educación:
La clase obrera. Y con esto no
estamos inventando la pólvora.
El éxito de la Reforma de 1918
justamente se debió al apoyo de
este sector social. Las masivas
movilizaciones estudiantiles
junto a los obreros panaderos,
textiles, etc. son un ejemplo
histórico al respecto.
En realidad, esta es la única
estrategia que nos llevará a la
victoria. La clase obrera, a
diferencia del movimiento
campesino, puede paralizar la
economía del país. Esto se debe
porque nuestra economía es
capitalista y no feudal o semi-feudal,
y es por esta misma razón que
estamos ligados a toda la
economía capitalista mundial.
Por lo tanto, la tarea del
movimiento estudiantil es
ligarse sólidamente con la clase
obrera, por una sencilla razón:
si los trabajadores de los
puertos, las minas, las
industrias, telecomunicaciones,
transportes, electricidad,
servicio postal, comercio,
bancos, etc., decidieran parar
sus labores, ¡Nada funcionaria
en nuestro país! lo cual
demostraría que sin la
participación de los
trabajadores, el sistema
capitalista no funciona.
Un
Programa para la II Reforma
Universitaria
El programa debe comprender y
contener, el luchar por las
reivindicaciones perdidas como:
la gratuidad de la enseñanza, la
tacha de docentes, defensa de la
autonomía universitaria, cátedra
paralela, libertad de cátedra.
Así como la inclusión de los
cursos de quechua y otras
lenguas nativas (también de
inglés) y computación dentro de
las asignaturas académicas como
curso regular (sin ningún pago
extra). Seguro estudiantil
gratuito (dado que salud y
educación van de la mano).
Ampliación de la infraestructura
del Comedor Universitario, en
coordinación con el Comité de
Comensales. Programas de
extensión universitaria.
Implementación de un Tribunal de
Honor.
También, hay que pelear por la
mayoría estudiantil en los
órganos de gobierno, cursos de
materialismo dialéctico en la
currícula. Pero este programa
debe a la misma vez plantear las
reivindicaciones actuales del
movimiento como mayor
presupuesto (8%) del no pago de
la deuda externa ($2 300
millones al año), asilo
universitario (refugio para
perseguidos políticos), etc.
Además, debemos elevar el nivel
de lucha hacia los organismos
financieros como el FMI o el BM
que, a través de su agente Alan
García, están aplicando su
política privatista a través de
la municipalización de la
educación.
Y para lograr esto, como
decíamos anteriormente, el
movimiento estudiantil tiene que
solidarizarse con las demás
luchas sociales entendiendo que
esta es la única manera de
dotarnos del apoyo del pueblo
para lograr nuestro objetivo: La
segunda Reforma Universitaria o
Nueva Reforma Universitaria, que
tenga como esencia el Voto
Universal para elegir y revocar
autoridades (gratuidad plena de
la enseñanza, libertad de tacha,
cátedra paralela, mayoría
estudiantil en los órganos de
gobierno, etcétera. Pero esta
conquista del Voto Universal
también será muy limitada si no
aunamos la necesidad de tener un
movimiento estudiantil nacional
organizado y con una dirección
realmente revolucionaria, es
decir aliada estratégicamente a
las luchas de clase obrera,
campesina y empobrecida.
Como dijimos anteriormente, el
movimiento estudiantil por su
propio carácter de “caja de
resonancia” (clase media, hijos
de obreros o campesinos), no
puede dirigir una revolución
social. Quienes están llamados
para una transformación radical
de la sociedad es la clase
obrera por su ubicación en la
producción capitalista.
Nosotros, los compañeros y
compañeras quienes editamos el
periódico y los folletos con el
titulo de Perú Militante,
impulsamos un nuevo movimiento
estudiantil que plantee hacer
realidad el grito de universidad
popular. En esta perspectiva
planteamos la necesidad de
incorporar al programa de
acción, la consigna de becas
para los hijos de trabajadores y
de trabajo para todos y con
estabilidad laboral. Esto
implica un salario de 2,000
soles mensuales para que los
hijos de los obreros puedan
estudiar. Un Plan de Obras
Públicas planificado por los
trabajadores, así como el
reparto de las horas laborales
entre los trabajadores
estables-activos y los
desocupados para resolver el
problema de desempleo en nuestro
país, incorporando también un
subsidio de desempleo.
Para terminar, queremos precisar
que la lucha por la Segunda o
Nueva Reforma Universitaria, no
puede estar desligada de la
lucha por la trasformación de la
sociedad. Por eso planteamos que
la lucha estudiantil tiene que
tener una orientación
obrera-campesina, la cual debe
ser anti-burocrática, anti-imperialista
y sobretodo, ANTI-CAPITALISTA.
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