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Entrevista a Frei Betto,
pedagogo brasileño, compañero de
Freire
"La pedagogía de la liberación
es más necesaria y urgente que
nunca"
Por Rosa María Torres
Rebelión
El pasado 2 de mayo se
cumplieron diez años de la
desaparición física de Freire,
el autor de "La educación como
práctica de la libertad",
"Pedagogía del oprimido" y
"Pedagogía de la esperanza",
entre otras obras. Textos de
sustancial importancia para
entender gran parte de los
debates en torno a la educación
en Latinoamérica en los últimos
40 años.
La autonomía, la democracia, el
respeto del otro, y sobre todo
la transformación social son
rasgos de la obra de Freire que
merecen hoy repensarse en el
marco de los cambios en los
sistemas educativos del sur
continental.
Ejes que invitan también a
pensar las demandas de la
enseñanza desde los postulados
de la "pedagogía de la
liberación", que para el teólogo
y educador brasileño Frei Betto
"es más necesaria y urgente que
nunca, porque tenemos gobiernos
democráticos, pero no siempre
están apoyados en la
movilización popular".
Militante histórico de las
comunidades eclesiales de base,
y responsable durante los
primeros años del gobierno de
Lula del programa "Hambre Cero",
Frei Betto es coautor junto con
Freire de "Esa escuela llamada
vida", texto coordinado por el
periodista Ricardo Kotscho.
"El pernambucano Paulo Freire, y
el minero Frei Betto —expresa
Kotscho— iniciaron sus trabajos
en épocas, circunstancias y
lugares diferentes, pero en un
determinado punto de sus
trayectorias se encontraron y
siguieron juntos, incluso sin
conocerse personalmente, con los
ojos puestos en un mismo
horizonte: la liberación del
pueblo brasileño y la
educación".
Pero para Betto, y en
consonancia con el pensamiento
de su amigo Freire, los cambios
educativos de la región colocan
"demasiado énfasis en las nuevas
tecnologías", mientras que por
otro lado restringen el espacio
"de los paradigmas, los valores,
la ética".
—Una generación importante de
maestros de Latinoamérica se
formó con los textos de Paulo
Freire. ¿Qué ideas de él son
necesarias rescatar hoy, a 10
años de su fallecimiento?
—No temo en afirmar que no
habría la actual primavera
democrática en América latina
sin Paulo Freire. Lula, (Hugo)
Chávez y (Evo) Morales se
explican también gracias a su
metodología. Fue quien inculcó
la autoestima en los oprimidos,
enseñando que no hay nadie más
culto que otro, sino que hay
culturas distintas y socialmente
complementarias. Hoy precisamos
rescatar la pedagogía del
oprimido e intensificar el
trabajo de base. Es decir, la
educación política de
trabajadores, estudiantes, amas
de casa, etcétera. Favorecer el
empoderamiento popular. Y para
eso nada mejor que el método de
Paulo Freire.
—¿Cómo era la personalidad de
Freire?
—Fui muy amigo de Paulo, éramos
vecinos y trabajábamos con los
mismos grupos populares.
Publicamos juntos, gracias al
periodista Ricardo Kotscho, el
libro que reúne nuestras
experiencias en educación
popular: "Esa escuela llamada
vida", editado en Brasil por la
editorial Atica. Paulo era un
hombre que sabía escuchar, pues
partía del principio de que el
oprimido sabe, más no siempre
sabe que sabe, o no tiene
conciencia del valor y la
importancia de su saber. Paulo
frecuentaba reuniones de
comunidades eclesiales de base,
de sindicatos, de movimientos
populares, y siempre se cuidaba
más de oír que de hablar. Era,
no en sentido riguroso de la
palabra, un pedagogo que
provocaba la inteligencia ajena
con sus preguntas e inquietudes.
—¿Qué espacio existe hoy en
Latinoamérica para hablar de
pedagogía de la liberación?
—Ella es más necesaria y urgente
que nunca, porque tenemos
gobiernos democráticos, pero no
siempre están apoyados en la
movilización popular. La
gobernabilidad no puede depender
apenas de una pierna de apoyo
parlamentaria. Debe contar
también con la otra pierna: los
movimientos sociales. Sólo así
pasaremos de la democracia
representativa a la democracia
participativa, de la virtual a
la real. Por lo tanto, si los
gobiernos populares no adoptan
la pedagogía de la liberación
corren el riesgo de quedar sin
bases populares. Es el
empoderamiento de la sociedad
civil el que dará legitimidad y
estabilidad a esos gobiernos.
—¿Cree que las reformas
educativas que se realizan en
varios países, como en la
Argentina , Bolivia y Chile,
cambian el modelo educativo
neoliberal de los '90?
—Temo que se coloca demasiado
énfasis en las nuevas
tecnologías, en la educación
tecnocientífica, restringiendo
el espacio de los paradigmas,
los valores, la ética. Sin
humanismo tendremos una
generación dotada de capacidad
profesional pero sin corazón. La
competencia habrá de prevalecer
sobre la solidaridad y el
capital sobre los derechos
humanos. Y así iremos a la
barbarie.
—¿Qué desafío tiene por delante
la educación popular?
—Conseguir organizar a la
sociedad civil, sobre todo los
sectores populares, y
movilizarla en función de "otro
mundo posible".
Gentileza::
itzcuintli@yahoogrupos.com.mx
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