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Vida en la Universidad
Mientras nos bombardean con
noticias de muerte en Virginia,
pasan desapercibidas grandes
noticias que provienen de todas
las universidades
Por Mikel Agirregabiria Agirre
Esta misma semana hemos vivido
la fiesta de graduación de
nuestro hijo en la Universidad
de Navarra. Hemos acudido a esta
celebración no sólo sus padres,
hermana y primas, sino otros
tíos, parientes y amigos. Ha
sido muy emocionante y, sin
embargo, ocurre con tal
frecuencia que no suele ser
noticia.
Nuestra sociedad, por este
criterio informativo de destacar
sólo las excepciones negativas,
está perdiendo referencias de
excelencia. Asistir a una sobria
y tradicional ceremonia,
escuchar el Gaudeamus Igitur, y
reunirse para ritualizar la
madurez de uno de nuestros
jóvenes es algo grandioso y
memorable. El himno
universitario glosa ideas a
transmitir: ¡Alegrémonos pues,
mientras seamos jóvenes! ¡Viva
nuestra sociedad! ¡Viva la
Universidad! ¡Vivan los que
estudian! ¡Que crezca la única
verdad, que florezca la
fraternidad!
Ha sido un día que nos ha
rejuvenecido a todos, hasta a
los abuelos del nuevo titulado.
Nos hemos felicitado mutuamente
toda la comunidad que ha logrado
un éxito tan notable: Convertir
a unos desmañados adolescentes
en adultos maduros, competentes
y cabales. Ellos han agradecido
a sus familias y a sus
profesores la esperanza y el
empeño que hemos puesto en su
formación; los padres hemos
elogiado la labor de esta
Universidad que ha transformado
a nuestros hijos como
profesionales y como personas; y
los profesores nos han
reconocido por la confianza que
depositamos en ellos. Y todos
les hemos agasajado a ellos, a
los protagonistas, a los nuevos
graduados que han entendido cómo
los días y las noches estudiando
les han otorgado seguridad y se
han demostrado cuánto más podrán
hacer por sí mismos y por los
demás.
Cuando vemos a nuestros hijos
convertirse en aparejadores, en
profesoras, en médicos,…
ratificamos lo que siempre
supimos: Que la educación es
fuente de vida, de sabiduría, de
felicidad y de progreso personal
y social. Que merece la pena
estudiar, en primaria, en
secundaria, en formación
profesional, en la universidad,…
Señores Directores de
Periódicos: Basta de detalles
escabrosos sobre un caso aislado
de un enajenado. Envíen sus
periodistas y sus fotógrafos a
entrevistar a estos nuevos
titulados universitarios.
Háganles fotos con sus trajes
recién estrenados, con los que
apenas se reconocen entre ellos.
Pregúnteles cómo vislumbran el
futuro, siempre inquietante.
Pero, ¡cómo han crecido, qué paz
da verles seguros, satisfechos
del esfuerzo realizado y llenos
de ánimo para seguir trabajando
duro! Enhorabuena a todos los
que hemos colaborado para
aprender cómo perpetuarnos y
cómo perdurar.
Gentileza:: Mikel Agirregabiria [
agirregabiria@gmail.com ]
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