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¡Paulo Freire vive!
Por José Rouillon
Recordando un 2 de mayo de 1997
que fallece Paulo Freire. Su
muerte nos dejó a la memoria, su
semblante calmo, manos
fraternas, ojos color miel,
mirada directa, palabra
transparente y verdadera dentro
de un mensaje para transformar
la vida personal de cada uno de
nosotros y los espacios sociales
de convivencia humana.
Sociedades sin explotación, sin
pobreza, sin discriminació n,
sin apropiación desmedida de la
riqueza que es para todos.
Relaciones humanas sin abusos de
ningún tipo, con ternura, pero
también una indignación amorosa,
sin persecución a los justos,
apoyando los movimientos
sociales para una vida con
equidad, justicia, fraternidad,
igualdad, alegría, gozo, paz,
poesía, música, belleza, arte.
Su palabra es revolucionaria. Su
mirada permanece instigándonos a
no doblegarnos ante ningún
dogma, determinismo o poder
humano, religioso, político,
cultural, económico,
institucional que esté contra el
desarrollo pleno de toda persona
humana en libertad de
pensamiento y de acción. Su
palabra transformadora, palabra
creativa y creadora
históricamente para todos
aquellos que nos inspiramos en
nuestra acción política. Palabra
viva, encarnada, adecuada para
cada momento. Nada de lo que es
humano le era ajeno. Releer e
inspirarnos de su mensaje es el
mejor recuerdo y homenaje que
podemos hacerle en este 2 de
mayo, fecha de un aniversario
más de su aparente ausencia.
La educación liberadora para
Paulo Freire no era, y no lo es
para nosotros un manual. Ni su
estilo tampoco. Siempre su obra
ha sido una construcción
permanente de acuerdo a toda su
vida.
El posicionamiento ideológico-polí
tico fue permanentemente
creador, reflexivo ante la
realidad, y la lectura del mundo
en el que estaba situado. Fue
transformándose también en el, y
nunca excluyente. No inventó ni
creó ninguna metodología cerrada
porque así castra la iniciativa,
la libertad pedagógica y el
derecho a la innovación yendo
contra la libertad del maestro
/y/o del educador popular. El
educador es una persona, no
siendo considerado un
facilitador ni un robot. Es una
persona comprometida, y el
compromiso no se realiza desde
el “exterior”, sino
compartiendo. Por eso nos decía
que no se dialoga sobre, sino
con las personas, aprendiendo
unos de otros a través de la
lectura del mundo o de la
realidad.
Por eso nos enseño que las
metodologías en la educación y
la educación en el espacio
popular son siempre revisables,
sus contenidos siempre
contextualizados y flexibles,
naciendo de la realidad
objetiva, y no de esquemas
rígidos, cerrados, definidos a
priori, impuestos,
estandarizados. Paulo compartía
la crítica a la escolarizació n
y a la escuela que hacía Illich,
aunque no en sus conclusiones.
Aceptaba que la escuela podía
modificarse y transformarse.
“Nadie enseña lenguaje a otro.
El lenguaje es una invención
humana que se hace socialmente y
nadie enseña, todos adquieren el
lenguaje, crean el lenguaje. Lo
que uno enseña al otro es la
gramática. Hasta la Sintaxis en
ciertas dimensiones tampoco se
enseña, porque la sintaxis de tu
análisis es la forma como el
pensar se estructura en el
discurso”. (Paulo Freire)
Las propuestas políticas que son
asimismo educativas –no hay
educación neutra- nunca se deben
transformar ni en mitos ni en
dogmas, -la cosificación que nos
hablaba-, y el saber correcto no
tiene monopolios de personas,
grupos, clases, o instituciones.
Los errores también nos enseñan
a superarlo.
Hagamos camino al andar! en
libertad, en verdad, con
transparencia, sin miedo a
revisar y criticar lo que
nosotros hacemos, y los que
también hacen otros, porque
mucho de bueno también deben
tener.
Entre todos construimos los
procesos, las respuestas, y que
siempre son todas revisables sin
excepción. Sin perder de vista
los fines y objetivos que se
deben lograr con eficacia y
calidad, aunque los caminos sean
algo o muy diferentes. Paulo
Freire también nos recordaba que
nunca debemos confundir al
diferente con el antagónico.
Paulo Freire nos abrió muchas
pistas, muchas sendas que
debemos entender, recrear, y
reinventar. Y, mucho más allá de
la escuela. Aquí algunas de
ellas.
Freire recuerda la tesis de que
los actores de la liberación de
los oprimidos debían ser ellos
mismos. “¿Quién mejor que los
oprimidos está preparado para
comprender el terrible
significado de una sociedad
opresora? ¿Quién sufre los
efectos de la opresión con mayor
intensidad que los oprimidos?
¿Quién con más claridad que
ellos pueden asumir la necesidad
de la liberación? Los oprimidos
no tendrán su liberación por
casualidad, sino por su propia
práctica y ésta solamente es
posible si existe la conciencia
de luchar por conseguir esta
nueva situación” (1)
Y, confirmamos que Paulo pensó,
practicó, reflexionó y se
comprometió más allá de la
escuela, hablándonos y
trasmitiéndonos de su
experiencia a gobiernos
revolucionarios de nuestra época
aún reciente: “Ni masas
populares atomizadas, coherentes
consigo mismo, pero que marchan
al vaivén de los
acontecimientos, sin un partido
revolucionario y sin una
vanguardia que esclarece,
moviliza y organiza; pero
tampoco una vanguardia que se
cree ‘propietaria’ de las masas
populares” (2)
Para Paulo Freire la
concientizació n se da en un
proceso dialéctico entre el
sujeto, su pensar y su praxis.,
y la participación a través de
diversas asociaciones y gremios
para la transformació n de la
realidad. Y, este proceso
conduce a la necesaria
organización, y a los partidos
políticos. No es suficiente la
acción individual de los
“concientizados” : En el caso de
estos últimos nos dice –siendo
uno de los fundadores del
Partido de los Trabajadores- :
“Hablaré de algunos puntos que
me parecen fundamentales para la
política educativa de un partido
que, siendo popular no es
populista; siendo
revolucionario, no es
autoritario; siendo demócrata,
no es democratista; siendo
educador, se reconoce educando
de los movimientos sociales
populares” (3).
Otro signo distintivo que le
reconocemos es que era una
persona profundamente
espiritual, mística y encarnada.
No hay práctica transformadora
si la persona no tiene una
mística basada en una conducta
ética, coherencia entre su
pensar-decir- hacer, basada en
la vivencia de valores y
virtudes –no competencias u
habilidades técnicas o
tecnológicas para entrar al
“libre mercado” capitalista, en
el que la persona es considerada
una mercancía más, “un recurso”,
“un capital”. Pablo pone el
énfasis en la ternura, en la
esperanza, que lo proyectan y le
da fuerza o dinamismo a su
acción humana. Nos dice: “La
esperanza es una necesidad
ontológica; la desesperanza es
esperanza que perdiendo su
dirección, se convierte en
distorsión de la necesidad
ontológica. Sin embargo, mi
esperanza es necesaria pero no
suficiente. Ella sola no gana la
lucha, pero sin ella la lucha
flaquea y titubea. Necesitamos
la esperanza crítica como el pez
necesita el agua incontaminada…
Prescindir de la
esperanza que se funda no sólo
en la verdad sino en la calidad
ética de la lucha, es negarle
uno de sus soportes
fundamentales” (4).
Y, por eso está él convencido
diciéndonos en Pedagogía de la
Indignación que: “Por grande que
sea la fuerza condicionante de
la economía sobre nuestro
comportamiento individual y
social, no puedo aceptar mi
pasividad total frente a ella”
(….) Mecanicistas y humanistas
reconocen el poder de la
economía globalizada en la
actualidad. Sin embargo,
mientras que para los primeros,
nada hay que hacer ante su
fuerza intocable –del mercado
añadimos nosotros-, para los
segundos, casi no es posible,
pero se debe luchar contra la
robustez del poder de los
poderosos que ha intensificado
la globalización al mismo tiempo
que debilitado la flaqueza de
los débiles” …. (5)
Y, Paulo Freire siempre pisando
tierra desde que escribió
Pedagogía del oprimido: “La
sectorización es siempre
castradora por el fanatismo en
que se nutre. La radicalizació n
–por el contrario- siempre es
creadora por la criticidad que
la alimenta. En tanto la
sectarización es mística y, por
ende, alienante; la
radicalizació n es crítica y,
por ende liberador ( ... ). El
sectario pierde de vista la
objetividad y se refugia en la
subjetividad. El sectarismo
parta de quien parta es un
obstáculo a la liberación de los
pueblos… “(6) Cuánto mal ha
hecho y hace hasta nuestros días
este nefasto error que se
arrastra, casi incorregible para
algunos o para muchos.
Freire en su visión realista y
profética nos motivó y convenció
a que: “Tenemos derecho y deber
de cambiar el mundo… Lo que no
es posible es pensar en
transformar el mundo, sin un
sueño, sin utopía y sin
proyecto… Los sueños son
proyectos por los que se lucha…
y toda concreción de sueños
supone lucha… En realidad, la
transformació n del mundo a la
que aspira el sueño, es un acto
político, y sería una ingenuidad
no reconocer que los sueños
tienen sus contrasueños” (7)
“Ni laxitud, ni autoritarismo
burocrático. Ni una vanguardia
detrás de las masas que se
pierde en la polvareda que ellas
van dejando en su atropellada;
ni una vanguardia que se
encuentra muy por delante y que
–en la polvareda que deja-
pierde de vista a las masas” (8)
“De allí la crítica permanente
que siempre llevo en mí a la
maldad neoliberal, al cinismo de
su ideología fatalista y a su
rechazo inflexible al sueño y la
utopía” (9)
“Una de las tareas del educador
o la educadora progresista, a
través del análisis político
serio y correcto, es descubrir
las posibilidades –cualesquiera
que sean los obstáculos- para la
esperanza, sin la cual poco
podemos hacer porque
difícilmente luchamos, y cuando
luchamos como desesperanzados o
desesperados es la nuestra una
lucha suicida, un cuerpo a
cuerpo puramente vengativo”
(10).
Para Freire, el movimiento
social, popular y educativo debe
proponer alternativa pedagógica,
sin que esto signifique
pedagogismo. A los grupos de
poder, hay que responder con
proyecto pedagógico, pero con
criterio político y enfoque
popular, nos escribe Sigfredo
Chiroque del Movimiento Popular
Docente del Perú, siguiendo el
raciocinio de l mismo Freire
“Todo proyecto pedagógico es
político y se encuentra empapado
de ideología. El asunto es saber
a favor de qué y de quién,
contra qué y contra quién se
hace la política de la que la
educación jamás prescinde” (11).
Continuamos batallando con los
mismos sueños y utopías por un
compromiso por una nueva
sociedad fraterna y justa en el
Perú y en toda América Latina.
En las huellas de Paulo Freire,
siempre con ternura, diálogo,
firmeza, convicción, trabajo
indesmayable, consecuente y
coherente, más indignación,
fortaleza y esperanza, y
compromiso vital permanente por
el nacimiento de un mundo nuevo,
de una Patria Grande.
“Lamentablemente la explotación
sigue, y donde la explotación
sigue, siguen las clases
sociales …más temprano de lo que
muchos piensan, los hombres y
las mujeres del mundo van a
reinventar maneras nuevas de
luchar ( … ) las clases sociales
son un producto de la historia,
y como tales cambian
históricamente”
“Uno de los problemas que
debemos afrontar hoy día es cómo
comunicarnos con las grandes
mayorías que ahora se encuentran
dividas en minorías y que no se
perciben a sí mismas como
mayorías. Hay que reinventar los
caminos de la comunicación, de
la intercomunicació n.
Coincidiendo con Habermas, no
tengo duda que la comunicación
es esencial en este fin de
siglo” (12)
Terminamos, recomendando
seriamente el artículo de Rosa
María Torres sobre los
“Múltiples Paulo Freire”,
poniéndonos en atención sobre el
reduccionismo y/o distorsiones
que se hace al pensamiento de
uno de los más grandes
educadores del siglo XX.
Paulo Freire sigue con nosotros.
José Rouillon.
*
Agradezco explíctamenteque el
trabajo del Dr. Sigfredo
Chiroque, que ha sido una de las
bases principales para la
elaboración del pte. artículo.
Gracias a él.
* Las obras de Paulo Freire las
encontramos en la Editorial
Siglo XXI.
(1) FREIRE, Paulo (1980).
Concientizaçao. Teoria e prática
da libertaçao. Sao Paulo,
Editora Moraes, p. 57
(2) FREIRE, Paulo (1978). Cartas
à Guiné-Bissau. Rio de Janeiro,
Editora Paz e Terra, p. 23.
(3) FREIRE, Paulo (1999). La
educación en la ciudad. Segunda
Edición, México, Siglo XXI, p.
33
(4) FREIRE, Paulo (1999).
Pedagogía de la esperanza.
(5) Pedagogía de la Indignación,
pág.66-67, Ediciones Morata.
pág.66-67, Ediciones Morata.
(6) FREIRE, Paulo (1968).
Pedagogia do oprimido. En
Primeras palabras. Leerlo
completo.
(7) FREIRE, Paulo (2001).
Pedagogía de la indignación.
Madrid, Ediciones Morata, p. 66,
67.
(8) FREIRE, Paulo (2001).
Pedagogía de la indignación. Ob.
c. p. 64 y 65.
(9) FREIRE, Paulo Cartas à Guiné-Bissau.
Ob. c. p. 23
(10) FREIRE, Paulo (1998).
Pedagogía de la autonomía.
Segunda edición, México, Siglo
XXI Editores, p. 16
(11) FREIRE, Paulo (1999).
Pedagogía de la esperanza. Ob.c.
p. 9.
(12) FREIRE, Paulo (1999). La
educación en la ciudad. Ob.c. p.
52
13) Paulo Freire, El Grito
Manso, Siglo XXI, Aregentina. p.
67, en
Gentileza::
redlatinasinfronteras@yahoo.es
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