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Paranoia de paradojas
Reflexiona antes de pensar y
elige la paradoja para mostrar
la lógica
Por Mikel Agirregabiria Agirre
Las frases paradójicas abundan,
y más en lo relativo a algunos
temas. Sobre religión, Luis
Buñuel confesó: “Yo aún soy
ateo, gracias a Dios”. Otros
opinan: “Como Dios no exista
estamos apañados; pero anda que
como exista…” o “hay muchos
creyentes a quienes les estaría
muy bien empleado que Dios
existiera”. La ética se explica
con paradojas, como “la ‘vida
fácil’ suele ser la más difícil”
o “mucho mejor que arrepentirse
es no tener que arrepentirse”.
Muy válidas porque todos
“sabemos que sólo vivimos una
vez, pero lo ignoramos”.
En ciencia también se acumulan
las paradojas explicativas, como
cuando Albert Einstein afirmó:
“Lo más incomprensible del
universo es que resulte
comprensible”. El gran
matemático George Pólya señaló:
“Este principio es tan general
que no es posible aplicarlo a
ningún caso particular”. La
Rochefoucauld apuntó que
“conservar la salud merced a un
régimen excesivamente severo
constituye una verdadera
enfermedad”, para gente “que
dice que el apetito viene
comiendo, sin conocer el apetito
que viene... no comiendo”.
Más contradictoria es la
política, de la que se afirmó:
“Parece imposible, pero la
política es el arte de lo
posible”. Stephen Jay Gould
proclamó: “Muchísimos son
liberales para todas las
libertades ya conseguidas y
conservadores para las que aún
hay que alcanzar”. Con todo no
existe mayor contrasentido que
el de “Si quieres la paz,
prepara la guerra”, porque “si
las guerras sirvieran para algo,
debería de haber más guerras”
como creen quienes opinan que “a
los violentos había que matarlos
a palos”.
Existen muchas otras gloriosas
paradojas sobre temas variados,
como la de Pablo Picasso, “el
arte es una mentira que permite
darnos cuenta de la verdad”. El
escritor Alphonse Allais solía
decir: “Mi holgazanería no me
deja tiempo libre para nada”.
Hasta el propio Platón apuntó:
“El sexo débil es generalmente
el sexo fuerte debido a la
debilidad que siente el sexo
fuerte por el sexo débil”.
Por último, los juegos de
palabras paradójicos son los más
divertidos. Como los Hermanos
Marx en la película "Sopa de
Ganso": “Si nos encuentran,
estamos perdidos”. U otras:
“Asistimos a un encierro
bastante abierto”, “los fuegos
artificiales fueron muy
naturales”, “el dinero sólo
sirve para todo, pero para nada
más”, o ”ya nadie va a ese
lugar, porque siempre está lleno
de gente”. Acabo porque se me ha
quedado la mente en blanco y lo
veo todo negro.
Gentileza:: Mikel Agirregabiria [
agirregabiria@gmail.com ]
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