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Hollywood, los Mayas y la
Historia
Por Lisandro Otero
Hace unos días vi la última
película de Mel Gibson, titulada
“Apocalypto”. El autor de una
audaz obra de la epopeya
escocesa, como fue “Corazón
valiente”, esta vez ha cometido
un gazapo monumental y una
irrespetuosidad con la verdad
histórica. Es cierto que
Hollywood no es una institución
científica sino una empresa del
espectáculo que trata en sus
producciones de entretener, y
por tanto inserta el melodrama
en las cronologías, convierte
las tragedias en sainetes y
miente, deforma y falsea los
hechos con tal de distraer.
La trama se sitúa en Guatemala
antes de la llegada de los
primeros colonizadores
españoles. Los diálogos están
grabados en maya yucateco, que
en la actualidad es el idioma
materno de un millón de personas
en la península de Yucatán. El
reparto incluye algunos
indígenas de los Estados Unidos,
de Canadá, varios actores
mexicanos, y muy pocos
guatemaltecos o yucatecos.
La violencia excesiva de la
cinta, la interminable orgía
sangrienta en que es presentada
la civilización maya provocó la
protesta de algunos. Un diario
mexicano publicó declaraciones
de Gibson: “No mostré ni la
mitad de las cosas que leí
acerca de una orgía de
sacrificios: en cuatro días
sacrificaron 20 000 personas.
También tenían afición por
empalar genitales y por torturar
a personas durante años”.
Gibson se basó en el texto
“Relación de las Cosas de
Yucatán” (1566), del sacerdote
católico franciscano Diego de
Landa, donde afirma haber sido
testigo de sacrificios humanos.
La referencia de Landa
contradice las opiniones del
padre Bartolomé de las Casas
quien en su “Breve resumen del
descubrimiento y destrucción de
las Indias” da una versión más
pacífica de los mayas y negó que
el sacrificio humano hubiese
existido entre ellos.
Muchos críticos y antropólogos
han señalado las inexactitudes
de la película que adolece de
anacronismos. Muestra
vestimentas y ciudades usadas en
la época clásica, entre el 400 y
el 900 d.n.e., pero al final
muestra la llegada de los
invasores españoles en 1519. La
civilización maya de Guatemala
prácticamente desapareció en el
900, seiscientos años antes de
la llegada de los
conquistadores. En la zona donde
se desarrolla la trama (las
selvas del interior de la
península de Yucatán, en la
actual Guatemala) no había mayas
sino invasores aztecas, que
provenían de la zona de
Tenochtitlan, la actual ciudad
de México, y hablaban nahuatl.
El idioma utilizado en la
película es un dialecto moderno
del maya yucateco. Las facciones
de los actores y actrices
principales no son de mayas sino
de nativos estadounidenses.
Antes del estreno se hizo una
presentación en Los Ángeles para
un reducido grupo de académicos
en la Universidad Estatal de
California, en Northridge.
Gibson tuvo una acalorada
discusión con una profesora de
Estudios Centroamericanos, la
Dra. Alicia Estrada, quien le
preguntó si había leído sobre la
cultura maya antes de filmarla y
luego lo acusó de haber
realizado un filme racista.
Gibson respondió con una
palabrota y ordenó que se
expulsara a la profesora del
local donde se efectuaba el
debate.
La civilización maya entró en
declive poco después del siglo
VIII. Más de la mitad de la
población de Guatemala es
descendiente de los mayas
originales y la mayoría vive en
la pobreza, con poco acceso a la
educación y a los servicios
sociales. Más de 200.000
personas, en su mayoría mayas,
fueron asesinadas durante la
guerra civil de 36 años que
terminó hace una década.
Cuando los conquistadores
llegaron a América no
encontraron un erial en el Nuevo
Mundo. En Europa no existía
ninguna ciudad de las
dimensiones de Tenochtitlán, que
era cinco veces mayor que
Madrid. Los aztecas contaban con
una desarrollada red
educacional; sus tierras estaban
extensamente cultivadas y
poseían una eficaz red de
regadío. Los avances científicos
de los mayas fueron causa del
asombro de los recién llegados,
tales como el uso de la bóveda
en las construcciones, la
adopción del concepto matemático
del cero y las cuidadosas
observaciones astronómicas que
establecieron las fases del sol,
de la luna y la cadencia de los
eclipses. Su calendario de
dieciocho meses era más exacto
que el europeo.
Los aztecas también avanzaron en
las observaciones astronómicas,
e igual que los mayas disponían
de un calendario así como un
sistema numérico vigesimal.
Todos los pueblos americanos
contaban con avanzadas
arquitectura, danza, escultura,
orfebrería. Todos poseían un
complejo panteón de deidades y
monumentales centros
ceremoniales. Todos contaban con
inmensas ciudades que disponían
de imponentes templos, plazas y
palacios. Los europeos venían
con el hierro y la pólvora, los
perros y los caballos. Cuando
llegaron existían entre setenta
y noventa millones de mayas,
incas y aztecas; siglo y medio
después solamente quedaban tres
millones y medio.
Eso es lo que debió haber
narrado Mel Gibson: el saqueo,
las masacres, la explotación, la
servidumbre y la represión
impuestos por los europeos en
América.
Gentileza:: @ volar [
volar_2004@yahoo.com.ar ]
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