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Los niños españoles cada vez
leen peor
El placer de leer "Dejaría en
este libro toda mi alma",
Federico García Lorca.
Por
Francisco Arias Solis
“Yo leo muy poco a mis
contemporáneos, no leo apenas
libros nuevos -oí que decía un
escritor a otro escritor amigo-;
¿y tú?”. “Yo menos -respondió
otro-” Y es que en nuestro país
ni siquiera los escritores leen
a sus amigos.
Según un estudio publicado por
el Ministerio de Cultura, más
del 40% de las personas mayores
de 18 años no lee una libro y
más del 60% no compró ningún
libro en los últimos años. El
número de personas que sabe leer
en nuestro país, pero no se
preocupan de hacerlo es
importante.
En los últimos veinte años se ha
registrado un constante ascenso
de la oferta editorial tanto en
las lenguas del Estado como en
el número de traducciones, hasta
el punto de que se habla de un
exceso de títulos.
En los últimos años las
Asociaciones de Escritores,
Distribuidores, Editores,
Libreros y Bibliotecarios han
puesto en marcha campañas de
incitación a la lectura. Se nos
anima a leer, advirtiendo que
mediante la lectura
conseguiremos divertirnos,
multiplicar ideas, descubrir
otros mundos, aumentar la
capacidad de convención y
mejorar las opiniones que puedan
tener de nosotros o satisfacer
nuestras necesidades culturales.
El mercado español del libro,
con índices de lecturas más
bajos que los de cualquier
nación europea desarrollada,
todavía está lejos de haber
alcanzado su techo. La industria
editorial española está
necesitada de reestructuración y
de cambios en su sistema de
comercialización. Pero, además
las deficiencias del soporte
cultural en España siguen siendo
un freno a la expansión del
hábito de lectura.
Uno de los sectores sobre el que
más influyen negativamente estas
deficiencias son los niños. Tal
vez por ello, y unido a otras
causas, los niños españoles leen
peor a medida que avanza su
evolución escolar.
Hay señales que indican el
comienzo de una movilización en
el sentido adecuado. Una de las
más importantes es, desde luego,
la paulatina toma de conciencia
del problema, visible en las
actuales campañas de
sensibilización y fomento de los
hábitos de lectura. No hay, sin
embargo que echar en saco roto
la alarma que suponen los datos
del Ministerio de Cultura. La
lectura es un asunto que no solo
afecta a los individuos, sino el
conjunto de la sociedad, y por
lo tanto, exige la intervención
de todos y también de los
poderes públicos.
El beneficio más evidente de la
lectura es que el libro aporta
conocimientos desde la primera
etapa escolar. ¡Bienaventurados
los que leen porque ellos
descubrirán otros mundos! Y lo
que resulta curioso es que antes
la gente conocía y reconocía los
beneficios del libro, pero no
sabía leer, pero al contrario
ahora que la mayor parte de la
población sabe leer, son muchos
los que desconocen los
beneficios del libro y el placer
de leer. Y como dijo el poeta:
“Amigo que no me lee / amigo que
no es mi amigo / porque yo no
estoy en mí / más que en aquello
que escribo”.
aarias@arrakis.es
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Gentileza:: Francisco Arias [
aarias@arrakis.es ]
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