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Pr. House
En
televisión abundan los médicos o
los alumnos rebeldes, incluso
hay supernannies, pero
inexplicablemente no hay un solo
docente como personaje central.
Por Mikel Agirregabiria Agirre
Aunque el apodo de “Profesor
House” es reciente, hacía años
que le admiramos por su pericia
profesional y le toleramos sus
cáusticas críticas. Este
educador existe y se mantiene en
activo, por lo que alteramos
algunos datos descriptivos a fin
de proteger su identidad, pero
todo este relato está basado en
hechos reales y describe
situaciones inverosímiles… pero
verídicas. “Pr. House”
representa una tipología
abundante entre el profesorado,
sólo que con unos caracteres tan
marcados y extremos que lo
convierten en un paradigma de la
profesión.
Su vena ácida es padecida por el
alumnado indolente o por quienes
no merecen ser reconocidos como
colegas suyos. Por desgracia, su
incisiva mordacidad se explicita
también ante sus superiores
menos competentes, lo que le ha
impedido progresar. Por último,
sólo quienes pertenecemos a su
círculo de amistad conocemos sus
más acerbas y punzantes sátiras
sobre el desinterés de los
políticos por la educación, o la
ligereza periodística con la que
se trata la complejidad del
sistema educativo.
En su labor cotidiana “Pr. House”
actúa en equipo, y para ello
cuenta con un excelente grupo de
colaboradores, quienes le
aprecian tanto como le temen por
sus inopinadas salidas de tono.
Habitualmente, nuestro “House”
funciona en paralelo con una
inapreciable socia, una mezcla
en la sombra de las doctoras
Allison Cameron y Lisa Cuddy, de
inmenso talento personal que
modera y amplifica la leyenda de
su inefable colega.
El historial de asuntos tratados
y superados por “Pr. House” es
incalculable, con éxitos tan
sorprendentes como desconocidos.
Su especial olfato de
diagnóstico como especialista
pedagógico ha resuelto
favorablemente misterios
discentes, estableciendo modelos
de aprendizaje para alumnado
problemático, inmigrante o de
minoría étnica, o límite de
educación especial. En este
ámbito, ha llegado incluso a
revelar algunos superdotados
entre los mayores fracasados
escolares.
Por razones de secreto
profesional, no es posible
relatar cómo aborda y soluciona
realidades espinosas, algunas en
situaciones realmente
desesperadas y desesperantes. En
cierta ocasión, le vimos
intervenir en una circunstancia
muy enmarañada, donde se había
implicado todo tipo de
instancias familiares,
académicas, médicas, sociales y
judiciales, sin haber encontrado
una senda de esperanza. Su
experiencia nos descubrió un
modelo de respuesta eficaz, que
posteriormente se ha aplicado
como protocolo en una
determinada casuística de
bullying, acoso escolar entre
iguales. Recuerdo vívidamente
aquel día, en el que llegué a
pensar: “Hoy ha salvado dos
vidas humanas”. Este suceso me
trae a la memoria otros casos,
algunos de ellos sumamente
singulares, que merecerían una
completa serie televisiva…
(Continuará, quizá…).
Gentileza:: Mikel Agirregabiria [
agirregabiria@gmail.com ]
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