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Libro a libro, hacia la libertad
Y he de llevar mi libertad en
peso sobre los propios hombros
de mi gusto: Miguel de
Cervantes. La vida humana es
libertad.
Por Francisco Arias Solis
Hay una fraternidad general y
espontánea y una sentimental
solidaridad en la obra entera de
Cervantes que está instalada
plenamente en su condición
española. Y a esto se le añade
lo que podríamos denominar la
afirmación garbosa de la
libertad, reflejada
maravillosamente en estos dos
versos: “Y he de llevar mi
libertad en peso / sobre los
propios hombros de mi gusto”.
Cervantes se proyecta hacia la
libertad en la luz de España. Es
interesante observar la
coincidencia de la visión de
Cervantes con lo que el
pensamiento actual y muy
especialmente el español, ha
venido a descubrir con evidencia
en las postrimerías del pasado
siglo y en los albores de una
sociedad nueva: que la libertad
es la condición intrínseca de la
vida humana, que es
irrenunciable, porque si se
renuncia a ella se hace
libremente, ejerciendo esa misma
libertad.
La pasión de Cervantes por la
libertad, impregna toda su obra,
como un eco profundo que se oye
claramente. Es “uno de los dones
más preciosos que a los hombres
dieron los cielos”, exclama
nuestro Cervantes, y tanto ama a
la libertad que, “por ella, así
como por la honra, se puede y
debe aventurar la vida...”
Pocas veces se ha dado en un
autor, poeta, filósofo,
novelista o dramaturgo una
afirmación tan enérgica y
constante de la libertad como en
Cervantes.
En la luz de los pueblos de
España no hay trampas ni trucos.
La luz aquí lo define con
nitidez y exactitud. Aquí no hay
brumas. La imaginación, lo mismo
que la vista, no tiene en esta
luz más que dos salidas, dos
puertas principales. No hay
puertas falsas: o se va hacia
arriba o hacia delante. O al
cielo o a los horizontes. O las
dos cosas juntas. El resultado
fue el realismo y la exaltación
juntas integrados en una obra de
arte, en un libro universal: El
ingenioso don Quijote de la
Mancha.
En el Quijote se formula toda
una teoría de la libertad.
Recuérdese el maravilloso
episodio de la pastora Marcela.
En un pasaje admirable, Marcela
dice cosas esenciales: “El
verdadero amor no se divide, y
ha de ser voluntario y no
forzoso... Yo nací libre y para
poder vivir libre escogí la
soledad de los campos”.
Si volvemos los ojos hacia la
lejanía histórica que nos separa
del autor de esa obra cumbre de
la literatura universal. Veremos
como Cervantes se nos aparece
plenamente arraigado en el
pueblo español. Toda nuestra
mejor literatura es un
testimonio de una voluntad única
y total de ser de España. La
cultura española, como decía
Lope, “nos grita la verdad en
libros mudos”.
La literatura española está en
la obra de Cervantes como
exponente moral de España.
Interpretarla es desentrañar los
destinos de esta nación nuestra.
¡Cuántos dolores se hubiera
ahorrado España si hubiese sido
más atenta y asidua lectora!
En los albores del siglo XXI,
debería quedar claro que nuestra
vida no será mejor que la pasada
si no somos mejores nosotros, y
que no podremos serlo si no
conseguimos la valentía del
pensamiento y la valentía de la
solidaridad, y superamos el
miedo a la libertad. Sin esta
transformación de nuestro ser
moral, no nos será posible vivir
con plena dignidad histórica; a
la larga no nos será posible
vivir siquiera.
Recordemos la lección clásica de
nuestro Cervantes, que es como
la de todos nuestros grandes
poetas, como la de los griegos,
la lección trágica del mundo:
sólo un destino fuerte puede
hacer fuerte nuestra libertad.
El pueblo español, al fortalecer
su espíritu en la lectura, libro
a libro, hará más fuerte su
destino y su libertad. Y como
dijo el poeta: “¡Bienaventurados
los que leen porque ellos serán
libres!”.
aarias@arrakis.es
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Gentileza:: Francisco Arias [
aarias@arrakis.es ]
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