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Un siglo de Clavelitos
El furor de las Variedades
Por Francisco Arias Solis
Una polka titulada La Pulga
marca el principio de las
varietés en España. La palabra
varietés (o variedades) se debe
sencillamente a esta alternancia
de números visuales y cantados,
de circo, baile y canción. La
Pulga, canción de origen
italiano, no hubiera tenido
tales consecuencias ni causado
tantos estragos entre los
cantantes si Eduardo Montesinos
no hubiera hecho una versión
española que entregó a Pilar
Cohen en el Salón de
Actualidades en 1894.
Un empresario francés, el señor
Banquerel, se trajo de París una
compañía de varietés, arrendó el
teatro Alhambra, situado en la
calle de la Libertad, de Madrid,
en 1894, y le puso el nombre de
Music-hall, el primero en España
con este nombre, incluso
anterior al Salón de
Actualidades dirigido por
Montesinos. El éxito de estos
dos establecimientos iba a
lanzar definitivamente el nuevo
género que, de momento,
corresponde a dos apelaciones o
dos cosas que se confunden; el
género ínfimo y las variedades
propiamente dichas. Por otra
parte, son los dos primeros
locales dedicados a la canción
como género independiente
(exceptuando los cafés cantantes
de flamenco).
Las artistas del Salón de
Actualidades y del señor
Banquerel eran casi todas
extranjeras, francesas en su
mayoría.
A moda cultural nueva, nuevos
locales y nuevos artistas. La
fórmula de las “compañías
mixtas” provoca la aparición de
salas adaptadas, más pequeñas
que los teatros adicionales
(aforo menor y sobre todo
escenario más reducido) y mejor
acondicionadas. A imitación de
los salones franceses, se abren
en Madrid y Barcelona numerosos
locales, a veces con el mismo
nombre que en París. Aparecen el
Salón Bleu y el Salón Rouge. El
primero de octubre de 1900 abre
sus puertas el Salón Japonés,
con un espectáculo audaz. El
gobernador de Madrid, decreta el
cierre del local al día
siguiente de su inauguración.
Pero el movimiento es difícil de
parar.
Los salones, cabarets, music-halls,(unas
apelaciones variadas para
locales que ejercen la misma
función), da la medida del éxito
del fenómeno. En 1902, ya pasan
de 80 los music-halls en España.
En la época del furor de las
variedades, la relación de
teatros, salones, cafés
cantantes, music-halls, cabarets,
en resumen, de todos los locales
con música producida por una
orquesta, según los recuentos
del Boletín de la Sociedad de
Autores Españoles en el registro
efectuado en 1907-1908, existían
1.362 establecimientos con
orquesta y variedades en toda
España. Dos zonas se llevan la
palma: Madrid con 81 locales y,
sobre todo, Cataluña, con 325.
Ciertas zonas o ciudades
costeras beben los vientos
refrescantes de las varietés:
Alicante, Cádiz, Murcia (donde
Cartagena ocupa un lugar
privilegiado), Gijón y Valencia.
Los musc-halls convierten a la
canción en un filón prodigioso
cuya explotación se encamina
hacia cauces preindustriales.
En tales circunstancias, La
Fornarina, célebre cupletista
que antes de salir a las tablas
trabajaba de humilde modestilla
en la tienda “Frou-Frou”,
estrena el 25 de septiembre de
1907, “Clavelitos”, el más
famoso de los cuplés, con letra
de José Juan Cadenas y música de
Quinito Valverde. Cuplé de gran
impacto, que gozó de una gran
popularidad a lo largo de todo
el siglo XX hasta hoy, no sólo
en España, sino en muchos otros
países, y muy particularmente en
los países hispanoamericanos:
“Clavelitos, de la tierra dorada
/ clavelitos que vienen de
Granada, clavelitos, que los
traigo, yo aquí para ti / y que
tienen la esencia, presencia y
potencia / que usted mira en
mí”.
aarias@arrakis.es
www.arrakis.es/~aarias
Gentileza:: Francisco Arias [
aarias@arrakis.es ]
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