|
Grapadoras e hijos
La convivencia de padres e
hijos es un inevitable encuentro
intergeneracional, donde los
hábitos de jóvenes y
predecesores no siempre son
coincidentes; sólo en la madurez
los hijos se parecen a los
padres.
Por Mikel Agirregabiria Agirre
Las grapadoras,
independientemente de su marca y
modelo, se componen de tres
elementos: el cuerpo central,
las grapas y la pieza que sujeta
las grapas, para ponerlas en su
posición. Nuestros hijos, ya
desde su más temprana edad,
descubrieron que era superflua
esta última pieza. Sin patentar
el sistema, adoptaron una
variante llamada “grapar por
gravedad” que permite grapar
siempre y cuando se sitúe la
grapadora de tal modo que las
grapas no se caigan al suelo.
Esta habilidad les está
reservada a ellos y nosotros,
sus progenitores, no acabamos de
dominar esta sofisticada
técnica, de modo que
inevitablemente las grapas se
nos desparraman por doquier y
tampoco logramos encontrar la
pieza descartada que ellos
tiraron a la basura en la
primera ocasión de uso.
Dado que es imposible cambiar,
ya lo intentamos sin éxito, a
los hijos y que los fabricantes
de grapadoras no comercializan
algún prototipo que encadene la
pieza de sujeción con el cuerpo
de la grapadora, sirva esta
carta para localizar a alguna
familia, cuyos hijos hayan
aprendido a grapar con la pieza
en cuestión descartando el
cuerpo central. Si tal familia
existe, rogamos a los padres que
se pongan en contacto con
nosotros para intercambiar
fragmentos complementarios de
grapadoras, a fin de conseguir
completar alguna de las
numerosas grapadoras truncadas
que componen nuestro pequeño
museo de “grapadoras
gravitacionales”.
Gentileza:: Mikel Agirregabiria [
agirregabiria@gmail.com ]
paginadigital |