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Más allá de la alfabetización:
Yo sí puedo (Cuba)
Por Roberto Hernández
Sustentado en las tradiciones
pedagógicas cubanas, el método
de alfabetización Yo, sí puedo
va más allá de enseñar a leer y
escribir a los iletrados, pues
intenta adentrarlos en su
progresiva superación cultural.
Aplicado con éxito en una
veintena de naciones
empobrecidas de América Latina,
África y Oceanía, el programa
tuvo como principal antecedente
la aplicación en 1999, de la
alfabetización por radio en
Haití.
El proyecto surgió por la
necesidad de luchar contra ese
flagelo que afecta a unos 870
millones de iletrados, la mitad
de ellos mujeres, a lo que se
suma la presencia de 113
millones de niños que no asisten
a la escuela.
Con más de dos millones de
alfabetizados en el mundo, Yo,
sí puedo está basado en
experiencias locales.
cuando el país caribeño tuvo que
enseñar a leer y escribir a
cientos de miles de cubanos,
afirmó Jaime Canfux, uno de sus
creadores.
Si hoy podemos hablar de los
índices de escolaridad, lo
debemos al establecimiento de la
educación de adultos hace 45
años, expuso Canfux tras
destaca)- el legado de Raúl
Ferrer, maestro rural durante
muchos años y uno de los
dirigentes en 1961 de la campaña
de alfabetización en la isla.
Con el reconocimiento de la
Organización de Naciones Unidas
para la Educación, la Ciencia y
la Cultura (UNESCO), Yo, sí
puedo cuenta con 12 versiones
idiomáticas.
Además de las conocidas en
español, francés, inglés y
portugués, el proyecto
desarrolló recientemente
variantes de lectura y escritura
en aymará y quechua dirigidas a
los indígenas de Bolivia, país
que planea declararse libre de
analfabetismo, en agosto
venidero.
Premio
de la UNESCO
Ante sus resultados, la UNESCO
le ha entregado en dos ocasiones
el Premio de Alfabetización Rey
Sejong -la más reciente el año
pasado- por contribuir a mejorar
los niveles educativos en el
mundo.
Países como Argentina, Bolivia,
Ecuador, Guatemala, México y.
Nueva Zelanda han recibido los
beneficios del método que ha
tenido como uno de sus
principales entusiastas al
presidente Fidel Castro.
Con su primera prueba de fuego
en Venezuela cuando en 2004
logró alfabetizar a casi un
millón y medio de personas, el
programa utiliza modernas
tecnologías audiovisuales que
apoyan el trabajo de
facilitadores, capacitados por
expertos cubanos.
Bajo este método estudian
actualmente 318 mil personas en
Bolivia, de un total de un
millón 200 mil letrados, de los
cuales ya se graduaron 76 mil
con asesoría venezolana.
El proyecto tiene múltiples
variantes que se adaptan a las
condiciones materiales donde se
aplica, pues puede utilizar la
televisión y el video, o la
radio en aquellos lugares donde
no hay servicio eléctrico.
Incluso, Cuba ha donado varias
decenas de paneles solares para
contar, con la energía
suficiente en aquellas zonas
rurales donde se ha aplicado el
método, como en Bolivia.
César Torres, rector del
Instituto Pedagógico
Latinoamericano y Caribeño (IPLAC),
con sede en Cuba, señaló que
recientemente rubricaron otros
convenios con alcaldías,
gobernaciones y asociaciones de
maestros para desarrollar la
educación con ayuda de la Isla.
El directivo manifestó que
esperan terminar 2007 con la
aplicación del método en 25
países, mientras preparan las
condiciones para su puesta en
marcha en ocho naciones
africanas.
Rapidez
y efectividad en el aprendizaje
Por su rapidez -de siete a 10
semanas- y efectividad el Yo, sí
puedo es actualmente el más
aplicado en el mundo, afirmó
Torres tras acotar que más de
dos millones de personas dejaron
de ser iletradas gracias al
proyecto desarrollado por un
colectivo de la institución.
Torres puso el énfasis en que
una persona alfabetizada si no
se somete a sesiones de
seguimiento pudiera convertirse
en iletrada a los dos años.
Para tal fin la colaboración
cubana también toma en cuenta
proyectos de mejoramiento de la
calidad de la educación, así
como acciones encaminadas a la
superación, capacitación y
utilización de la educación a
distancia.
Nora Isaac, asesora del IPLAC,
señaló que Yo, sí puedo supera
lo meramente académico, pues
tiene una acción de
transformación e integración
sociales.
Además, otorga facilidades para
la interacción de sus egresados
y las posibilidades de enfrentar
con éxito la vida en sociedad,
continuó la especialista.
Con la experiencia práctica de
más de dos años en la aplicación
del método en comunidades
peruanas, Isaac manifestó que la
gran flexibilidad del programa
cubano posibilita la
contextualización de los
contenidos impartidos.
Ello favorece, añadió, la
inclusión de temas necesarios
que permitan, junto con el
proceso de alfabetización, la
elevación de la calidad de vida
de los participantes y su
integración socio-cultural.
Tal facilidad, aseveró la
docente con 27 años en la
educación de adultos, permite
enfrentar los retos de las
sociedades modernas a los más de
dos millones de personas que
dejaron de ser iletrados con el
método.
En definitiva Yo, si puedo va
mas allá de la alfabetización,
porque sin intervenir en los
asuntos internos de las naciones
donde se aplica, le ofrece a los
beneficiados herramientas
necesarias para luchar por un
mundo mejor, subrayó.
Gentileza:: Rompiendo Muros [
rompiendomuros@yahoo.com.ar
]
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