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ICR Pierde poder en la Educación
Argentina
En ocasión del 44º Curso de
Rectores organizado por el
Consejo Superior de Educación
Católica (CONSUDEC), la Comisión
Episcopal de Educación Católica
de la Conferencia Episcopal
Argentina, que preside el
arzobispo de Bahía Blanca,
monseñor Guillermo José Garlatti,
difundió una extensa declaración
titulada "La Iglesia y la ley de
educación nacional", la que
luego de valorar los aspectos
positivos de dicha ley, denuncia
que, “pese a los aportes
efectuados por el sector privado
y por la Iglesia, que
respondieron al llamado de
consulta, no se tuvieron en
cuenta para nada dichos aportes”
y también denuncia “la
ideologización de la educación y
lamenta la sorpresiva inclusión
como contenido curricular
obligatorio del protocolo del
CEDAW, que además de facilitar
prácticas anticonceptivas y el
aborto, conspira contra la
soberanía del país”, según el
despacho emitido por AICA, la
agencia de noticias católica
romana.
Recientemente el gobierno
argentino sancionó la Ley de
Educación Nacional (26.206/2006)
que promulgada por el Presidente
de la Nación mediante el Decreto
1938/2006) de la que la Comisión
mencionada opina que “el fin de
la educación consiste en la
formación integral de la persona
en todas sus dimensiones, de lo
que se infiere está implícita la
dimensión religiosa, aunque no
se la enuncia expresamente” pero
que “Nuestra legislación
precedente en materia educativa
sí la reconocía en forma
explícita (Ley 1420 art. 8 y Ley
Federal de Educación, 24195 art.
6)
La Comisión Episcopal dice que
“Lamentamos profundamente la
sorpresiva inclusión como
contenido curricular obligatorio
(Art. 92 de la Ley de Educación
Nacional) de la Ley 26171” que
ratifica el “Protocolo
facultativo de la Convención
para la eliminación de toda
forma de discriminación de la
mujer” (CEDAW), de la que la
Comisión interpreta “que podrían
facilitar prácticas como la
anticoncepción, la
esterilización y el aborto” y
que “ A ello se suma la
inclusión en los contenidos
curriculares de la no
discriminación por género (
¨ideología del género¨),
principio opuesto a la realidad
de la naturaleza humana ya que
el hombre desde su concepción
biológica es sexuado, varón o
mujer; y por ende esta inclusión
posibilita una distorsión en la
educación sexual”.
Esta apreciación de
“discriminación” que aparece en
la declaración de la Comisión
Episcopal también esta presente
en el arzobispo de La Plata,
monseñor Héctor Aguer, que en
una entrevista del matutino La
Nación, de Argentina, 5 de
febrero, dice que existe un
“sentimiento hostil” hacia el
cristianismo “en algunos
sectores del Estado, y respecto
de la última dictadura militar,
cuyo estudio en las escuelas
propone la nueva norma impulsada
por el ministro de Educación,
Daniel Filmus” opinando que la
memoria “debe ser completa” y
que teme “que la historia sea
reemplazada por una visión
ideológica de los
acontecimientos”
Aguer, obispo involucrado en la
Dictadura del 76 y en negociados
económicos, al hablar de
“hostilidad” se asocia a una
tendencia de algunos sectores
del Vaticano que la rescatan de
tanto en tanto cuando los
gobiernos promulgan leyes
relacionadas con el aborto,
parejas homosexuales y
lesbianas, cambios en la
educación autoritaria y, en el
caso de Argentina por la
enseñanza de la historia
reciente donde la argumentación
de Aguer es similar a la
esbozada por la oposición
uruguaya en relación con ese
tema.
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