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El dinero justo
Tener suerte con el dinero es
que nunca falte y que tampoco
sobre
Por Mikel Agirregabiria Agirre
Lo preferible es contar con el
dinero apropiado, que es ni
poco… ni mucho. Ser pobre debe
resultar duro, frustrante y
limitador, pero también el
dinero en abundancia estresa,
insensibiliza e idiotiza. El
dinero es una bendición para el
pobre y una maldición para el
avaro. Séneca decía que “La
mejor medida para el dinero es
aquélla que no deja caer en la
pobreza, ni permite alejarse
mucho de ella”.
Hay que ser suficientemente rico
para no verse atormentado por la
penuria y suficientemente pobre
para conocer el valor del
dinero. El dinero es un bien y
un mal en sí mismo. El dinero es
la llave y la mancha del mundo.
El dinero hace falta para ser
honrados y para alimentar
mantener el cuerpo y el alma.
Algún dinero evita
preocupaciones; mucho, las
atrae. Jean Paul Getty, el
multimillonario que decía que si
puedes contar tu dinero no eres
un verdaderamente rico, señaló:
“Cuando no se tiene dinero,
siempre se piensa en él; y
cuando se posee mucho dinero,
sólo se piensa en él”. Está
comprobado que el deseo de
dinero, la codicia, crece con el
dinero mismo.
El dinero que debería servir
para alcanzar la felicidad,
muchas veces la desbarata. Al
dinero no hay que odiarlo,
tampoco despreciarlo, sólo
relativizarlo. El dinero es un
buen sirviente, pero un mal amo.
El dinero no debe ser sino el
más poderoso de nuestros
esclavos. Es mejor cantar que
contar: No contemos el dinero,
cantemos a la vida. Recordemos
que hay gente con dinero y hay
gente que es rica. No busquemos
la riqueza en el dinero, sino en
una forma honrada de adquirirlo
y disfrutarlo.
Gentileza: Mikel Agirregabiria [
agirregabiria@gmail.com ]
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