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¿Y por qué no?
No digamos no… sin saber por qué
no, porque conviene que
recuperemos las inocentes
preguntas de la infancia y,
desde el conocimiento, revisemos
los habituales porqués.
Por Mikel
Agirregabiria Agirre
En una reciente conferencia
organizada por EITB (Euskal
Irrati Telebista) en el Museo
Guggenheim Bilbao, el
prestigioso Edward de Bono,
especialista mundial en
creatividad, ante un selecto
auditorio concluía con este
agudo mensaje de colofón:
“Habitualmente existen tres
etapas intelectuales en el ser
humano: De 0 a 5 años, la edad
del ¿por qué?; de 5 a 11 años,
la fase del ¿por qué no?; y
desde los 11 años en adelante,
la época de porque (es así,
siempre ha sido así,…)”.
Muy descriptivo y exacto. Todo
padre, madre o docente reconoce
perfectamente las tres etapas.
En la primera infancia, nada
parece imposible, todo se quiere
conocer y se cree que es posible
entenderlo todo. Pronto aparecen
los primeros límites, y los
niños se preguntan por qué no
son factibles determinadas
metas. Luego, antes de entrar en
la adolescencia, ya parece que
todo ha sido definitivo de modo
inmutable y para siempre… Pero
NO es así…
Conocer gradualmente el porqué
de lo que nos rodea, implica
advertir las dificultades e,
incluso, sopesar los efectos
indeseables de algunos
desiderata. Sin embargo, sería
conveniente proseguir con las
preguntas de por qué y por qué
no, porque sólo así avanza la
historia de la humanidad.
Preocupémonos por que la
creatividad de la infancia sea
mantenida y fructifique en la
superación de los problemas
antiguos y crónicos, a fin de
alcanzar la paz, la justicia, la
solidaridad,… Como señaló
Bernard Show: “Algunos ven las
cosas como son y se preguntan
¿por qué? Yo sueño cosas que
nunca fueron y me pregunto: ¿Por
qué no?”.
Gentileza:
Mikel Agirregabiria [
agirregabiria@gmail.com ]
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