|
Una pedagogía integradora: la
formación de prácticos
reflexivos en la Amawtay Wasi
Por
Jorge García
La idea básica de formar
prácticos reflexivos en la
Amawtay Wasi es la de
desarrollar la reflexión en la
acción. Se trata de lograr que
los estudiantes sepan y sepan
hacer. Es la idea de “pensar en
lo que se hace mientras se está
haciendo”.
El prácticum reflexivo hace
relación al arte de lograr un
diálogo entre tutor y alumno a
partir de un proceso de
reflexión en la acción
recíproca. En ese proceso es
clave que los docentes sean muy
conscientes de los potenciales
efectos negativos e incluso
destructivos que pueden tener la
“ayuda” que ellos ofrecen.
Se plantea la necesidad de saber
más de lo que podemos decir.
Desarrollar la capacidad de
detectar los propios errores y
corregirlos. El asunto es como
vamos construyendo el
conocimiento en la acción y como
vamos convirtiendo en
conocimiento la acción.
Reflexionar en la acción es
“parase a pensar”, que nuestra
reflexión pueda conectarse
directamente con la acción
presente. Un reflexionar en la
acción sin interrumpirla, es un
reorganizar lo que estamos
haciendo mientras lo estamos
haciendo. La reflexión en la
acción es una conversación
reflexiva con los materiales de
una situación, es un hacer lo
decimos y decir lo que hacemos.
La reflexión sobre nuestra
reflexión en la acción pasada
puede modelar nuestra acción
futura, es un proceso de meta
análisis. La reflexión en la
acción hace relación al arte de
saber y saber hacer. Dice por
tanto del aprender haciendo,
aprender a aprender, aprender a
ser. Es un aprender mediante la
práctica del hacer o ejecutar
aquello en lo que buscan
convertirse en expertos. Es la
libertad de aprender en el
proceso del hacer y en un
contexto de apoyo y riesgos
relativamente manejables (una
buena acción tutorial ).
Se forman prácticos reflexivos a
partir de:
· Organizar el proceso en torno
a una práctica
· En un proceso de
retroalimentación entre acción,
reflexión, acción, reflexión
· Definición adecuada de roles
de actores del proceso educativo
· El diálogo entre actores
· El arte de la tutoría, del
proceso de acompañamiento
Se trata de un proceso en el que
es estudiante construye su
propio conocimiento: su saber y
su saber hacer, el docente
organiza este proceso para que
el aprendizaje sea viable. La
formación práctica reflexiva
implica saber más de lo que
podemos decir, esto es saber
cómo hacerlo y hacerlo,
producirlo, construirlo. Implica
por tanto desarrollar la
habilidad de detectar y corregir
sus propios errores.
El desarrollo de habilidades y
actitudes referidas a la
capacidad de realizar un proceso
de aprendizaje en un doble
juego: haciendo lo que decimos y
diciendo lo que hacemos. Es un
conocimiento que va teniendo
lugar en la acción misma, en el
hacer y reflexionar sobre ese
hacer: es un pararse a pensar.
Se trata de un proceso de acción
y reflexión ininterrumpido, una
acción y una reflexión presentes
(no divorciadas) en donde
nuestra acción de pensar sirve
para reorganizar lo que estamos
haciendo mientras lo vamos
haciendo: esto permite la
indagación y experimentación en
SITU, siempre y cuando vayan
juntas, se complementen, se
potencien mutuamente.
Cada práctico reflexivo en
formación realiza innovaciones
sobre la marcha y es alimentado
en ese proceso por el colectivo
de estudiantes y docentes. El
estudiante es el protagonista
del proceso, el actor
fundamental, y junto al (los)
tutor(es) son co-constructores
del proceso artístico, que va
gestando artisticidad en un
camino re-corrido, que a
diferencia del sentido de
Machado, se trata de: “caminante
si hay camino y ese camino se
hace al andar”. De esta forma el
práctico reflexivo se va
auto-construyendo en un aprender
a aprender colectivo,
interactivo, dinámico,
interrelacionando, tejido en
conjunto por el colectivo de
actores inmersos en el proceso
de aprendizaje. La reflexión, el
diálogo es sobre los problemas a
enfrentar y sobre el proceso de
acción reflexión mismo, esto es
sobre el saber, el saber hacer,
el intuir y el poder.
El diálogo desde esta
perspectiva solo tiene sentido
sobre la base de lo que se va
construyendo, perfeccionando,
dibujando, desdibujando, sobre
la propuesta, la composición, la
organización, consistencia,
coherencia, etc.; se trata de
una reflexión y de una capacidad
de experimentación que implica
rigor y pasión.
Es un juego permanente de
interacciones personales que
reflexionan en la acción del
hacer (casos, proceso),
experimentando, improvisando,
interpretando, rehaciendo; la
práctica es sinónimo de
indagación y forma parte de la
resolución de los problemas de
artisticidad que nos planteamos.
Es un proceso en el que el
estudiante es el auto formador
imprescindible, el aprendizaje
es por uno mismo, se trata de un
proceso de evocación, de
educilación de un sacar de
dentro hacia afuera, motivado
por el colectivo en un proceso
continuo de retroalimentación.
Ser, saber y saber hacer, en
relación con los conocimientos,
las habilidades, las destrezas,
las técnicas, los métodos, etc.
El camino permite comprender que
el grupo es más que cada uno de
sus integrantes y a su vez
permite crecer más a cada uno de
sus integrantes, se complementan
y crecen juntos el grupo y sus
componentes.
En el proceso pedagógico de la
Amawtay Wasi, estudiantes y
docentes realizan un proceso de
metamorfosis, un diálogo de
palabras, símbolos y acciones,
de mensajes y de formas de
ejecutarlos, en fin de una
reflexión en la acción reciproca
mutua, sobre la disposición para
pensarlo y hacerlo en base a un
contrato previamente
consensuado.
Gentileza:
Comunicación Chaskinayrampi [
chaskinayrampi@yahoo.es ]
aginadigital
|