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Acabar con la UNAM
Por
Lilia Cisneros Luján
Anhelo reiterado de quienes
tienen como valor máximo al
dinero y un sentimiento
elitista, es evitar que la
población mayoritaria tenga
acceso a la educación. Desde la
colonia, el esquema de
dominación estaba fundamentado
en la marginación de las grandes
masas que difícilmente tenían
acceso al conocimiento. El
oaxaqueño Benito Juárez lo vivió
en carne propia y si bien él
tuvo por méritos particulares
una opción negada a las
mayorías, debió tomar medidas
extremas a fin de evitar, entre
otras cosas, que la enseñanza
fuese un monopolio en manos
-entonces y hoy también- de la
iglesia católica a cuyo amparo
los comerciantes pudieran
moldear las mentes de un pueblo
al parecer condenado a la
sumisión y la estupidez. Hoy con
el cacareado cambio –en
retroceso porque como he
afirmado en múltiples ocasiones
la reversa también es cambio-
los hombres y mujeres del poder
con un cinismo sin límites
manifiestan sus negras
intenciones de abolir derechos
sociales ganados por el pueblo a
fuerza de lágrimas y sangre. Las
expresiones desvergonzadas de un
diputado panista -pretendiendo
que la máxima casa de estudios
de esta sufrida nación, regala
calificaciones- aunado a embates
pasados como la sucia campaña en
la cual empresas ficticias
publicaban anuncios con el
acotamiento “no se aceptarán
solicitudes de egresados de la
UNAM” no dan lugar a dudas;
ellos están dispuestos a acabar
con la educación pública no sólo
en los niveles básicos sino aun
en el medio y superior.
Desdichadamente el embate va más
allá de lo declarativo. En el
gabinete son minoría quienes
egresaron de la UNAM
–perversamente se les dejaron
las carteras encaminadas a la
represión- el presupuesto
presentado a la cámara de
diputados, incluye considerables
recortes a las instituciones de
educación pública y para colmo
ocultan que la ulterior
intención de está medida se
encamina a cobrar al rector de
la Fuente el haber apoyado un
esquema social identificado con
aquellos a quienes los hoy en el
poder califican como enemigos de
México. Este error político será
de funestas consecuencias, no
sólo para un Rector asumido como
“non grato” sino para el país y
su presidente. En 1964, ya con
Díaz Ordaz como electo, el Dr.
Ignacio Chávez decidió
reelegirse al margen de la
animadversión que el poblano
había manifestado. En
enmascarado respeto a la
autonomía, el primer mandatario
dejó el agua correr, pero
también le dio manos libres a
sus operadores para golpearlo.
Desde la presidencia –con
Martínez Manatou y su secretario
particular Leopoldo Ramírez
Limón- empezaron a fluir
recursos sin límites para la
FUSA –federación universitaria
de sociedades de alumnos-
opositora a Chávez y decenas de
otros grupos porriles que
finalmente en 1966, lograron su
objetivo “derrocar al
prestigiado cardiólogo” quien
independientemente de su ángulo
autoritario, tenía colocada a la
UNAM en niveles de excelencia
–más altos aun que los de hoy-
en América Latina y el mundo.
Pero hubo otra consecuencia aun
más grave en el ámbito político:
el presidente se hizo
predecible. Cobijados ante esta
debilidad emocional, muchos
funcionarios de diversos
niveles, hicieron de la
Universidad su campo de
operaciones, con dineros hasta
de la CIA y la embajada
americana –incluso para
actividades ilícitas como las
que nacieron en las islas y con
los famosos panchos villa- y de
ahí a las decisiones
recomendadas para el año de las
olimpiadas y las consecuencias
que hoy viven las instituciones
logradas en consensos y acuerdos
políticos a lo largo de medio
siglo, solo hubo un paso. Con la
sabiduría del tiempo la prédica
popular afirma que la historia
es cíclica y es urgente tanto
para los que ganaron como los
excluidos, deponer actitudes
provocativas que someten a la
gente a límites extremos
imposibles de resistir.
Las reacciones a tal imprudencia
de los albi-azules –por decir lo
menos- se están dando; millones
de egresados de la UNAM y otras
universidades públicas estamos
molestos más allá de la ofensa y
por supuesto preocupados; porque
en un ambiente generalizado como
el aun no resuelto en Oaxaca,
los únicos con posibilidades de
ganar son los identificados como
capos del “crimen organizado”
¿Por qué se les da este
calificativo si se supone tienen
enfrente a instituciones
supuestamente organizadas como
el ejército, las policías y las
oficinas procuradoras de
justicia? Este pomposo apelativo
¿es quizá porque compromete
precisamente a organizaciones
privadas, públicas y sociales,
sin una respuesta institucional
efectiva? Muertos blanco Ornelas
y las casi 3 decenas de
periodistas mexicanos
desaparecidos ¿quién se atreverá
a denunciar a criminales y
traidores a la patria que en
absoluta impunidad actúan contra
la niñez y la juventud de esta
nación soberana? Por lo pronto y
respondiendo a la invitación del
señor Felipe Calderón, participo
con mi opinión y recomendación
para que deje de llevarse por
las indicaciones de supuestos
asesores que le marcan la agenda
y pretenden seguir gobernando a
su sombra llevándolo justamente
a Silao Guanajuato para
reafirmar los principios
neoliberales, por cierto en
decadencia en el resto del
mundo.
Gentileza:
InfoCOCUAC [
prensa@cocuac.org.mx ]
aginadigital
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