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Lecciones de economía
contemporánea
Riesgos y esperanzas para un
crecimiento económico mundial
que permitiría mejorar las cotas
de bienestar de toda la
humanidad.
Por Mikel Agirregabiria Agirre
Sin considerar hechos
impredecibles (catástrofes
naturales que afecten a zonas
sensibles del planeta o un
escenario de guerra global),
existe un alto consenso de que
el crecimiento mundial va a
proseguir con intensidad. Un
“escenario pesimista” sólo
cuenta con una baja
probabilidad, que algunos
expertos reducen al 10%. Estos
criterios alertar sobre cuatro
tipologías de riesgo, que
conjuntados -en mayor o menor
grado- producirían una profunda
recesión mundial.
Las cuatro latentes amenazas
estratégicas serían: Un colapso
del dólar (que afectase a todos
los mercados mundiales de
cambio), una subida muy alta de
los tipos de interés, un
desabastecimiento energético que
genere problemas globales de
oferta y de precio, y una grave
crisis de las bolsas mundiales.
Este escenario catastrófico es
posible, pero muy improbable.
Sin embargo, existen otros cinco
factores, no meramente
coyunturales, que pueden
condicionar o limitar el
progreso de la economía y el
avance hacia una sociedad más
próspera y más justa.
Los cinco factores limitadores
del progreso mundial pueden ser:
1º La ralentización del
crecimiento del comercio
mundial, con la aparición de
políticas proteccionistas que
impidan resolver la problemática
de los países pobres, mediante
la exportación de sus productos
agrícolas y materias primas; 2º
El incumplimiento fragante de
los objetivos de desarrollo del
milenio… que condene a decenas
de países, y a una parte
significativa de la población
mundial, a un horizonte sin
esperanza; 3º La falta de
aceptación del gran peso que
tienen ya ganado los países en
desarrollo en la economía
mundial, y de la necesidad de
que su influencia deba crecer en
correspondencia en todos los
foros multilaterales; 4º El
fracaso de la construcción de la
Unión Europea como algo más que
un “club económico”, impidiendo
que juegue un necesario papel,
moderador y progresista, en el
concierto mundial; y 5º Una
grave crisis (interna o
provocada) en el crecimiento de
los países clave de Asia.
A modo de conclusión, el mundo,
en términos económicos, ha dado
un salto de gigante en el siglo
XX, y el crecimiento de la
Economía Mundial se está
acelerando en el Siglo XXI.
Estamos atravesando la mejor
situación económica que ha
conocido nuestra generación… con
muchas posibilidades de que ésta
continúe en los años próximos. A
pesar de este indudable
progreso, que contribuye a que
hoy vivamos en un mundo mejor,
existen graves problemas
globales (y también nacionales)
a los que todavía no se ha dado
solución. Pero disponemos de una
posibilidad de resolverlos,
porque por primera vez en la
Historia, una generación cuenta
con la tecnología y los medios
para progresar con decisión… y
para poder liberar a toda la
Humanidad de la lacra de la
miseria, construyendo un nuevo
mundo de claro progreso y de
justicia redistributiva.
Todos hemos de añadir a esas
ingentes y crecientes
capacidades, un firme propósito
y un compromiso definitivo a
escala mundial, estatal, local y
personal. Sucede que, cuando el
Siglo XXI ha comenzado a rodar,
en recientes palabras de Ricardo
Lagos, ex-Presidente de Chile,
“no podemos aceptar que las
desigualdades sean el fundamento
de la Historia que estamos
construyendo. Necesitamos un
‘Proyecto Mundo’, es decir, la
plataforma desde la cual la
humanidad se proponga avanzar…
cualquiera que sea su religión,
su plan político o su cultura”.
La humanidad ha de asumir un
desafío gigantesco:
Transformarse, más aún, para
crear una realidad de progreso,
de la que todos los seres
humanos seamos partícipes y
beneficiarios. Tenemos el reto
de avanzar hacia un desarrollo
solidario, que es factible si
asumimos la obligación moral y
el compromiso de lograrlo.
Gentileza:
Mikel Agirregabiria [
agirregabiria@gmail.com ]
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