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Lecciones de economía
contemporánea
Uno de los principales factores
que condicionará la evolución y
el futuro socioeconómico del
mundo será el de la emigración
Por Mikel Agirregabiria Agirre
Las migraciones humanas se
remontan a los orígenes de la
humanidad. Si el “Homo Sapiens”
no hubiese emigrado de África,
no existiríamos los europeos.
Más recientemente, la oleada
migratoria desde 1870 a 1913
movilizó al 7% de la población
mundial de aquel momento. La
actual oleada migratoria en la
que estamos inmersos ha
movilizado, hasta el momento,
196 millones de personas, que
representa “sólo” un 3% de la
presente población mundial, es
decir, menos de la mitad de lo
que aconteció hace un siglo,
dirigida principalmente hacia
América.
El principal país que ha acogido
a un mayor porcentaje es EE.UU.
(con 38,4 millones que suponen
20,2% del total desplazado). Le
siguen Rusia (12,1 millones,
6,4%), Alemania (10,1 millones,
5,3%), Ucrania, Francia, Arabia
Saudita, Canadá, India, Reino
Unido, España (4,8 millones,
2,5%), Australia, Pakistán,
Emiratos Árabes, Hong-Kong,
Israel, Italia,… Nuestra
posición es mediana, como el
décimo Estado que ha recibido
más emigrantes, si bien este
crecimiento ha sido dinámico en
los últimos años, pasándose en
sólo 6 años del 2% al 9% de
extranjeros entre nuestra
población.
Esta realidad, unida a la
demagógica utilización
partidista de este fenómeno, ha
hecho saltar las alarmas: Hoy la
emigración es el problema que
más preocupa a la opinión
pública española… La dramática
llegada televisada de pateras a
Andalucía o cayucos a canarias
ha contribuido a ello. Se ha
olvidado que hace seis décadas,
otros periódicos recogían
noticias ilustradas con fotos
bajo titulares de “Apresados 160
inmigrantes ilegales… canarios
en Venezuela”.
Sucede que nos hemos olvidado,
quizá porque algunos quieren que
olvidemos, que hemos sido un
país pobre, y conflictivo, que
ha generado una inmensa
emigración, hasta hace pocos
años. Todavía más de 1.100.000
españoles son emigrantes. El
hecho de que España (o Euskadi)
haya dejando de “exportar”
emigrantes, para “importar”
inmigrantes es el signo más
evidente del progreso presente y
permite vislumbrar un prometedor
futuro,… que constituye el
auténtico ‘efecto llamada’. A
pesar de las críticas y del
desenfoque con que se ha
abordando este fenómeno, la
emigración será INEVITABLE,
aumentará… y es NECESARIA…… para
mantener el crecimiento de la
economía y el nivel de bienestar
que disfrutamos en los países
ricos del planeta.
La emigración es inevitable por
el inmenso desequilibrio que se
va a producir en el crecimiento
demográfico entre países ricos y
pobres. Durante la primera mitad
de este siglo XXI se estima que
la población mundial pasará de
6.540 a 9.076 millones de seres
humanos. Este incremento de
2.536 millones se repartirá del
siguiente modo: Sólo 22 millones
en los países desarrollados,
1.556 millones en los países
poco desarrollados y los
restantes 958 millones en los
países muy poco desarrollados.
¿Alguien puede pensar que esos
2.514 millones del “tercer
mundo”, unas 40 “Españas” se
quedarán a vivir en países muy
pobres (o las 3.000 “Euskadis”
de países poco desarrollados)
permanecerán en casa… mientras
nosotros disfrutamos de un alto
nivel de vida que, además, nos
va a diferenciar cada vez más de
los habitantes de esos pobres
países?
La emigración aumentará en
volumen por el “efecto llamada”,
porque la separación en renta (y
calidad de vida) entre los
países ricos y pobres se
acrecienta, y porque los países
pobres cada vez tienen más
población.
La emigración es necesaria y aún
lo será más para sostener el
ritmo de crecimiento de los
países ricos. Se calcula que los
25 Estados miembros de la Unión
Europea necesitarán unos 50
millones de trabajadores para
mantener su crecimiento futuro.
Y los precisarán más
acuciantemente aquellos países
que tienen peores perspectivas
demográficas… En este panorama,
España es el Estado de la U.E.
cuya población será más vieja en
el futuro,… y la situación de
Euskadi es aún peor. El
envejecimiento de europeos,
españoles y vascos es imparable:
El porcentaje de mayores de 65
años en la proyección para el
año 2050 señala que en España
será del 36% (15% en 1995 y 17%
en 2005), mientras que la media
de U.E. será de ‘sólo’ el 30%
(con los mismos datos de 1995 y
2005), habiendo países como
Holanda o Luxemburgo cuya media
será del 22% (13% en 1995 y 14%
en 2005).
Se estima que España necesitará
4 millones de emigrantes más
hasta el 2020 para cubrir las
necesidades de población activa.
El efecto económico beneficioso
que produce la emigración lo
hemos comprobado en los últimos
años: El crecimiento de la
economía española en la última
década hubiera sido negativo (-
0.6% en el PIB) si no hubiera
sido por la aportación recibida
de la emigración (+ 3.2 % de
PIB). Este efecto positivo se
origina porque la emigración ha
desarrollado muchos trabajos de
baja cualificación y ha
permitido incorporar a la
población activa a centenares de
miles de mujeres, liberándolas
de las tareas domésticas.
A pesar de todo ello, a nuestra
ciudadanía se le ha “vendido”
una imagen muy negativa de la
emigración. Se han propagado
mensajes falsos, como que no son
legales (o no deben serlo), no
aceptan nuestra cultura, no
pagan impuestos, abusan de
nuestro sistema de protección
social o aumentan la
inseguridad,… Éste es un enfoque
equivocado, injusto, insolidario
y, muchas veces, xenófobo, que
debe corregirse cuanto antes.
Para ello… hemos de trabajar,
con intensidad y acierto, en
algunas áreas clave: educación y
formación generalizada,
integración social, ayudas al
desarrollo e inversiones
directas en los países pobres.
Ésta es una “cuestión de
Estado”, cuyo correcto enfoque
requiere aceptar una realidad
que tenemos ya ante nuestros
ojos: Nuestra sociedad se está
transformando profundamente y
comienza a ser plenamente
multiétnica, plurilingüe e
intercultural. Ello va a
acondicionar favorablemente
nuestro futuro económico, social
y político, siempre que logremos
evitar algunos riesgos[1] que
podrían llegar a truncar el
intenso y posibles crecimiento
económico y de bienestar de la
humanidad.
Gentileza:
Mikel Agirregabiria [
agirregabiria@gmail.com ]
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