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El silencio habla en otro idioma
Madres y padres sin sindicatos,
niñ@s agremiados
Por Miriam Tasat
Este pedido de sindicalización
de los trabajador@s infantiles,
si bien los visualiza, los
petrifica en un rol de
trabajador desde una voz de
adultos sin adultos, sin
historia, sin crianza. Los
padres de estos niñ@s y
adolescentes, ocupados,
desocupados, precarizados poseen
una historia de lucha como clase
trabajadora que ha sido
derrotada desde mediados de los
setenta, cuando comienza a
evidenciarse una nueva
estructura productiva y laboral
en nuestro país, en
Latinoamérica y en el mundo. Los
trabajadores infantiles, hijos
de esta generación de
trabajadores derrotados en sus
luchas, cuerpos que heredaron
esta derrota, se les ofrece la
posibilidad de sindicalizarse:
niños de 8, 10 o 12 deberían
agremiarse como instrumento para
mejorar su condición de vida.
El derecho a la educación está
garantizado en nuestra
Constitución; sin embargo la
universalización de la escuela
primaria en un panorama con
índices de deserción en aumento
(EPH), con la mayoría de los
hogares argentinos con
dificultades económicas, con
niveles de segmentación y
fragmentación educativa que hace
a la mentada calidad educativa,
hace irrumpir en nuestros oídos
un, ya viejo, análisis sobre la
institución escolar: cada clase
social con su correspondiente
realidad educativa.
El derecho al trabajo está
garantizado en nuestra
constitución; sin embargo parte
de la población goza de
determinados derechos laborales
y otra gran proporción no.
Quienes se ven vedados de estos
derechos, o casualidad
trabajadores en negro, poseen
los menores niveles educativos,
primaria o secundaria incompleta
(O. Altimir y L. Beccaria, 1999)
Los derechos de l@s niñ@s están
garantizados en nuestra
Constitución, sin embargo según
una encuesta del INDEC indica
que sobre trabajo cada vez son
mas los chicos de sectores
pobres que trabajan entren los
12 y 14 años.
Las ideas abolicionistas sobre
el trabajo infantil, con este
simple análisis de algunos
derechos que no se cumplen
debería llevarnos, por lo menos,
a pensar donde comenzamos a
empantanarnos con universos de
palabras que nos someten y
alienan aún mas.
Un buen lugar para empezar es el
llamado "mundo del trabajo",
como nos configuran las
relaciones sociales para llegar
al punto de tener leyes que se
cumplen a excepción en una
democracia que pretende salvar
sus males con conceptos
enmascaradores como "trabajo en
blanco" o "trabajo en negro". A
diferencia de lo que se podría
pensar el núcleo del empleo no
se encuentra en el trabajo
registrado, en blanco, sino un
peculiar carácter que configura
las relaciones sociales que hoy
impone el movimiento constante
del capital: la sobremirada de
un grupo hacia otro.
Esta mirada, proyección de la
nueva forma de coerción
económica en el capitalismo
actual, se constituye, incluso,
en un mismo espacio físico como
puede ser cualquier oficina de
alguna empresa; así encontramos
empleados registrados que
conviven en su jornada laboral
con trabajadores con distintos
niveles de precarización hasta
encontrar la situación laboral
llamada: "trabajo en negro
total".
Ésta coerción, como repertorio
unilineal de acción de la clase
dominante, disciplina a los
trabajadores "en blanco" en
referencia de los trabajadores
"en negro" y viceversa.
La dinámica cotidiana de estos
binomios polarizantes, por
ejemplo: los incluidos-los
excluidos, contribuyen en su
tensión a mantener y reproducir
las relaciones sociales.
Estas polarizaciónes, no solo
son una realidad semántica del
ámbito laboral, este perspicaz y
económico mecanismo de auto
ubicación en referencia al otro
social en ventaja o en
desventaja, limita, dificulta y
permea todas las posibilidades
de escapatoria a la red de
opresión. En este dificultoso
panorama, para poder encontrar
la salida justa para la mayoría
de la población, es necesario
descentrar la mirada y
constituir nuevas estrategias de
significación y de acción por
fuera de las dadas (¿en forma de
ley?) .
Observamos en el ámbito
educativo estas miradas en
apariencia opuestas, ambas
retroalimentan al sistema de las
relaciones sociales de
producción que hoy necesita el
capitalismo: los
escolarizados-los sin
escolarizar , los que terminaron
solo la primaria-los que no
terminaron ni primaria, los
alfabetizados-los analfabetos,
los que terminaron la
secundaria-los que no
completaron sus estudios, los
del grado 2° A turno mañana-los
del grado 2°B turno tarde, los
que hicieron postrado-los que
tienen solo estudio terciario,
incluso los que transitaron
jardín, los del grupo etéreo de
45 a 55 años, los padres con
primaria incompleta sin
sindicatos, los niñ@s
trabajadores en perspectiva de
sindicalizarse escolarizados,
etc.
Para ser claros, somos parte de
una población trabajadora que
anda, desanda su historia y pone
el cuerpo a la región más
desigual del mundo. En Argentina
sostenemos una estructura
económico y social con un
desempleo abierto del 12 o 13 %
incluyendo a los desempleados
que perciben los 150 pesos del
subsidio, con ventas netas para
empresas como Repsol YPF del
orden de los 22,000 millones en
el 2005(Ranking Clarín de
Prestigio 2006), con solo 19.000
contribuyentes que pagan el
impuesto a la riqueza por poseer
más de un millón de pesos, con
11,4 millones de personas (30%
de la población) viviendo con
menos de 6,30 pesos o dólares
según parámetro del Banco
Mundial( INDEC) , con la
participación de los asalariados
en el ingreso nacional en un
orden del 24 % (Centro de
Estudios sobre la Población,
Empleo y Desarrollo, de la UBA),con
el 30% de los trabajadores con
real capacidad de
sindicalización (el 70% restante
transita las distintas formas
del "trabajo en negro").
En Argentina hay 200 grupos
monopólicos que tienen la
propiedad de las principales
empresas, bancos, comercios,
tierras y negocio de
exportación, El segmento
extranjero genera el 91 por
ciento de las utilidades del
universo comprendido por" las
500 firmas mas importantes" (Enge-
INDEC) y un exiguo universo de
los empleos "en blanco". En el
caso de la construcción, rubro
con acelerado incremento y
concentración de capitales
transnacionales, genera solo un
3% de los puestos registrados en
el sector.
Los silencios en este panorama
acallan otras cifras que
soportan los mismos cuerpos en
Argentina: los altos niveles de
accidentes del trabajo ( dentro
del trabajo en negro no hay
cifras), el aumento del acoso
psíquico y moral en el ámbito
laboral, el crecimiento de la
estafa laboral llamada pasantías
(ver denuncias hechas ante
Defensoría a: Equis, Mac Donald,
Telefónica, Telecom Personal ) y
de los contratos basura, las
jornadas semanales sin feriados,
el aumento de la brecha entre
ricos y pobres, la
naturalización del trabajo
infantil como actividad
formadora, la mortalidad
femenina temprana, el supuesto
problema de empleo como problema
educativo, el desconocimiento
casi absoluto de las lenguas
maternas indígenas que aún
anidan en un amplio colectivo de
los trabajadores, el aumento a
partir de la década del 90 de la
reincidencia carcelaria
femenina, la desaparición de niñ@s,
adolescentes y adultos
trabajadores o estudiantes, los
altos grados de deserción,
repitencia y desgranamiento
escolar, los obstáculos para la
libre agremiación que se
transforman en la práctica en
falta del derecho de huelga, los
elevados casos de luchadores
populares con causas judiciales
abiertas (Fidela), el alto
importe pagado en la
subsistencia diaria en concepto
de impuesto al valor agregado,
la lista puede continuarse.
Esta población "no esta afuera",
no están excluida, todo lo
contrario: al dejar a las
mayorías en la pobreza e
indigencia, y así aumentar la
población que ofrece su fuerza
de trabajo como los trabajador@s
infantiles, se disminuye el
costos de mano de obra a
términos de los mas bajo de
nuestra ensangrentada historia;
y a la vez actúa como efecto
disparador para la
resimbolización de los
mecanismos de control social (yo
adentro-vos afuera).
Tal como se vienen constituyendo
las relaciones sociales tienen
salida, para las grandes
mayorías de hambrientos,
sedientos y explotados, desde
fuera del techo del sistema: una
propuesta social que rompa el
techo del capitalismo sumada a
la propuesta gremial
configuraría la posibilidad de
romper los falsos binomios que
nos vienen constituyendo
cotidianamente.
El sistema necesita poblaciones
con grados diversos de
vulnerabilidad, entendida ésta
por la aproximación a zonas de
riesgo social; la coerción
extrema presenta a la fuerza de
trabajo en su despojo más puro y
se ve obligada casi a
esclavizarse, aquí los
dispositivos de control y
represión del sistema nada saben
del mentado concepto de
"ciudadanía".
La "experiencia ciudadana" de
Jorge Julio López, desaparecido
el 18 de setiembre del 2006,
luego atestiguar en el juicio
contra el genocida Etchecolaz,
nos hace una vez mas repensar,
entre tantas otras cosas, en los
territorios imaginarios en los
que vivimos, uno de ellos el
judicial).
La exclusión no es más que la
configuración de las condiciones
de vida de cierta fuerza de
trabajo que realiza las labores
del capital intensivo que aún
reditúa con creces al
capitalismo en regiones como la
nuestra y muestra en Argentina
la ausencia en reinversión
tecnológica.
La ley no resuelve la relación
patrón-obrero (primer binomio
constituyente del capitalismo)
cualquiera fuese su edad de los
comprendidos
Los trabajadores infantiles,
¿deberían continuar trabajando
promoviendo mejoras en su
condición laboral?, ¿debería
estar permitido hacerlo, pues el
trabajo "forma", educa?
El trabajo que educa y
transforma es aquel que realiza
una persona, que poseyendo la
idea constitutiva de lo que va a
producir en su cerebro, lo lleva
a cavo en un acto, transformando
su idea en obra, en producto. El
trabajo humano, así, crea
realidad a la vez que recrea al
sujeto como ser social. Este es
el trabajo que educa, que
socializa en términos de
solidaridad entre pares y no es
,por cierto, el trabajo que
ofrece el capitalismo hoy a los
adultos y menos aún a niñ@s y
adolescentes. Los empleadores
para mantener sus altas tasas de
ganancias, establecen
condiciones laborales cada vez
con mayor precariedad, y de
manera descarnada sobre
poblaciones que transitan las
zonas de mayor vulnerabilidad.
Éstas no son solo zonas
representativas, sino que tienen
su asidero en regiones
geográficas concretas, por
tanto: el reclutamiento de
fuerza de trabajo cobra una
peculiar dinámica en distintas
puntos de la realidad enmarcados
en situaciones especiales, tanto
individuales como grupales. Así,
los grupos humanos de los
inmigrante, de las personas de
determinada edad o género, de
los indocumentados, de los
indígenas, de los analfabetos,
de las jefas de hogar, de l@s
presidiarios entre otros, son
blanco en la caza de fuerza de
trabajo ultra económica.
Hay un perfil que puede ser más
violentado que otros en las
relaciones laborales actuales en
Argentina, está constituido por
las jóvenes generaciones, no
mayores de edad aún,
concentrados en "zonas francas"
o "fronteras". Si son mujeres
y/o indígenas, mayor será su
desprotección y
sobreexplotación. Recordemos que
en las redes constituidas para
el tráfico de personas las
mujeres son más buscadas que los
hombres, pueden cosechar y a la
vez en otros turnos son abusadas
sexualmente entre otras
actividades.
El 57% de l@s niñas y
adolescentes buscados en
Argentina son del sexo femenino
y su oscilan las edades entre 13
y 17 años. La mayoría de los
niñas, niños y adolescentes
buscados son oriundo de la
Provincia de Buenos Aires.
Sobre 2240 denuncias recibidas
permanecen siendo buscados 251
niñ@s y adolescentes. Son 30 los
chicos que aparecieron sin vida
de los buscados por Missing
Children al 31 de agosto del
2006. En tanto; "Desde el 25 de
mayo del año 2003 hasta el 28 de
julio del 2006 han sido 505 las
personas asesinadas por las
Fuerzas de Seguridad. En su
mayoría jóvenes pobres…" (Correpi)
Siguiendo las huellas de nuestra
historia: no hay sueldos, se
paga con vales semanales
Las "zonas francas" pueden estar
en el medio de una metrópolis,
por ejemplo los llamados
"talleres clandestinos"
terciarizan la explotación de la
fuerza de trabajo fuera de la
gran industria: Sólo en el
ámbito de la Ciudad de Buenos
Aires se estima que ascienden
entre 2000 y 2500 este tipo de
ámbito de explotación humana. La
Cooperativa de vivienda La
Alameda denunció, que en un
relevamiento realizado en más de
70 talleres textiles se
demuestra como Naun, Lacar,
Montagne, Rusty, Cocorayado,
Porsaid, Rash entre otros, hacen
uso de este sistema de
terciarización, desprendimiento
monstruoso de la gran empresa
del Estado de Bienenestar.
En tanto "las fronteras" no son
únicamente el límite entre un
país y otro; pueden ser
aprovechados también los límites
internos jurisdiccionales, o las
llamadas "zonas liberadas", o
los vestigios legales que deja
el sistema. Recordemos que la
ley sobre inmigración 25871/03
(ex "ley Videla") aún no ha sido
reglamentada y en su artículo 55
prohíbe ocupar inmigrantes a
menores de 14 años.
Las condiciones de trabajo en la
horticultura y cultivo de
plantas y flores no son mejores
para niñ@s, adolescentes y
adultos: con jornadas superiores
a las 12 horas, llegando hasta
18 horas, con reclutamiento
mediante engaños, con
situaciones de encierro aunque
se trabaje a cielo abierto, con
enfermedades en la piel y
respiratorias, con semanas
laborales de 6 días, con pagos
por producción fuera de todo
convenio de trabajo, no hay
sueldos se paga con vales
semanales.
En la provincia de Salta durante
el mes de octubre fueron
hospitalizados más de una decena
de niños por insolación en el
Hospital de Zaravia, como
consecuencia de larguísimas
jornadas de trabajo en fincas de
la zona del Departamento de
Guemes. Estos trabajador@s
infantiles, transitan las edades
de 8, 10, 12 o 15 años (Copenae).
Sus padres también fueron
trabajador@s infantiles, hoy
también cosechan junto a sus
hijos para hacer rendir el más
que escueto jornal: Los niñas,
niños y adolescentes cobran
entre 20 y 30 centavos por
cajón, llegando a cobrar en el
día promedio 7 pesos. Los
mayores del grupo también
trabajan de sol a sol, también
caen en los hospitales por
insolación, deshidratación o
desnutrición, pero ya este grupo
etáreo dejo de ser parte de los
indicadores sociales que
muestran la descomposición
social que atraviesa el
capitalismos en virtud de seguir
acumulando y concentrando
ganancias. Los privilegiados son
los niños al momento de
compadecer quien es el que muere
primero trabajando.
Las maestras, siempre las
maestras: Los altos niveles de
ausentismo a clase mantienen una
fuerte relación con la
problemática compleja del
trabajo infantil y con las
penurias de no saber como hacer
para comer hoy, como hacer para
vestirse y calzarse hoy, como
hacer para estar tranquilo o
alegre cuando el adulto en
función de padre o madre no está
o esta poco a su lado por tener
que correr de un lado al otro
tratando de sostener lo poco que
va quedando de su hogar. Las
maestras de la zona feudal del
Noa y del Noe de nuestro país,
frecuentemente intentan sacar a
luz estas situaciones
injustificables en un
capitalismo con niveles de
tecnología supremo. En tanto, en
zonas como la de Ciudad Oculta
en la Ciudad de Buenos Aires,
las docentes saben que sus
alumnos también "trabajan con
las verduras y a la vez
concurren a la escuela; lo que
no sabemos, porque no llegan ni
a la escuela, ni a la salita de
salud, son de los otros niños
que trabajan todo el día."
A estos barrios (Oculta, Soldati,
Barracas, Retiro entre otros),
van llegando mujeres y hombres
del "interior" del país de de
países limítrofes al nuestro con
sus hij@s, sumándose a los
grupos o familias extendidas ya
establecidas según la comunidad
de la cual provengan.
Por tanto, encontramos grupos
aymarás, kollas, guaraníes entre
otros, provenientes del
noroeste, noreste y litoral
argentino, también de Bolivia y
de Paraguay. Traen consigo
algunas esperanzas, sus
costumbres, sus lengua y muchos
niñ@s.
Estos pequeños desde el jardín
relucen por su silencio, "ha
muchos de ellos se los derivó al
fonoaudiólogo, pues creíamos que
eran sordos al no contestar a
las consignas que le dábamos."
Est@s niñ@s poseen una lengua
materna que no es el español, en
su vida cotidiana con sus
padres, hermanos y su familia
extendida escuchan otros sonidos
que lo constituyen.
No son pocos los casos, gran
parte de estos niñ@s alcanzan el
repertorio del idioma castellano
en situaciones de trabajo como:
cortando hilos en los talleres
donde la mamá trabaja, llevando
a otros hermanos a la escuela,
cuidando a otros niños en su
barrio, plantando, limpiando,
embalando verdura, armando ramos
de flores, vendiendo plantas y
flores en changuitos por la
ciudad, levantando baldes con
arena, carreteando ladrillos,
alisando paredes, acarreando
agua, descargando camiones con
mercancías variadas o en la
recolección de residuos con un
nuevo carácter de actividad con
patrón.
La ciudad ofrece a los miembros
de estas unidades domésticas,
diferentes ofertas laborales
según edad y género al que
pertenezcan, que incluyen,
paradojalmente, algunas "para la
vuelta al pago": en los barrios
de Constitución en Chacarita u
Once, existen cartelitos que
buscan "chicas jóvenes para todo
servicio que quieran viajar e
instalarse en el interior del
país ", se les ofrece vivienda y
comida, las interesadas puede
llamar a un celular que figura
en el mismo cartelito.
Otros hechos sorprenden, por lo
evidente, por lo oculto: existen
hombres adultos, algunos con
años de residencia en estos
barrios que, de la noche a la
mañana viajan a España…siguiendo
las huellas de nuestra historia
fueron, en su momento, operarios
industriales, con los avatares
se reconvirtieron en mozos y hoy
se van España ( allá los
esperaría un contrato de
trabajo…).
Existen los circuitos de "los
ciber" que permanecen abiertos
toda la noche, en los cuales los
adolescentes son reclutados para
el traslado de mercaderías
ilícitas (hay uno, incluso,
frente a un hogar de niños…).
Argentina tienen firmado el
convenio 138 sobre edad mínima
de admisión al empleo y el
convenio 182 sobre la
eliminación de las peores formas
de trabajo infantil que no es
escuchado por los capitalistas
que contratan a trabajadores
infantiles, provenientes de las
distintas provincias argentinas,
criollos o indígenas, como
también de países vecinos, los
inmigrantes. En el campo como en
la ciudad se les pagan sueldos
miserables aún peor que a sus
padres, en forma de vales
semanales en rubros como:
textil, calzado, cableado,
horticultores, ceramistas,
construcción, limpieza, incluso
en la recolección de residuos,
que se ha transformado en la
actualidad en una actividad
laboral con "dueños".
El trabajo registrado, "trabajo
en blanco, resabio de la gran
empresa del Estado de Bienestar,
constituye hoy, desde un pasado
liquidado lo que a los
trabajadores se les muestra como
un futuro en su subjetividad. En
realidad la opereta del empleo
formalizado desde el fordismo
constituye la cantanta imposible
de un presente-futuro: estar en
blanco y que los problemas de
empleo se terminen.
Hoy el capitalismo se constituye
en un circuito masacrador del
cual grandes sectores para
sobrevivir deben transcenderlo,
con la mirada, con el
pensamiento, con la acción.
Intentos varios, van surgiendo
para hacer aceptable ante el
sentido común, aquello que es
inaceptable, pero que el sistema
de producción actual necesita
para mantener o aún para elevar
su tasa de ganancia. La
naturalización de situaciones
sociales insoportables, es un
mecanismo social de control que
contribuye a hacer invisible tal
situación. Por ejemplo, un niño
trabajador si está en el
contexto familiar, no es un
trabajador infantil si no que
está en situación de aprendiz.
Debemos tener en claro que
generalmente el trabajo infantil
se construye en su seno de las
relaciones del grupo doméstico;
por ser, precisamente, una
estrategia del grupo para
sobrevivir.
El intento por ver como normal
al trabajo infantil también
abrevo en el "culturalismo", se
acepta el trabajo infantil como
practica cultural de siglos de
existencia, así los niños
provenientes de estos grupos y
comunidades son visibilizados
como practicantes de costumbres
y no como trabajadores que están
siendo super explotados al lado
de sus mayores también en
condición de trabajadores. Se
escuchan y escriben frases como
éstas justificando el trabajo
infantil: "su cultura así lo
exige y es una costumbre difícil
de desarraigar", "son practicas
centenarias", "así están
acostumbrados..."
Cabe acotar que no hago mención
al trabajo de ayuda diaria que
cualquier chico puede hacer en
su casa, que lo hace
ocasionalmente o que le lleva
algunos minutos y no le resta
tiempo ni para ir a la escuela,
ni para jugar, ni para ser niño
hoy. Hablo de trabajo diario,
sistemático que garantiza una
retribución material o simbólica
que diario ayuda a la
supervivencia, hablo de aquel
trabajo que le demanda
responsabilidades de adulto
cuando aún es un niño, aquel
trabajo que lo desgasta física,
mental y psíquicamente.
Padres sin sindicatos, niños
agremiados
Hoy el intento de naturalización
del trabajo infantil pasa por su
agremiación. Este pedido de
sindicalización de los
trabajador@s infantiles, si bien
los visualiza, los petrifica en
ese rol de trabajador desde una
voz de adultos sin adultos, sin
historia, sin crianza. Los
padres de estos niñ@s y
adolescentes, ocupados,
desocupados, formalizados,
precarizados poseen una historia
de lucha como clase trabajadora
que ha sido derrotada desde los
setenta, cuando comienza a
evidenciarse una nueva
estructura productiva y laboral
en nuestro país y en
Latinoamérica y en mundo. Sobre
está derrota, se silencia la voz
de adultos trabajadores que no
están sindicalizados en virtud
de los cambios del mercado
laboral.
Los trabajadores infantiles,
hijos de esta generación de
trabajadores derrotados en sus
luchas, cuerpos que parieron
esta derrota, se les ofrece la
posibilidad de sindicalizarse:
niños de 8, 10 o 12 deberían
agremiarse como instrumento para
su mejora social y la de su
grupo.
Si realmente estamos por la
erradicación de trabajo
infantil, y entendemos los
fuertes y múltiples vínculos que
mantiene este con la
estructuración de la masa
empleable en el capitalismo
actual, no son serias las
propuestas agremiacionista a no
ser que sirvan para concentrar
información y atraer la plata
que bailotea para financiamiento
para este sector desde distintos
lugares de mundo.
La propuesta sindicalista de
trabajadores infantiles tiene
aciertos en tanto critica al
abolicionismo pero convengamos
que tampoco es cierto que se lo
erradique agremiando a fuerza de
trabajo de tempranas edades.
Si esto se trata en Francia, ¿a
nosotros que nos espera?
Presenciamos la marcha hacia la
baja de la edad para la
incorporación legal al mercado
de trabajo a nivel mundial:
recordemos la lucha por el
primer empleo en Francia, los
estudiantes y jóvenes que se
movilizaron contra la ley
Villepin, contra el refuerzo de
la precariedad laboral, contra
períodos de prueba de 2 años
para los menores de 26 años,
contra la reducción del costo
laboral en "las zonas francas
urbanas" o la exención de cargas
para el contrato del primer
empleo (CPE).
Mención especial merecen los
artículos que intentaron
habilitar el aprendizaje laboral
a partir de los 14 años para los
hijos de los trabajadores, a la
vez que intenta autorizar el
trabajo nocturno a partir de los
15 años destinados a los
adolescentes inmigrantes, hijos
de los sectores más vulnerables
de la población Francia.
En los sectores más pobres se
concentran los niños
trabajadores en virtud de
estrategias buscadas para
mantener la sobrevida. Los
sectores medios tienen
adolescentes trabajadores en
virtud, ya no para sobrevivir,
sino para mantener cierto nivel
de consumo estimulado por las
empresas. Estos adolescentes a
la vez que mantienen el nivel de
compra buscado por el mercado,
son también necesarios por su
resonancia como modelos para los
sectores más bajos: se sigue la
pauta de compra si bien con
mercadería de inferior calidad.
Los trabajadores, adolescentes
de clase media, conforman un
grupo con determinado "look
cultural" a sostener en virtud
de la lógica del consumo y por
sus efectos replicadores en
jóvenes de la misma edad pero de
condiciones más humilde.
En realidad hay todo un giro a
nivel mundial con respecto al
tema niñez. Se avanza a acortar
la edad para el ingreso legal al
mercado de trabajo, porque el
Estado permite trabajar a
quienes no decide garantizarle
sus derechos de niñ@s citados
por en la Convención de los
Derechos del Niñ@, se desconoce
estos derechos universales y
especiales en su condición de
persona en desarrollo, en esta
línea se observan los renovados
intentos de bajar la edad de
imputabilidad.
No se está salvaguardando a gran
cantidad de mano de obra futura
con algún nivel óptimo para su
desempeño futuro en "el mundo
del trabajo, con respecto a
salud, educación, madurez,
desarrollo, con niveles de
abstracción y creación
importantes. ¿Por qué?
¿Qué sucede con estas unidades
domésticas cuando los miembros
de más corta edad entran a un
hospital insolado luego de haber
trabajado al sol hasta 12 horas,
traspasando mediodía con grados
superiores a los 41°?
Los niños cosechadores del NOA y
del NOE argentino suscitan sus
vidas ayudando a la economía
familiar de sobreviva: la
canasta básica que expresa el
INDEC no encuentra parámetro
cuando un cajón de verdura
cosechada por pequeñas manos,
buscadas por esto, por ser
pequeñas, es pagado entre veinte
y treinta centavos.
No es un problema de inmoralidad
familiar , como cierto discurso
impuesto nos habla, por lo cual
esta infancia este siendo
explotada a niveles de
esclavitud junto a sus mayores,
ni que le falte a estos niñ@s
sindicalizarse a los ocho años
para que le paguen mas o le
acorten la jornada de
explotación., o que visibilicen
su sufrimiento para llegar a
comer y enriquecer a unos pocos
organizándose en gremios
infantiles: Los hijos de
trabajadores desocupados,
trabajadores en negro, o
formalizados precarizados, deben
ingresar en el mercado de
trabajo a tempranas edades
cuando su desarrollo psicomotriz,
el lenguaje, la emotividad, la
capacidad de aprender o de
abstracción no han sido aún
plenamente desarrollados.
No podemos aportar al cambio
económico y social en este país,
sin ver a la niñez trabajadora
en relación al adulto con el
cual estableció el particular
vínculo de la crianza, vínculo
que nos convierte en humanos.
Estos adultos también también
trabajan en condiciones de casi
esclavitud y ponen también en
riesgo su vida en el pujante
capitalismo que nos toca
presenciar:
"El Chaco es una de las zonas
donde hay más mortalidad
femenina temprana, mujeres que
mueren muy jóvenes, y a la vez
una mortalidad infantil muy
alta. Al analizar la información
el promedio levanta por la
cantidad de mujeres que trabajan
en la cosecha algodonera y lo
hacen con su hijo en las
espaldas… Tocan el copo de
algodón, que tiene más veneno
que otros cultivos por
cuestiones climáticas. Cientos
de mujeres sacan el copito con
la mano y a veces el avión
fumigador les pasa por encima,
inclusive aparece veneno en
leche materna pues la grasa
acumula el veneno, aquí está la
causa de la mortalidad de los
chicos tan chiquitos, y con esto
no pasa nada, nadie dice
nada…Los cientos de chicos que
mueren por causas evitables y
nadie dice nada, nadie abre la
boca, yo creo que mi disciplina
toma estas cosas y hace por lo
menos abrir conciencias." Lic.
Ana María Liberali - Centro de
Estudios Alexander Von Humboldt.
www.osplad.org.ar/mundodocente/mundodocente2006/Docente
.
La incorporación de grandes
poblaciones al trabajo infantil
si bien es teñido hoy con
exacerbación por una ola
culturalista (los incas lo
hacían, en Bolivia todos los
padres trabajan junto a los
hijos) intenta tapar las
frustraciones, que en estas
familias provoca el ver que una
nueva generación mas de los
suyos es explotada en campos o
en ciudades como les paso a
ellos, a sus padres y a los
padres de los padres. Al
comenzar a hablar con estos
padres de trabajadores
infantiles y recordar su propia
niñez o su relación con la
escuela, recuerdan con mucho
dolor el momento del abandono
escolar y el pasaje al mundo del
trabajo por lo general efectuado
en casas particulares para
limpiar, cama adentro, o en el
campo recorriendo el histórico
rumbo de la cosecha. No es
vivenciado como trabajo infantil
la labor doméstica de niñas, que
por lo general son las primeras
en abandonar la escuela en
virtud de cuidar hermanitos en
edad de lactancia o encargadas
de acarrear agua, lavar la ropa
o esperar a los adultos y niños
trabajadores con alimento
cotidiano.
En tanto en la realidad, las
unidades domésticas practican
estrategias en situaciones
desesperantes que les permitan
llevar al hogar el alimento
diario, en virtud de tal los
niños son incorporados al
mercado de trabajo. La sobreviva
para ellos y su grupo de
referencia mas íntimo es el
estigma diario.
El problema es que estos niñ@s y
adolescentes sin salir a
trabajar no sobreviven. Sin
adultos organizados, solos, no
tienen opción para encontrar
otra opción,..
Gentileza: vilma rosa [
prismamet@yahoo.com.ar ]
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