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Ley de educación: verdadera
Necesidad popular por una nueva
nación
Por
Raúl Isman
En
las siguientes líneas se
analizará brevemente la
problemática de la educación en
la Argentina reciente, en clave
histórica y política. La
disolución de la nación operada
en ’90 tuvo su impronta legal
con las Leyes denominadas
Federal de Educación (L.E.F.) y
de Educación Superior (L.E.S.).
Lo que sigue será una lectura
más política que pedagógica. En
ese último aspecto,
presentaremos en el futuro
inmediato otro trabajo. El
reformateo provocado por el
poder económico a nuestro pueblo
en la citada década infame tuvo
en las citadas leyes su armazón
jurídica, con incompletas pero
importantes consecuencias
prácticas. La resistencia
popular limitó los alcances de
varias de las citadas
transformaciones.
En esta nota no nos referiremos
a la L.E.S. y nos concentraremos
en la L.E.F.. En su momento
presentada desde diversos
estratos del poder como una
verdadera “revolución
educativa”, significó el
correlato en las aulas primarias
y secundarias del desguace del
estado nacional. En efecto, la
transferencia de las escuelas
hacia las juridisdicciones (las
provincias y la ciudad de Buenos
Aires) amputó la capacidad de
intervención del Ministerio
Nacional, reducido a una función
de conducción
teórica-pedagógica, pero
desprovisto de escuelas. El
paralelismo con las
privatizaciones, la liquidación
de las Juntas de Carnes y
Granos, entre otros mecanismos
intervencionistas estatales en
cuestiones económicas y sociales
es evidente. En un país donde se
había enseñoreado el modelo
neoliberal, una de las
pretensiones de máxima del
instrumento legal fue liquidar
la educación técnica. Resultaba
superfluo educar para la
formación tecnológica e
industrial, para un modelo
pensado centralmente como
consumidor de lo elaborado en
otras latitudes y en el cual la
valorización financiera era más
importante que la producción
industrial misma. Estos
despropósitos se consumaron- por
fortuna- sólo en parte.
Por otra parte, en la L.E.F. y
en algunos mecanismos no
consagrados en la ley, pero si
implícitos, quedaron
privilegiados determinados
aspectos profundamente negativos
para el logro de una educación
al servicio del pueblo. Por
ejemplo, las insoportables
injerencias de la Iglesia en el
diseño de los contenidos
educativos, incompatibles con un
planeamiento curricular donde la
ciencia asumiera un lugar
central y fuere privilegiada la
formación para los derechos de
ciudadanía. En pleno siglo XXI,
el poder de fuego eclesial
continúa obturando la
posibilidad (y absoluta
necesidad) de desarrollar
programas educativos y de salud
pública vinculados a temas
percibidos como urticantes por
ámbitos episcopales; en
especial, algunas cuestiones del
tipo de la prevención de
enfermedades de transmisión
sexual, como si aún viviéramos
en algún lejano ducado en
tiempos carolingios. Con ello,
la clerecía no consigue que los
jóvenes (y adultos) tengan menos
relaciones sexuales, si que lo
hagan en el marco de una
desprotección sanitaria y
cultural mucho mayor. Por otra
parte, lo mismo ocurre en muchos
países, como lo demuestra la
cita que volcamos a
continuación:
La fuerte reacción del
episcopado español contra una
nueva asignatura en la escuela,
la "Educación para la
ciudadanía", nos acerca a la
raíz de los conflictos que
plantea una vieja asignatura, la
de religión. Ante la
argumentación de los obispos de
que la nueva materia entra en su
exclusivo dominio, el de los
valores, me parece necesario que
hagamos una breve incursión en
los terrenos de la religión
católica escolar, pues casi
siempre que se discute sobre la
asignatura de religión no se
presta atención a sus contenidos
concretos. (Juan Antonio
Aguilera Mochón
en La Insignia)
Pero no fueron las únicas
consecuencia negativas de la
L.E.F.. No menos significación
tuvo la deconstrucción (desestructuración)
de la enseñanza secundaria,
rebautizada polimodal y reducida
en dos años. La hipertrofia de
la primaria, llamada Escuela
General Básica (E.G.B.) redundó
sin dudas en un empobrecimiento
franciscano para un proceso de
enseñanza y aprendizaje que
construyera sujetos críticos y
aptos para apropiarse de las
ciencias. En este aspecto, la
Santa Alianza de los sectores de
la globalización financiera
(cuya punta de lanza fue el
Banco mundial, numen intelectual
de la reforma)) la iglesia y el
aparataje duhaldo-justicialista
bonaerense demostró cierta
habilidad; ya que de hecho se
estableció una suerte de
contrato con la mayor parte de
la sociedad. Por tal acuerdo
implícito se verificó- de hecho-
un intercambio consistente en la
tolerancia social hacia la
reforma; a cambio de la
aprobación sin mayores
exigencias por parte de la
mayoría de los estudiantes en la
E.G.B. y Polimodal. Así, a las
universidades e institutos
terciarios llegan estudiantes a
los efectos de… aprender el
significado profundo de las
primeras letras, como saben
sobradamente los docentes en
tales instancias. Es decir que
la ausencia de una verdadera
educación de excelencia fue el
precio que se pagó como moneda
de intercambio a los efectos de
lograr el consenso para los
cambios implicados en la L.E.F..
Este es el contexto que es
preciso tener presente para
juzgar los cambios legales que
el proyecto presidencial
impulsa. La (re) construcción de
un lugar central para el estado
nacional, un nuevo impulso a la
necesaria formación tecnológica
y la creciente autonomía de la
sociedad civil y del estado con
relación a la Iglesia y a los
grandes poderes económicos
globalizados son los mayores
aciertos de un nuevo
ordenamiento legal que, si bien
no colma las máximas
aspiraciones de las fuerzas
nacionales y populares, marcha
en el camino correcto. En
nuestro país se esta delineando-
con contradicciones, marchas y
contramarchas- un nuevo modelo
productivo y así como la L.E.F.
fue absolutamente
correspondiente a la
subordinación nacional frente a
los grandes poderes
globalizados; la ley que
pretende ser aprobada marcará la
correlación de los cambios
operados en lo económico y
social, desde el derrumbe de la
convertibilidad hasta nuestros
días, para los espacios
educativos.
Tal vez los lectores incautos
juzguen excesivo el sitio que le
adjudicamos a la iglesia. Pero,
a nuestro juicio, la mayor parte
de los obispos son los
verdaderos intelectuales
orgánicos del poder, así como
poco disimulados operadores
políticos en el mismo sentido.
Monseñor Bergoglio es un
inclaudicable constructor de
oposición al proyecto
presidencial. A tal fin se reúne
muy asiduamente con Elisa Carrió,
celebre en el mundo de la
psiquiatría desde que afirmó que
Kirchner es igual que Hitler.
Como lo nuestro es el análisis
histórico y político y no la
noble ciencia médica orientada a
los disturbios mentales,
simplemente diremos que se trata
de una miserable operación de
blanqueo del nazismo; ya que si
Kirchner y Hitler son lo mismo,
resulta verdadero lo que afirman
las perspectivas negacionistas
del genocidio cometido durante
la segunda guerra mundial. En
este sentido, se dan la mano con
el objetivo último de procurar
la impunidad para los asesinos
de la dictadura, en lo cual se
muestran tan infatigables hoy la
doctora Carrió y Bergoglio, como
ayer la Iglesia Católica Romana
apañó los crímenes nazis.
Piénsese en las innumerables
presiones desarrolladas por una
institución, cuya máxima
autocrítica por su complicidad
con la dictadura genocida
(1976-1983)… ha sido denostar
incansablemente al gobierno de
Néstor Kirchner y convertirse en
eje articulador de toda
oposición. Las presiones son
ejercidas desde las sombras y
también desde las declaraciones
públicas. Por ejemplo, se
presenta el lobby a favor de los
subsidios a la educación privada
como necesidad de la libertad
educativa, cuando sólo se trata
de una cuestión operativa que
beneficia nada más que a la
corporación eclesial. Si
realmente se tratase que los
padres que desearen educación
religiosa para sus hijos la
tuvieren, se podrían buscar
recursos financieros
alternativas y no restarlos de
los menguados recursos públicos.
Pero el modo petrofacial con que
maneja la derecha en general y
la iglesia en particular en
estos debates lo demuestra la
siguiente información que carece
de desperdicios. “El arzobispo
de La Plata, monseñor Aguer,
advirtió que la reciente
ratificación en el Congreso del
Protocolo Facultativo sobre
discriminación de la mujer
-conocido con la siglas en
inglés CEDAW- "enajenó" la
soberanía legislativa de la
Argentina a un comité
internacional de "feministas", y
consideró que de ese modo "es
como si nos vendiéramos al nuevo
desorden mundial." Parece ser
que las relaciones carnales, las
privatizaciones, la
convertibilidad, y tantas lacras
de los ’90 no “enajenó la
soberanía de la Argentina”. Un
poco tarde viene Monseñor a
descubrir el colonialismo. En
los ’90 ¿Habitaba en Kuala
Lumpur? Pero el colmo de sus
dichos se verifica cuando dice:
"Porque para las feministas la
maternidad es una maldición, y
entonces ¿cómo se puede celebrar
semejante cosa? De hecho ha
ocurrido ya que a varios países
estas 'expertas' les han
observado precisamente que
conserven este día en elogio de
la maternidad. Vamos a ver qué
pasa cuando se atrevan a hacerlo
con la Argentina, donde
celebramos, alegremente, todos
los años, el Día de la Madre".
Sólo desde la mala intención
aviesa se puede afirmar que las
feministas abominan de la
maternidad. Lo que hacen es
criticar la mirada machista y
patriarcal del fenómeno, que
coloca el hecho de dar a luz y
criar niños en el sitio de única
opción para las mujeres. Por
último, monseñor formula el
siguiente interrogante:
"¿Seremos perseguidos por
afirmar que el aborto no es un
derecho, sino un horrendo
crimen, y que el comportamiento
homosexual es contrario al orden
natural, o porque repudiamos que
se legalice la
prostitución?"(Todos los dichos
de Aguer han sido tomados de un
despacho de A.I.C.A.). Habría
que conocer la posición del
obispo de La Plata acerca de los
crímenes de la dictadura, al
parecer no tan horrendos como un
aborto (¿Dónde estaba él en esa
época? ¿Qué opina de las
justificaciones de los
asesinatos, torturas, robos de
bebes formuladas por su
antecesor en el obispado de La
plata, Monseñor Plaza? La
bendición brindada a los
genocidas por más de un
purupurado, ¿No es un horrendo
crimen?). Sería interesante que
se bajara del pedestal moral en
el cual es auto-colocó y
respondiera a tales
interrogantes. Con respecto a la
legalización de la prostitución,
se comprende la posición
eclesial. En la ilegalidad más
jóvenes son factibles de ser
corruptos por clérigos
seculares, regulares y
purpurados.
Frente a todo lo analizado
líneas arriba- en especial, el
conflicto realmente operante
entre la posición gubernamental
y los poderes escondidos detrás
de las sotanas de la Iglesia
Católica- resalta una vez más la
patética actitud de las fuerzas
de izquierda que nunca aciertan
a definir correctamente el
enemigo. “Fuera la Ley de
Kirchner y Filmus”, brama al
unísono el coro del ala
trotskista de la coalición
encabezada por Bergoglio,. La
iglesia vela sus armas para
defender su influencia y la
inmensa torta de los subsidios
estatales, sin los cuales la
matrícula en las escuelas
parroquiales mermaría
significativamente. Y los
miserables que se arrogan la
representación testamentaria del
marxismo (divididos como es
costumbre en infinitas sectas)
le hacen de apoyatura coral por
izquierda.
Finalmente, consignemos que el
proyecto de ley tiene algunos
límites. No se le da un espacio
importante a la educación
física, por ejemplo. Además, no
se avanza en la (re)creación de
un sistema de escuelas
nacionales. Ni se dictamina
taxativamente la rearticulación
(necesaria) para el conjunto del
sistema educativo. Una vez
aprobado el presente proyecto,
la tarea del movimiento popular
(y de las fuerzas docentes, en
particular) será profundizar la
dirección asumida, incorporando
las justas críticas formuladas
por diversos actores de la
realidad social de nuestro país.
Haciendo una síntesis a modo de
conclusiones de los aspectos que
se debaten a través de la ley
educativa podemos decir lo
siguiente:
a) En primer lugar, los obispos
y aláteres buscan impedir la
autonomía creciente de la
sociedad y el estado con
relación a la tutela eclesial.
Esta es una cuestión de
indudable importancia teórica,
política y práctica.
b) En segundo lugar- pero no
menos importante- defender lo
más posible su porción en la
torta del presupuesto.
c) El conflicto real y existente
es el que hemos analizados. Por
lo tanto no se es de izquierda o
de derecha in abstracto, sino en
referencia a la contradicción
señalada. No se trata de que la
izquierda apoye en su totalidad
al proyecto presidencial, si no
lo desea. Pero entre el gobierno
y la iglesia la opción es clara.
Y quienes pretenden estar más
allá pidiendo “aborto libre,
gratuito, accesible,
obligatorio”, en realidad hacen
de coro “sinistro” del canto
gregoriano episcopal. O de ala
izquierda a la burguesía
globalizada.
d) Pese a los limites señalados,
el proyecto merece ser aprobado
por el Congreso y apoyado por el
pueblo.
Por Raúl Isman.
Docente. Escritor.
Miembro del Consejo Editorial.
de las Revistas Desafíos y 2010.
Director de la revista
Electrónica Redacción popular.
raulisman@yahoo.com.ar
www.geocities.com/raulisman
http://raulisman.blog.terra.com.ar
A la memoria de Marina Vilte,
Isauro Arancibia,
Eduardo Requena, docentes
desaparecidos por la dictadura.
Gentileza: Raùl Isman [
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