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Niveles de información
Existen cinco escalas de
profundidad en el grado de
información y de formación que
manejamos
Por Mikel Agirregabiria Agirre
El primer nivel, descontando el
nivel cero propio de gente
desinformada y desconectada,
sería el del “hombre de la
calle”. Se pone al corriente con
elementos básicos como los
cotidianos informativos de
televisión y algunos titulares
de periódicos que ojea en
ocasiones. Esta información se
correlaciona con una formación
básica.
El segundo nivel se refiere a
los lectores habituales de
prensa escrita, compradores
regulares de un periódico de
información general, y que
acceden a fuentes
complementarias a las cadenas
abiertas de televisión (no
deportivas), como emisoras
variadas de radio. Son “personas
informadas” que mantienen unas
referencias generales sobre el
conjunto de temas de actualidad
que se tratan en los medios
convencionales. Esta información
permite mantener un nivel medio
de formación.
El tercer nivel alcanzaría a
personas “bien documentadas”,
que acostumbran a leer varios
diarios de tendencias distintas,
revistas especializadas y acceso
regular a Internet, además de
medios audiovisuales variados y
algunos en cadenas de pago.
Pertenecen a este subgrupo los
tertulianos, columnistas y otras
especies habituales y presentes
en los medios de comunicación.
Son personas que mejoran su
formación con esta calidad de
información.
El cuarto nivel quedaría
reservado a dirigentes políticos
y sociales, con equipos y
sistemas de información a su
servicio, así como recursos de
gestión de la documentación. Son
quienes adoptan las decisiones
públicas que afectan al conjunto
de la comunidad. Esos líderes,
de rostro conocida, que vemos
frecuentemente aparecer en los
medios de comunicación y que
algunos consideran en la cúspide
de la pirámide de la
información. Pero existe una
categoría superior.
El quinto nivel corresponde a
quienes poseen o detentan el
verdadero poder. Son quienes
influyen decisivamente, guían,
ordenan o asignan a los gestores
de los poderes públicos desde el
trasfondo opaco de los poderes
fácticos, generalmente de
recóndita e inmensa calado
económico. Suelen ser personas
poco famosas, que buscan pasar
desapercibidos como meros
regentes de sus respectivos
sectores, pero rigen el mundo,
decidiendo de qué nos informan y
cómo nos forman.
Gentileza: Mikel Agirregabiria [
agirregabiria@gmail.com ]
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