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El mayor asesino
Este tipo de crimen que mata más
que las guerras ha sido
calificado como el más inmoral
de los delitos y el mayor
problema filosófico.
Por Mikel Agirregabiria Agirre
La violencia adopta formas muy
variadas. Es sabido que hay
muchas más muertes violentas en
Estados Unidos que en Europa. La
diferencia es abismal. Por
ejemplo, en Norteamérica hay
once asesinatos cada 100.000
habitantes frente a sólo uno en
Suecia. Pero si consideramos el
suicidio como una muerte
violenta, resulta que Europa y
Estados Unidos se equiparan
bastante. La diferencia es que
en EE.UU. aumenta la
probabilidad de que te mate
otro, mientras que en Europa es
mucho más probable que el
asesino seas tú mismo. Tal
riesgo varía con la latitud y se
manifiesta en mucha mayor
proporción en el norte de Europa
que en el sur.
El suicidio es, de lejos, la
mayor causa de muerte violenta
del mundo. Casi un millón de
personas por año se suicidan y
más de 20 millones sufren
secuelas por intentarlo. El
promedio es de un suicidio cada
40 segundos y un tentativa de
suicidio cada 3 segundos. Esto
es un 50% más que la gente que
es asesinada y, dependiendo de
los años, entre lo mismo y 10
veces más que la que muere en
guerras. Es triste pensar que,
por ejemplo, cada mes se muere
mucha más gente en Francia
suicidándose que en todo el
cruento conflicto del Oriente
Medio.
A pesar de que la Organización
Mundial de la Salud (OMS)
expresa cautela respecto a las
tasas de suicidio, lo cierto es
que para las autoridades el
fenómeno del suicidio es un
problema médico de primer orden,
responsable de más muertes que
las producidas por el conjunto
de todos los conflictos bélicos
que asolan el planeta. Incluso
existe un día, el 10 de
septiembre, reservado como
jornada internacional para la
prevención del suicidio.
El suicidio es una trágica
decisión de causa sumamente
compleja, fruto de la
enfermedad, del desánimo, de la
pérdida de la estima o de una
vanidad mal calculada. El
suicida es el antípoda del
mártir, preocupado por los demás
hasta olvidar su propia
existencia. El suicida llega a
un punto en el que se
despreocupa de lo que no sea él
mismo, renunciando al mayor
bien, su vida propia. La
tragedia y extensión del
suicidio es ignorada por los
medios de comunicación.
Seguramente, su ocultamiento no
colabora a su erradicación.
Hemos de prevenir, educar y
actuar contra el suicidio.
Gentileza: Mikel Agirregabiria [
agirregabiria@gmail.com ]
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