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Historia del Runasimi
Según estudios, una de las
lenguas más originales del mundo
no es producto de los Andes •
Recientemente se han hallado más
pirámides en esta civilización,
la más antigua de América.
Cuando hace 12 años se descubrió
Caral, la civilización más
antigua de América, la historia
del mundo nuevamente empezó a
reescribirse. Hasta ese entonces
se creía que el mundo actual
estaba cimentado sobre antiguas
culturas como Egipto,
Mesopotamia, China, India y
Mesoamérica.
Pero en abril de 1994 una
arqueóloga de nombre Ruth Shady
apareció en escena para gritarle
a la humanidad que en el Perú
había surgido uno de esos focos
civilizadores hace
aproximadamente 5 mil años
(antes que los griegos,
fenicios, etc).
Es decir que casi cinco siglos
antes de que gobernaran los
Incas, en la costa central
peruana floreció una
extraordinaria sociedad. Una
“cultura madre” donde además se
habría gestado un lenguaje
integrador que permitió el
comercio entre el hombre costeño
y el serrano: el pre-protoquechua.
Shady cita al fallecido
lingüista Alfredo Torero, quien,
tras una vida de investigación
sobre las lenguas andinas,
concluyó que el quechua (que
actualmente se habla además en
Bolivia, Ecuador, Colombia,
Brasil, Argentina y Chile)
procede de la costa central.
“Más específicamente del valle
de Supe, Caral”, recalca la
arqueóloga mientras nos muestra
sus nuevos descubrimientos. Se
trata de nuevas
pirámides-asentamientos que
rodean la ciudadela de Caral: se
llaman Miraya, Lurihuasi,
Chupacigarro (ver infografía).
Según esta hipótesis, la
expansión del pre-protoquechua,
conocido como el runasimi,
estuvo vinculada a la actividad
económica de los caralinos
asentados en una zona casi
desértica, a 190 kilómetros al
norte de Lima.
Productores de algodón,
calabazas y otros alimentos
costeños necesitaban realizar
intercambios comerciales con
poblaciones de la sierra y la
selva andina.
Es así como se habría iniciado
la difusión de esta lengua hacia
la sierra central. Actualmente
el quechua de los Andes
centrales (Áncash, Lima, Huánuco,
Cerro de Pasco y Junín) es
considerado como el más antiguo,
según los estudios.
Posteriormente se expandiría al
sur (Cusco, Apurímac, Ayacucho,
Huancavelica, Arequipa, Puno,
Bolivia, Argentina, Chile) y al
norte (Lambayeque,
Cajamarca, Amazonas, Ecuador,
Colombia y Brasil).
De esta manera se originarían
las variantes regionales que
actualmente caracterizan al
quechua. “Este pre-protoquechua
fue cambiando a un quechua dos y
cuando los Incas lo difundieron
ya era un quechua tres”, explica
Shady.
Pero esta tesis no es nueva,
pues en 1911 Manuel González de
la Rosa ya la postulaba en su
libro Origen costeño del
quechua: “Los costeños fueron
primero a la sierra, donde
extendieron su dominación y su
lengua por el norte”. Es decir
que los Incas no habrían
implantado el quechua tal como
lo plantea la versión
tradicional, pues –de ser cierta
esta hipótesis– el runasimi se
hablaba desde mucho antes del
Incanato.
“Es necesario que abandonemos la
opinión de los cronistas, que
suponían que la lengua se
imponía con la dominación de los
Incas. Donde quiera que se
hablaba quechua, es porque
siempre se había hablado, sea en
la costa, en el Ecuador, en
Bolivia o en Santiago del
Estero”, asegura González de la
Rosa.
“El quechua es serrano”
No muchos comparten esta tesis.
Enrique Grajeda, quechuólogo y
antropólogo, insiste en que el
quechua tiene origen en el
aimara. “La idea de Torero es
interesante pero no es
aceptable. El quechua –que es
procedente del Tiahuanaco– antes
fue aimara, serrano”, enfatiza
sin un mínimo de inseguridad.
El dato: Otras voces: El
cronista Pedro Cieza de León
(siglo XVI) y el investigador
Waldemar Espinoza Soriano (1982)
también postulan la tesis del
origen costeño central del
quechua.
Gentileza: @ volar [
volar_2004@yahoo.com.ar ]
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