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Gestión cultural y educación a
distancia. Una relación
constructiva de cara al
bicentenario
Por
Jorge Eduardo Padula Perkins
Ponencia presentada en el Primer
Congreso Argentino de Cultura,
Mar del Plata, agosto de 2006.
Presentación de la situación:
Entre los objetivos de este
Congreso Argentino de Cultura ha
sido planteada la necesidad de
revisar la actividad estatal y
privada, analizar las políticas
y reconocer el protagonismo de
la comunidad en los hechos
artísticos y culturales a lo
largo de las dos centurias
transcurridas desde la
Revolución del 25 de Mayo de
1810, y proyectar ideas hacia
escenarios futuros.
En ese marco de referencia es
que venimos a proponer el
impulso de la gestión cultural
en todos los niveles del estado
nacional, provincial y municipal
y en todas las organizaciones de
la comunidad que, específicas o
no, tengan interés en
desarrollar actividades de tal
índole. Promoción que entendemos
necesariamente vinculada a la
capacitación permanente.
Lo hacemos convencidos de que la
globalización, en especial de la
información y las
comunicaciones, tiene una faceta
transculturizadora que altera
estructuras, estimula la
unicidad y atenta contra las
particularidades, pero,
simultáneamente, se ofrece como
herramienta para la
consolidación y difusión de las
culturas locales y regionales.
A los efectos de esta
presentación, entendemos por
"gestión cultural" al amplio
espectro de actividades
relacionadas con el accionar
artístico y cultural, público o
privado, que abarca elementos
tales como administración y
presupuesto, circuitos y
participación, prensa y
difusión, diseño y comunicación,
relaciones públicas, estructuras
e infraestructuras, iluminación
y musicalización, aspectos
legales y contractuales,
técnicas, obtención de recursos
y producción y cooperación,
entre otras.
Y relacionamos estos aspectos de
gestión con la vigencia que la
educación a distancia recupera
en este principio de siglo
porque se trata de una modalidad
pedagógica intrínsecamente
democratizadora, capaz de
transmitir saberes y habilidades
sin restricciones
espacio-temporales.
Conocemos y reconocemos a la
formación no presencial como
estructurada sobre la base de
diseños específicos que permiten
el acceso del estudiante a los
contenidos (impresos,
audiovisuales, en plataformas
web, etc.) especialmente
construidos en función didáctica
y la consulta con docentes
tutores previstos como capaces
de ayudar al estudiante a
comprender textos y contextos,
salvar obstáculos y aclarar
dudas a través de un diálogo
didáctico mediatizado (por
plataformas web, teléfono, e
mail, correo postal, etc.).
La propuesta de la UNESCO para
la educación en el siglo XXI
plantea para ella cuatro pilares
fundamentales, a saber: Aprender
a conocer, conciliando una
cultura general amplia con
distintos grados de
especialización; aprender a
actuar, con acento en el
polifuncionalismo y la relación
entre el aprender y el hacer;
aprender a vivir juntos,
aceptando el enriquecimiento
proveniente de los saberes y
experiencias de los demás en el
marco de la interdependencia y
proyectos comunes; y aprender a
ser, con autonomía de juicio,
responsabilidad y ética
personal.
Es en relación con lo antedicho
que venimos a compartir un
ambicioso proyecto de
capacitación permanente en
gestión cultural. Venimos a
socializar y proponer como tema
de debate la idea de construir
un plan modular de enseñanza no
presencial de gestión cultural.
Venimos a proponer la creación
de un programa amplio, que
compatibilice los subsistemas
formal y no formal de educación
con criterio democratizador e
inclusivo, para que todos los
actores culturales encuentren
vías de acceso a sus contenidos.
Lo hacemos convencidos de que
las barreras entre la educación
formal y no formal son cada vez
más permeables y flexibles desde
la realidad de los contenidos
conceptuales, procedimentales y
actitudinales.
Propuesta de acción
Sobre la base, entonces de los
cuatro pilares de la educación
para el siglo XXI sostenidos por
la UNESCO y con el
convencimiento pleno de que el
arte y la cultura deben ser
socializados amplia y
generosamente, es que propongo
la generación de un sistema de
educación permanente a distancia
en gestión cultural que
compatibilice un nivel de
estudios terciario con módulos
accesibles a personas con
cualquier nivel de estudios
interesadas en la labor en el
ámbito de la cultura.
De los lineamientos generales de
la UNESCO me permito interpretar
el Aprender a conocer como la
necesidad de formar actores
culturales con conocimientos
generales y habilidades
específicas que les permitan
desempeñarse exitosamente en sus
emprendimientos de ese tipo.
En el aprender a actuar oriento
mi pensamiento en la capacidad
operativa de los agentes
culturales para relacionar la
teoría con la práctica y el arte
con la realidad del entorno
social.
Aprender a vivir juntos implica
interacción institucional y
humana, vinculación de las
políticas públicas con el sector
privado y capacidad de
convivencia en el marco de las
diferencias.
Finalmente imagino en estos
cursos la capacidad de
orientación de los individuos en
orden a la responsabilidad
personal y social, la ética
profesional y la capacidad de
construcción de un juicio
crítico pero no dogmático, todo
lo cual puede inferirse como
componente del aprender a ser.
La propuesta de formación
permanente que traigo hoy aquí
está orientada a la totalidad de
los actores culturales, sin
exclusiones de ningún tipo, sin
restricciones de ingreso y sin
más requisitos que el deseo
manifiesto de inscripción en un
módulo o curso determinado.
Porque se trata de una propuesta
esencialmente democrática y
manifiestamente democratizadora
del saber. Es entonces una
propuesta de educación no
formal, a la cual puedan acceder
todas las personas sin
restricciones de tipo alguno.
Pero, simultáneamente, es una
proyecto viable desde la
perspectiva y las exigencias de
la educación formal, en tanto se
cumplan ciertos específicos
requisitos que garantizan y
resguardan a este subsistema
educativo.
Proponemos una oferta modular de
cursos relacionados con la
gestión cultural que abarquen
temas como los ya mencionados.
Por ejemplo, administración,
comunicación y diseño, aspectos
legales y contractuales,
seguros, producción, historia de
las distintas manifestaciones
artísticas y culturales,
iluminación, musicalización,
obtención de recursos,
autogestión, acción cooperativa,
etc.
La determinación y grado de
especificidad de tales
contenidos debería surgir de los
debates y la planificación
previos y del cotejo con
programas educativos vigentes
sobre gestión del arte y la
cultura.
Sobre esta base se proponen dos
líneas académicas simultáneas y
convergentes a partir de un plan
de estudios, la determinación de
materias afines, el diseño
curricular de las mismas, su
aprobación por las autoridades
educativas de las jurisdicciones
pertinentes.
Una vez obtenida la aprobación
de dicho plan de carrera,
orientado a una tecnicatura en
gestión cultural con una
duración de tres ciclos lectivos
anuales, debería procederse a su
desarrollo en una propuesta de
formación no presencial, con el
correspondiente diseño de
materiales adecuados para cada
caso, fueren estos textos,
audio, video o soportes
multimediales.
Lo novedoso de la cuestión no
radicaría solamente en la oferta
a distancia sino en que todas y
cada una de esas materias no
solo formarían parte del plan de
estudios oficial de la carrera,
sino que podrían ser ofrecidas,
con idénticos contenidos y
formato, como cursos
individuales, sin requisitos de
estudios previos.
De ese modo se irían
constituyendo dos líneas de
acción de enseñanza-aprendizaje.
Por ejemplo, el alumno se
inscribiría y cursaría una
materia a distancia, realizando
las actividades de proceso y
evaluaciones parciales
requeridas, e interactuando con
los contenidos y el docente
tutor. Una vez finalizado el
cursado de la misma y aprobada
una evaluación a distancia, el
mismo obtendría un certificado
acreditando el hecho.
Asimismo y sin perjuicio de
ello, si el alumno ha cumplido
los requisitos que el subsistema
de educación formal establece
para su regularidad en la
carrera, tendrá derecho de ser
evaluado en forma presencial y,
de aprobar la materia,
integrarla como tal en un
circuito curricular que lo
conducirá, al cabo de tres años,
a la obtención del título final
sugerido.
Es decir que todas las materias
pueden ser cursadas por
cualquier persona interesada en
ello sin requisitos previos de
nivel de estudios.
Que toda materia cursada y
aprobada en su instancia de
evaluación final a distancia
resultaría debidamente
certificada dentro del
subsistema de educación no
formal, con lo cual los
individuos podrían optar por las
materias de su particular
interés y aplicación práctica a
sus actividades, mejorando su
perfil laboral mediante el
conocimiento y la acreditación.
Asimismo, aquellos que cumplan
con los requisitos del
subsistema de educación formal,
podrán acceder al título final
tras la aprobación del plan de
materias, pero también tendrán,
como sus pares del subsistema no
formal, la debida acreditación
por materia, lo que les
permitirá que, en caso de no
poder completar sus estudios,
tengan certificados los
aprendizajes incorporados
materia por materia.
En términos generales,
instituciones y organismos
públicos y privados, educativos,
culturales y de las artes, de
las provincias y los municipios,
podrían articular su actuación
como recursos de apoyo tutorial,
centros de distribución
logística de materiales y apoyo
bibliográfico, administrativos y
de evaluación presencial, de
acuerdo con las características,
posibilidades y exigencias del
subsistema educativo formal.
De modo convergente la
implementación de esta propuesta
debe garantizar el pluralismo y
la accesibilidad, como así
también los controles
compatibles con una educación no
formal de calidad y con una
mínima presión burocrática que
permitan la viabilidad de los
cursos en el marco de las
exigencias de acreditación para
los casos del reconocimiento de
la educación formal.
Fundamentación y conclusiones
Esta propuesta se base en el
convencimiento pleno de que la
mejor manera de promocionar la
actividad artística y cultural,
su desarrollo y el fomento de la
creatividad en cada rincón del
país, es la capacitación
permanente, general y específica
de los actores involucrados e
interesados en ella.
Se fundamenta en la necesidad de
contar con funcionarios públicos
debidamente formados para su
desempeño en la gestión cultural
y con agentes sociales
igualmente capacitados para
generar sus propios
emprendimientos artísticos y
culturales de manera individual
o cooperativa.
Este proyecto impulsa la
recuperación de la educación
como pilar para el desarrollo y
camino adecuado para la
adquisición de saberes y
habilidades de forma más rápida
y ordenada que por el camino de
lo empírico.
No estamos proponiendo utopías.
Estamos proponiendo un camino
abierto de esperanza para el
crecimiento de la actividad
artística y cultural. Un camino
inédito que puede comenzar a ser
transitado a la brevedad
posible, por lo menos en forma
experimental, porque solamente
en su tránsito se descubrirán
sus verdaderas potencialidades.
Hablamos de un sendero que
reclama caminantes entusiastas
que no ignoren los obstáculos
pero tampoco se paralicen ante
ellos.
Iniciemos pues un curso, luego
otro, mañana un tercero y, sobre
la marcha, ajustemos detalles.
No esperemos planificar la
perfección, busquémosla en la
acción misma.
Que cada uno de nosotros, que
cada estado provincial o
municipal y cada organización de
la comunidad que integramos se
proponga iniciar mañana mismo un
curso a distancia vinculado a la
gestión cultural. Que los
gerenciadores de plataformas web
oficiales o privadas
relacionadas con la educación y
la cultura comiencen a imaginar
espacios de interacción
formativa accesibles para todos
los sectores de la comunidad.
Que imaginemos ofertas
compatibles y superadoras de
tales plataformas a fin de que
la brecha digital no resulte
impedimento para que también
puedan cursar materias a
distancia quienes no tengan
acceso a las nuevas tecnologías,
mediante de formas más
tradicionales como el correo
postal.
Hagamos todo eso y en poco
tiempo habremos alcanzado una
propuesta general, activa y
democratizadora de educación a
distancia simultáneamente formal
y no formal, en gestión
cultural.
Pongamos manos a la obra y el
Bicentenario nos encontrará
orgullosamente portadores de un
programa educativo capaz de
revolucionar la gestión cultural
en nuestro país, mediante la
formación constante y creciente
de recursos humanos capacitados
para abrevar en las raíces de
cada pueblo en busca de sus
expresiones más autóctonas y
proyectar al mundo cada vez con
mayor efectividad el arte y la
cultura de nuestro pueblo.
Sobre el autor: Licenciado en
Periodismo y Analista en Medios
de Comunicación Social, egresado
de la Universidad del Salvador.
Gentileza: jorge padula [
jopa52@yahoo.com.ar ]
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