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La educación cubana ha sentido
los embates del bloqueo de
Estados Unidos
Por: Margarita Barrio
El bloqueo no pudo torpedear la
voluntad política de la
Revolución de impulsar un
sistema de educación
paradigmático. Foto: Roberto
Suárez El sistema nacional de
educación hubiera dispuesto de
unos 166 millones de dólares
anuales más si no existiera el
bloqueo económico de Estados
Unidos. Con esa cifra se
hubieran erradicado las
dificultades materiales y su
efecto negativo en la calidad de
la enseñanza. No obstante, la
voluntad política de la
Revolución ha permitido que la
Educación no se detenga, la cual
es hoy un paradigma para el
resto de la Humanidad
En el año escolar 2005-2006 un
total de 50 332 madres
trabajadoras no alcanzaron
plazas para sus hijos en los
Círculos Infantiles. En esos
centros hay 13 585 capacidades
inutilizadas debido al deterioro
constructivo que presentan, y
además se necesita edificar 469
planteles, a un costo aproximado
de 21 100 000 dólares.
Esta no es la única afectación
que tiene la enseñanza
preescolar. Se requiere también
de la reposición urgente del
mobiliario, con más de 20 años
de uso continuado; mientras la
falta de materiales didácticos,
principalmente juguetes y textos
impresos, influye en el
desarrollo de habilidades y
capacidades de niñas y niños.
Mediante el Programa Educa a tu
Hijo, a través de las vías no
institucionales, se atiende
actualmente al 70 por ciento de
la población de cero a seis años
de edad. Para ellos también
faltan los recursos materiales.
Este es solo un ejemplo. El
informe del Ministerio de
Educación sobre las afectaciones
del bloqueo es amplio. Por
ejemplo las limitaciones para la
Educación Especial, o el
deterioro de los laboratorios
para la enseñanza técnica, o la
falta de recursos para el
deporte y las actividades
culturales de los planteles
están también consignados.
Los organismos competentes
cubanos han calculado los daños
económicos ocasionados por el
bloqueo en más de 86 000
millones de dólares desde 1961
hasta el 2005. A partir de esta
cifra, es posible concebir un
escenario diferente para la
educación sin los efectos del
cerco económico.
Si el Estado dedica, desde el
2002, el nueve por ciento o más
del Producto Interno Bruto (PIB)
a la educación, se hubiera
destinado no menos del nueve por
ciento de esos 86 000 millones
de dólares a la enseñanza, lo
que hubiera permitido disponer
de un promedio anual de 166
millones de dólares más,
suficientes para erradicar las
dificultades materiales, y con
efecto positivo en la calidad.
«Hay una voluntad política, no
solo para garantizar la
educación, sino para elevar la
calidad. Nada detiene a los
cubanos, nuevos Programas de la
Revolución se han puesto en
práctica, y ya dan los primeros
frutos positivos», afirmó Jorge
González Corona, asesor del
Ministro de Educación.
«En el período comprendido entre
1999 y 2005 el país ha importado
108,2 millones de dólares para
satisfacer necesidades de la
educación. Si no existiera el
bloqueo, que impide o dificulta
el acceso a mercados más
cercanos y a una concurrencia
más amplia, se hubiera podido
adquirir, como mínimo, un 25 por
ciento más de medios de
enseñanza y de vida para
nuestras escuelas, solamente por
concepto de fletes más baratos y
de precios competitivos».
La voluntad política de Cuba se
observa además en el
cumplimiento del Programa de
Educación para Todos, de la
UNESCO, y es uno de los países
con mayor avance y logros en el
cumplimiento de las metas
aprobadas en la Cumbre Mundial
sobre la Infancia, convocada por
la ONU en el año 2000.
Nuestro país ha ofrecido a la
UNESCO su colaboración solidaria
y desinteresada para erradicar
el flagelo del analfabetismo en
el mundo. El método Yo, sí puedo
ha demostrado su eficacia en una
docena de naciones.
«Las carencias no han logrado
detener el avance de la
educación cubana, no solo por la
voluntad política, sino por el
esfuerzo abnegado y patriótico
de maestros, padres y alumnos,
conscientes de que la causa
principal que tienen estas
afectaciones es el cerco
económico.
«Los docentes, los alumnos y sus
familias son los héroes anónimos
del enfrentamiento a las
dificultades. Gracias a ellos
tenemos un sistema educacional
que es orgullo para todos los
cubanos. A pesar de las
insatisfacciones y los problemas
de calidad que aún no hemos
resuelto, es un ejemplo de lo
que se puede lograr sin muchos
recursos, pero con dedicación,
esfuerzo y voluntad política».
Margarita Barrio
nacional@jrebelde.cip.cu
Gentileza: Guillermo C. Cohen-DeGovia
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