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Diablogs
Cual
don Alonso Quijano, que por leer
en exceso novelas de caballerías
terminó con los sesos secos, la
sobreabundancia de información
provoca pesadillas y aventuras
inciertas.
Por Mikel Agirregabiria Agirre
Me sucedió una extravagante
alucinación por creerme un
moderno caballero andante.
Desperté de un sueño extraño.
Como de costumbre, impelido por
el insomnio, me dirigí casi
sonámbulo a mi cuarto de
máquinas. Allí bullía el
ordenador secundario, pero
desperté el portátil principal.
Al repasar el correo electrónico
y comprobar dónde me habían
publicado algún artículo
remitido, nada parecía alterado;
luego, comprendí que se
avecinaba una madrugada extraña.
Al encenderse la pantalla
empezaron a salir y rodearme
personajes vestidos de carnaval.
Dos remedaban a El País y El
Mundo. Uno faroleaba, ‘Yo
publico más’; el otro
replicaba,’Pero yo estoy más
cerca del poder… económico’. No
le di gran importancia. Supuse
que seguiría aún dormido,
pensando qué escribir sobre la
base del sueño recién truncado.
La incorporación de nuevos
personajes, Estrella Digital
entre otros, me impresionó
definitivamente: Aquello no era
racional.
Debatían sobre prensa impresa y
on-line, pero nadie respondía a
mi pregunta de cómo publicar en
sus ‘Cartas al Director’.
Entonces se escuchó a Gumersindo
Lafuente, ex-director de
elmundo.es, que con rotundidad
decía: “Los periódicos
tradicionales ya están
muertos,... Quieren dominar algo
que se les ha escapado de las
manos. Tienen miedo de sus
propias webs". Luego surgieron
otros diablos de aquella caverna
de Platón, gurús de blogs, ecos
de podcasting,… Finalmente
desperté y tecleé esto.
Quizá todo sea culpa de mi
rutina diaria. De camino al
trabajo escucho tres emisoras de
radio, Radio Euskadi, Euskadi
Irratia (en euskera) y Radio 5
Todo Noticias. En un semáforo me
regalan el primero de los seis
diarios gratuitos, El Bolsín.
Luego recojo, QUÉ!, ADN, El
Nervión, 20 Minutos y Metro.
Estoy suscrito a la versión
digital de dos diarios de pago,
El País y DEIA, que ojeo en sus
versiones íntegras en PDF. Al
mediodía, ojeo con Google Reader
las noticias sindicadas de mis
240 preferidas webs (2.0, en
varios idiomas). Al anochecer,
repaso Internet y zapeo entre
los más de 100 canales de
televisión vía Euskaltel. Sólo
después de leer todo esto,
incluidos 150 blogs, escribo
cada día al menos un post en mi
blog.agirregabiria.net.
A falta del ingenio de Don
Quijote, y sólo con sus mismas
visiones de malignos molinos de
viento a los que vencer, los
bloggers debemos medir nuestras
fuerzas, limitar nuestras
fuentes y especializarnos a fin
de aportar algo con valor
propio. Hoy, seguramente,
tampoco lo he conseguido; pero
quede aquí mi modesto
testimonio.
Gentileza: Mikel Agirregabiria
Agirre [
agirregabiria@yahoo.es ]
aginadigital
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