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Confiemos y viviremos
Nos engañamos más por
desconfiados que por confiados
Por Mikel Agirregabiria Agirre
Dicen que la confianza da asco,
pero la ciencia comprueba que la
confianza da… vida. Un estudio
entre personas de edad
comprendida entre los 55 y los
80 años, demostró que las
personas confiadas gozaban de
mejor salud y se sentían más
satisfechas. Un segundo análisis
comprobó que los confiados eran
más longevos. Un tercer trabajo
de campo, con jóvenes
universitarios, reveló que los
confiados tienen mejor sentido
del humor. La conclusión es que
la confianza está correlacionada
con la salud.
La sabiduría popular lo
sospechaba desde hace siglos.
Proverbios y sabios aconsejan
confiar en uno mismo y en los
demás; y solamente desconfiar de
quien nos arrastra hacia la
desconfianza. Quien desconfía,
invita a la traición. Así como
la confianza obliga, la sospecha
es incitación para hacer el mal
que se le atribuye. Aún en el
peor de los casos, es más
agradable ser engañado en alguna
ocasión por algún falso amigo
que mantener la amistad llena de
sospecha y desconfianza.
La confianza es el primer
secreto del éxito. La
existencia, para los
desconfiados y temerosos, no es
vida, sino una agonía constante.
La condición esencial para ser
optimista es mantener una
absoluta confianza en sí mismo y
en los demás. La fuerza es
confiada por naturaleza. Ningún
signo más seguro de debilidad
que el desconfiar
instintivamente de todo y de
todos. Generalmente ganamos la
confianza de aquéllos en quienes
ponemos la nuestra.
La confianza se encuentra cuando
el espíritu se siente tranquilo.
La serenidad da seguridad, y
viceversa. Confianza y amor
comen en el mismo plato. Incluso
la humildad nace de la confianza
en los demás. Cada cual debe
fiarse de sí mismo y de los
demás, confiando que todos
cumplamos con nuestro deber.
Confiemos en la bondad, en la
humanidad, en la eternidad.
Gentileza: Mikel Agirregabiria
Agirre [
agirregabiria@yahoo.es ]
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