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Belicistas derrotados
Por Mikel Agirregabiria Agirre
Hay militares que aniquilarían
el universo para ganar una
estrella. Pero somos muchos más
quienes queremos y merecemos la
paz.
Ahora que Donald Rumsfeld ha
presentado su dimisión, ahora
que Bush está "abierto a
cualquier sugerencia" sobre
Irak, ahora que Blair está en su
recta final y ahora que Aznar es
historia,… es tiempo de
acordarse de la cumbre de Las
Azores. Allí se inició, con
falsas justificaciones, con
falsos argumentos y con falsas
expectativas, la última de las
grandes guerras a beneficio de
unos pocos desalmados y en
perjuicio de muchos millones de
seres humanos.
Ahora es tiempo de recordar a
todos los dirigentes que hacer
la guerra NO es una forma de
hacer política, y que ninguna
guerra (como ningún cataclismo)
puede ‘ganarse’. Que en la vieja
Europa, escenario de tantas
contiendas a lo largo de la
Historia, ya nadie se plantea
sojuzgar al vecino para imponer
un régimen ajeno. Basta de
guerras hechas para conseguir la
paz, y de las paces hechas para
preparar la siguiente guerra.
Más aún, desde Sun Tzu pasando
por Julio César, Maquiavelo,
Napoleón o Clausewitz, sólo hay
una realidad, una verdad
histórica tan evidente como
ocultada por la “inteligencia
militar”: “Quien ataca, pierde;
quien se defiende, acaba
venciendo”. El agresor pierde si
no gana; el defensor, gana si no
pierde.
No importa que retorciendo las
palabras a una agresión se le
llame “ataque preventivo”
dirigido por un Departamento de
“Defensa”. No importa lo grande
que sea uno y lo pequeño que sea
el otro: Quien defiende su
última casa, vence a cualquier
invasor remoto. La guerra nunca
a ningún enemigo convenció, ni
siquiera lo venció. La guerra
es, además de inhumana, inútil.
Gentileza: Mikel Agirregabiria [
agirregabiria@gmail.com ]
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