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Amapolas de paz
Un bello poema, publicado
póstumamente, convirtió hace 88
años a la amapola en el símbolo
de la paz
Por Mikel Agirregabiria Agirre
A las 11 horas del día 11 del
mes 11 de 1918 se firmó el
armisticio que puso final a la
Primera Guerra Mundial. Por
ello, el segundo domingo de
noviembre -que es el festivo más
cercano al 11 de noviembre de
cada año- se celebra el
Remembrance Day (Día del
Recuerdo), especialmente en los
países de la Commonwealth
(Mancomunidad Británica de
Naciones).
Proviene de un hecho histórico.
Flandes fue escenario de las
batallas más cruentas de la
“Primera Guerra Mundial”. Tras
finalizar, las purpúreas
amapolas fueron las primeras
flores en aparecer por millares
en los campos flamencos. Parecía
que la sangre había retoñado en
forma de rojas amapolas, flores
cuyas semillas pasan años sin
germinar y que brotan cuando la
tierra ha sido removida.
John McCrae, un médico
canadiense que no sobrevivió a
la “Gran Guerra”, al ver los
campos de amapolas escribió: “En
los campos de Flandes las
amapolas se mecen / entre las
cruces, fila a fila, / marcando
nuestro lugar; y en el cielo /
las alondras, lanzando aún su
valiente grito, vuelan / sin que
nadie las sienta aquí entre los
cañones. / Somos los muertos.
Pocos días antes / vivimos,
sentimos el amanecer, vimos
crepúsculos rojizos, / amamos, y
fuimos amados, y ahora yacemos /
en los campos de Flandes…”.
Este domingo, el "Poppy Day",
veremos amapolas de papel en las
solapas de las personas de más
edad, que se reúnen en las
distintas ciudades para rezar o
guardar un minuto de silencio,
en memoria de los soldados y
civiles muertos en tantas
guerras. Ha transcurrido casi un
siglo, pero hoy seguimos
necesitando recordar
colectivamente el horror de las
inacabables guerras, que todavía
hay quienes creen que se pueden
‘ganar’.
Gentileza: Mikel Agirregabiria [
agirregabiria@gmail.com ]
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