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San Marcos: tradición vs
modernización
Por Eduardo Toche (La República
- Lima)
¿Para qué "inventar" la
Historia? Según Hobsbawm,
estamos ante un procedimiento
moderno, que construyó la
genealogía histórica de los
Estados nacionales. Nada más
ilustrativo que la
"recuperación" de Masala, luego
de la formación del Estado
israelí al culminar la Segunda
Guerra Mundial. Pero no solo se
"inventa" la Historia, se
inventan más frecuentemente las
"tradiciones". Así, lo que
realmente ocurrió, para usar la
manida fórmula atribuida a
Leopold von Ranke, deviene en
accesorio. Es decir, "inventar"
no es falsear.
De alguna manera, esto que es
válido para los Estados también
lo es para las instituciones.
Poco tiempo atrás, cuando Manuel
Burga aún ejercía la rectoría de
la Universidad Nacional Mayor de
San Marcos, "inventó" un nuevo
membrete para usar en los
papeles de su despacho:
"Universidad abierta al futuro".
Obviamente, no faltó la crítica
de defensores de la tradición
para que se volviera al título
de "Decana de América", tan
disputado por la Universidad
Autónoma de Santo Domingo. Sin
embargo, hasta donde se sabe, la
determinación rectoral no
implicó conmociones, ni
movilizaciones, ni en favor ni
en contra, ni dentro ni fuera
del recinto universitario, ni
retiro de letras o muros, se
trató más bien de una silenciosa
"invención" de una nueva
tradición: el San Marcos siempre
moderno.
Que se haya producido durante la
gestión de uno de los
historiadores más prestigiosos
de dicha universidad, podría ser
tomado como una ironía. Dicho
cambio en la presentación formal
era, sin duda, una manera de
reflejar la voluntad rotunda de
una auténtica transformación
institucional. En efecto,
parecería que para un
historiador resultaba patético
exhibir una primogenitura
colonial como certificado de
calidad y prestigio, más aún
cuando no servía para ejercer
ningún derecho, ni mucho menos
para establecer la identidad de
una institución en persistente
crisis. Seguramente son
poquísimos los integrantes de la
comunidad sanmarquina que saben
la fecha de fundación de la
universidad o qué significan los
símbolos coloniales incluidos en
su escudo.
A lo largo del siglo XX, en San
Marcos, más allá de lo
declarativo, las dificultades se
acrecentaron para un estudiante
cuya formación no fue prioridad
para los profesores y
autoridades. Así, el retorno del
capital familiar invertido se
hizo cada vez más lento, dando
motivo a que se percibiera la
educación superior pública como
"un mal negocio", algo más
palpable mientras menos eran los
recursos dispuestos a aplicarse.
El resultado fue una universidad
alejándose cada vez más de los
requerimientos de aquellos
sectores sociales que decía
albergar y representar. Ganada
por la inercia, no generó la
adecuada profesionalización de
sus estudiantes, ni tampoco un
conocimiento crítico capaz de
alimentar alternativas de
solución para los problemas que
afectan al país.
En suma, la sensación de estar
ante una literal estafa fue
ganando cuerpo y a todo ello
contribuyó en gran medida la
nefasta intervención que realizó
el fujimorismo, con el pretexto
de la violencia política. Pero,
debe subrayarse que este hecho
en realidad fue una "autointervención"
que ejecutaron parte de los
propios actores institucionales
para dejar todo casi en el
exacto lugar en el que había
estado antes de su acción. Así
fue como San Marcos ingresó al
siglo XXI. La pérdida de
competitividad era apenas
consolada con la idea de que, al
fin y al cabo, al margen de
cualquier polémica, era la más
antigua de América y ese esquivo
abolengo colonial, sucediera lo
que sucediera, no podía ser
negado por ninguna
circunstancia.
Meses atrás San Marcos eligió un
nuevo rector. No vamos a tomar
en cuenta las circunstancias que
rodearon dicho acto que, en
resumen, dicen por sí solas la
grave descomposición que, a
pesar de los esfuerzos hechos en
los años anteriores, sigue
vigente. Se esperaba que la
recuperación de la universidad
continuara o, mejor aún,
superara lo que venía
haciéndose. En su lugar, el
actual rector ha considerado de
suma importancia restablecer el
membrete "Decana de América"
esforzándose en hacer aparecer
su decisión como algo crucial
para el desenvolvimiento de San
Marcos. ¿Realmente cambiará la
situación con ello?
Definitivamente no. En todo
caso, estamos ante una astucia
política, de extrema frivolidad,
para negar y desvirtuar los
cambios ocurridos, solo
comprensible por el
desconocimiento absoluto del
problema que debe resolverse.
Gentileza:
itzcuintli@yahoogrupos.com.mx
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