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Educación o infección de la
mente
La
Dra. Nurit Elhanan-Peled es
profesora en Educación del
Lenguaje en la Universidad
Hebrea de Jerusalem. En
septiembre de 1997, Smadar, su
hija, murió a consecuencia de un
ataque suicida palestino. Ella y
su familia son miembros de
Familias en Duelo Israelíes y
Palestinas por la Paz. Este
discurso fue pronunciado en la
Universidad de Connecticut, New
London, 27/09/ 06. *Me gustaría
dedicar estas palabras a todos
los niños y niñas palestinas, a
todos los niños y niñas
libaneses, y también a todos los
niños y niñas iraquíes que
fueron masacrados por muchachos
soldados norteamericanos e
israelíes cuyas mentes están
infectadas y que se han
encontrado hace poco con mi
pequeña niña en el reino
subterráneo de los niños
muertos,* que está creciendo
bajo nuestros pies mientras
estoy hablando. Quiero decirles
a ellos que no teman: "Uds.
serán bien recibidos allí,
niños, y nadie ya los lastimará
solamente porque se han desviado
de su camino hacia la escuela o
porque llevaban un pañuelo en la
cabeza o porque vivían en
determinado lugar. Descansen en
paz, cada uno de ustedes es
igualmente digno en ese nuevo
mundo. Ese es el mundo donde los
niños israelíes yacen junto a
los niños palestinos. Allí
descansan, víctimas y asesinos,
cuya sangre desde hace mucho
tiempo ha sido absorbida por la
tierra santa que siempre fue
indiferente a la sangre. Allí
descansan, todos, víctimas del
engaño.
Todos ustedes, niños muertos,
fueron engañados, porque vuestra
muerte no ha conseguido nada y
el mundo continúa viviendo como
si vuestra sangre nunca hubiera
sido derramada. Porque los
líderes del mundo continúan
jugando sus juegos asesinos,
usándolos a Uds. como dados y a
nuestro dolor como combustible
para sus máquinas asesinas.
Porque los niños son entidades
abstractas para los generales y
el dolor es un arma política.
Viviendo en ambas partes, la de
la víctima y la del asesino, yo
me pregunto, una y otra vez ,
cuales son las razones por las
cuales buenos chicos israelíes
se han transformado en monstruos
asesinos, cual es la razón por
la cual están sus mentes tan
infectadas como para matar,
torturar y humillar a otros
chicos, a sus padres y a sus
abuelos, y para sacrificar sus
propias vidas por nada que no
sea la locura y la megalomanía
de sus líderes. En el llamado
mundo occidental ilustrado todos
creen tener buenas razones
cuando culpan al Islam por las
bombas suicidas y el terror.
¿Pero quién acusaría jamás al
judaísmo de asesinato? Y sin
embargo, chicos judíos ultra
ortodoxos, que nunca abandonaron
Brooklyn, saben que matar árabes
es una 'mitzvá' (mandamiento
sagrado), porque ellos son 'vilde
jaies' (bestias salvajes). Y
chicos israelíes realmente
cometen masacres y torturas. Ni
el judaísmo ni el islam ni
ninguna otra religión son la
causa del asesinato y del
terror. Sí lo es la educación
racista. Sí lo es el
imperialismo norteamericano , y
también lo es el despiadado
régimen israelí de ocupación .
Las mujeres y los niños que más
sufren la violencia occidental
actualmente son las musulmanas,
pero el racismo hace su propio
camino y la culpa de sus
sufrimientos se la atribuye a su
identidad musulmana.
El mundo occidental está
infectado por su temor al Islam
y a la maternidad islámica. La
Gran Francia de la libertad, la
igualdad y la fraternidad está
aterrorizada por niñas pequeñas
con la cabeza cubierta por un
pañuelo, los judíos israelíes en
públicos discursos y en libros
escolares se refieren a los
ciudadanos árabes de Israel como
la amenaza demográfica árabe y
el peligro que ello entraña
dentro del propio Israel. En
cuanto a los refugiados
palestinos que viven bajo la
ocupación ,se los define en los
libros escolares israelíes como
"un problema a resolver". No
hace mucho tiempo, los judíos
eran un problema que debía ser
resuelto.
Y todo esto ocurre a pesar de
que los que están destruyendo
hoy el mundo no son los
musulmanes. Los que están usando
las más sofisticadas armas de
destrucción para matar miles de
inocentes civiles no son los
musulmanes. Son cristianos, y
judíos. Sin embargo, gente que
pertenece a la cultura
judeocristiana, que apoya los
crímenes de los ingleses,
norteamericanos e israelíes
contra la humanidad y
especialmente contra los
musulmanes en todo el mundo,
gente que manda a sus hijos a
pelear en estas despiadadas e
inútiles guerras en nombre de la
democracia y la libertad, que no
son más que las palabras
empleadas para ocultar la
codicia y la megalomanía, se
atreven a llamarse a sí mismos
iluminados y culpan de todo a un
supuesto choque de
civilizaciones. ¿Qué solución
les promete este mundo afectado
por el miedo a los palestinos, a
los iraquíes, a los afganos,
pueblos arrasados, abusados,
torturados y hambreados por los
crímenes y los saqueos
occidentales? Lo único que este
mundo ilustrado les ofrece es:
Sean como nosotros. Establezcan
una democracia como las
nuestras, abracen nuestros
valores, que los desprecian a
Uds., que los consideran a Uds.
como una población inferior y
primitiva que debe ser re
educada o borrada del mapa.
Esta, damas y caballeros, es la
actitud que les permite a los
soldados norteamericanos violar,
torturar y matar a miles de
hombres, mujeres y niños
musulmanes, que permite a los
soldados israelíes ordenar a las
mujeres palestinas desnudarse
delante de sus hijos por razones
de seguridad, a los carceleros
mantener a los prisioneros en
condiciones infrahumanas, sin
los cuidados higiénicos básicos,
sin agua ni colchones limpios, y
separar a las mujeres de sus
pequeños a los que aún amamantan
, bloquearles su camino a la
educación, confiscarles sus
tierras, destruir sus fuentes de
agua, arrancarles sus árboles e
impedirles llegar a sus campos
para trabajarlos. Es la actitud
que permite a los pilotos
israelíes arrojar cientos de
bombas de una tonelada por día
en la zona más densamente
poblada del mundo, Gaza. Esta
actitud es la que permite a
Israel dictar y llevar a la
práctica leyes racistas que
separaran a madres y padres de
sus hijos.
Palestinas, iraquíes y afganas
son madres como yo. Y cuando
pierden un hijo, aunque sea uno
de doce , su sufrimiento es
igual al mío. Pero además de
perder a sus hijos, pierden
también sus hogares y su medios
de vida y su futuro, porque el
mundo no escucha sus
sufrimientos y tampoco castiga a
sus asesinos. Su honor de
mujeres y de madres es
destruido. Su identidad es
destruida y su lamento no es
escuchado, su fe y sus
costumbres, sus centenarias
formas de vida no son respetadas
y son despreciadas.
Es probable que ni los
norteamericanos, ni tampoco los
soldados israelíes que realmente
perpetran las masacres de
'árabes' palestinos o libaneses,
hayan visto nunca un rostro
humano árabe hasta que son
alistados en el ejército, pero
aprenden durante doce largos
años, que ese pueblo es
primitivo, cría hijos con el
objetivo de mandarlos a las
calles a tirar piedras a
nuestros soldados portadores de
paz, no están educados porque no
reciben nuestra educación, son
encubridores, y sucios, porque
tienen diferentes ideas sobre la
cortesía, se visten de manera
diferente y cubren sus cabezas
con diferentes trozos de tela.
Bien, en mi experiencia hay
muchas más 'kefies'-el pañuelo
que cubre la cabeza de los
musulmanes (nota del t.)- en el
campo de los amantes de la paz
que 'kippas' -solideo judío-. Se
priva a los niños israelíes de
conocer a sus vecinos más
inmediatos, su historia y su
cultura y sus valores. Los
chicos israelíes son educados
para ver a sus vecinos como un
elemento indeseable. Esto no es
educar, es infectar la mente.
El científico Richard Dawkins
fue el primero en hablar sobre
virus en la mente. Los niños,
debido a que su mente es crédula
y abierta a casi cualquier
sugestión, no son inmunes a las
infecciones mentales de toda
clase de propagandas y modas.
Son fácilmente persuadidos a
perforarse o tatuarse, a darse
vuelta los gorros y a dejar su
vientre al descubierto, a creer
en ángeles y en hadas. Es fácil
conseguir que adquieran
determinadas creencias políticas
y que adopten mapas mentales que
luego influirán sobre sus
decisiones en cuestiones como
los futuros límites geográficos
para el Estado y la necesidad de
la guerra. Todos nuestros niños
tienen las mentes infectadas
desde temprana edad. Tanto que
cuando llegan a la edad de
convertirse en soldados
realmente, ellos ya han
aprendido a ser buenos soldados,
lo que significa que sus mentes
están totalmente infectadas y
son incapaces de cuestionar la
'verdad' que les fue inculcada.
Esta es una de las explicaciones
que uno se puede dar sobre los
terribles actos que son
cometidos hoy por buenos
muchachos israelíes, a quienes
se caracteriza una y otra vez
como miembros de un 'pueblo con
valores'. Por lo tanto este es
el momento de preguntar, ¿cuáles
son estos valores? Las próximas
líneas son parte de una
introducción de Tal Sela, uno de
mis estudiantes universitarios
en un trabajo que incluía el
análisis de un texto de
historia:
"El día 5 de septiembre de 1997,
me encontraba en el Líbano, en
una misión de rescate. Todos mis
amigos estaban en la batalla, 12
soldados murieron. Los días
siguientes yo estaba feliz:
."Estoy vivo, sobreviví", me
decía a mí mismo. A pesar de
esto, un año más tarde me
encontraba en una depresión
profunda. Triste y malhumorado.
Decidí consultar a un
psicoanalista. Después de unas
pocas sesiones, estuve
capacitado para remontar mis
fuerzas nuevamente, tanto
físicas como morales. Pude
reorganizar mis pensamientos.
Entonces comprendí que la crisis
mental que tuve fue de hecho una
crisis moral, una crisis de
conciencia. Lo que en realidad
sentía era frustración,
vergüenza y enojo.Cómo pude ser
tan influenciado y permitir que
me embaucaran así. ¿Cómo se
puede explicar que un hombre de
paz se exponga a una experiencia
tan morbosa voluntariamente?
Hoy, como lo hago cada dos
semanas, conduzco a activistas
por la paz a los puntos
militares de control del
ejército israelí en los
territorios palestinos ocupados.
Vi como un oficial esposaba a un
chofer de taxi que no obedeció
la orden de un soldado de
estacionar su vehículo "allí y
no allá". "Se lo dijimos mil
veces", decía el soldado. El
hombre estaba tendido en el piso
en el momento más caluroso del
verano, sediento, durante
interminables horas. Su amigo
era más
afortunado: debía estar de pie,
en una celda, sin esposas. ¿Qué
mueve a estos jóvenes israelíes
a ocupar el lugar de jueces
supremos hasta perder todo
juicio de valor?. En mi opinión
es la Gran Narrativa Sionista
que funciona como una conciencia
colectiva de toda la sociedad
israelí, tanto explícita como
implícitamente. Esta gran
narrativa es el sistema de
valores que nos hace pertenecer
a este colectivo en particular".
Este es el sistema que dicta
nuestras relaciones con los
palestinos. ¿De qué otra manera
se puede uno explicar que gente
joven que fue educada para amar
a su prójimo como se ama así
mismo mate a su prójimo,
destruya sus instituciones
educativas, sus bibliotecas y
sus hospitales, por ninguna
razón aparente sino por ser su
vecino (prójimo)? La única
explicación posible es que su
mente está infectada por sus
progenitores, sus maestros y
dirigentes, que los convencen de
que el otro no es tan humano
como lo somos nosotros, por lo
tanto matarlo no es
verdaderamente matar; esa acción
tiene otras formas de ser
legitimada, se la llama
"limpieza", "purificación",
"castigo", "operación",
"misión", "campaña" y "guerra".
Aunque yo hablo sobre muchachos
israelíes, no se trata
exclusivamente de un asunto
israelí porque, como Uds. saben,
la epidemia es mundial. Mi
sobrino, Doroni, de 7 años, que
vive en los Estados Unidos, vino
a visitarnos en la fiesta de
Hallowen y dijo que quería ser
soldado, y luego ir a Irak y
salvar a América. ¿Cuántos
jóvenes americanos, ignorantes
como él de lo absurdo de esta
declaración, de hecho fueron a
Irak y murieron allí sin saber
el por qué, pero con las
palabras "salvar a América" en
sus labios? La cuestión es saber
cómo estos falsos valores fueron
implantados en sus mentes y cómo
se los puede borrar.
La mente humana, dice Dawkins,
tiene dos grandes enfermedades:
el impulso de llevar la venganza
a través de generaciones y la
tendencia a etiquetar grupos
humanos en vez de verlos como
individuos. Todos sufrimos por
las etiquetas, pero solamente
aquellos de nosotros que
murieron por ser señalados como
diferentes a causa de las
etiquetas se han dado cuenta de
cómo se debe luchar para
rechazar esos etiquetamientos.
La forma de derrotar falsos
valores es de exponerlos a la
luz. Los virus de la mente son
sólo parcialmente debilitados
por gente joven como Tal y otros
israelíes que se niegan a ir al
ejército como por ejemplo los
'Combatientes por la Paz'. Pero
la mayoría de nuestros chicos
con las mentes infectadas no
estarán liberados de estos virus
hasta que encuentren su descanso
final en el siempre creciente
reino subterráneo de los niños
muertos. Solamente allí se darán
cuenta de que no importa si sus
cabezas estaban cubiertas o no
en una sinagoga, en una mezquita
o en una iglesia, si fueron
circuncidados o no, si
pronunciaron palabras
prohibidas, si comieron cerdo ó
vaca o si tomaron chocolate
caliente después de su pizza de
salame, justo antes de explotar
a causa de una bomba lanzada por
alguien que no hacía ninguna de
estas cosas . Madres israelíes,
americanas inglesas o italianas
crían a sus hijos con todo el
amor y cuidado con el fin de
sacrificarlos al dios de la
muerte, como si su útero fuera
un bien nacional o internacional
y los padres presionan a sus
hijos para que se alisten en
ejércitos cuyos objetivos nada
tienen que ver con la defensa. Y
cuando estos niños mueren por
los intereses de otro, sus
padres lo soportan con dignidad
y orgullo, como se les enseñó,
ponen las fotografías de sus
hijos muertos sobre una repisa
de la chimenea y dicen
suspirando: "Estaba tan apuesto
con su uniforme". Es hora de
decir a esos padres que nadie es
apuesto vestido con el uniformes
de la brutalidad. Es hora de
decirles que uniformes y grados
y medallas se han vuelto feos.
Debemos decirle que su dignidad
y orgullo han estado mal
colocados. Es el momento de
decir al pueblo judío que la
única manera de desalentar el
antisemitismo es condenar al
único gobierno del mundo que
deliberadamente envía jóvenes
judíos, chicas y muchachos, a
una muerte segura, y que
persigue hasta el punto del
genocidio a toda una nación
semita; es el momento de
explicarles que es el gobierno
judío y las acciones de su
ejército, no un odio primordial
hacia la raza judía, las razones
de la invención de un nuevo
signo que vemos a menudo en las
demostraciones pro-palestinas,
donde la estrella de David está
equiparada a una svástica.
Es una terriblemente pesada
tarea para gente que fue educada
en Israel, o en estados Unidos o
en algún otro país 'occidental'
y 'democrático', admitir que
crecimos con falsos valores
racistas, con heterofobia, con
temor al diferente. La único que
puede intensificar semejante
cambio espiritual es la
constante imagen de los pequeños
cuerpos mutilados de las
víctimas de esos valores. Mañana
será Iom Kipur, el día más
sagrado para los judíos. En este
día se invita al pueblo a pedir
perdón. No a perdonar sino a
tratar de ser perdonados.
Quisiera citar una estrofa de un
poema escrito por el difunto
Hanoh Levin, uno de los mayores
escritores israelíes, en los
70':
Querido padre, cuando estés
parado sobre mi tumba Anciano y
cansado y muy solo, Y veas cómo
me entierran en la tierra Pídeme
que te perdone, Padre mío.
Todos debemos pedir a nuestros
hijos que nos perdonen, por no
haber estado más alertas, por no
haber peleado lo suficientemente
duro para cumplir con nuestra
promesa de un mundo mejor, por
no haber rechazado los malignos
virus antes y por haberlos
dejado ser víctimas de esta
horrible infección mental, de la
que todos padecemos; debemos
mirar sus inocentes,
sorprendidas, desilusionadas
caritas y preguntarnos: ¿Por qué
esa línea de sangre desgarra el
pétalo de sus mejillas?
Traducción al castellano de
Julia Majlin con revisión de
Marta Seghezzo
http://www/.qumsiyeh.org/nuritpeledelhanan/
Nurit Elhanan-Peled
www.qumsiyeh.org
Gentileza: Rider Alberto Cariño
[
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