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El timo del euro
Por
Mikel Agirregabiria Agirre
El euro nos ha aportado muchas
ventajas, pero el mito pasó a
timo por su innegable
repercusión en el coste de la
vida.
El verano es época de viajar por
todo el mundo, y por lo que nos
cuentan cada vez es más
frecuente sorprenderse de lo
barato que resulta vivir en
muchos aspectos (vivienda,
transporte,…) en países tan
remotos como Australia o Estados
Unidos. En Europa aún es más
fácil comparar precisamente por
el uso de una moneda común.
En la supuestamente encarecida
Alemania, sorprende que por 1
euro den una caña de cerveza de
medio litro, cuando aquí por ese
precio apenas nos sirven un
zurito (un vasito de cerveza).
Un completo menú del día cuesta
menos de 8 euros en una gran
metrópoli germana, cuando en
nuestras ciudades hay que
desembolsar un 50% más. Y por 6
euros un ticket permite viajar
en todo tipo de transportes
públicos a una familia durante
un día, cuando en nuestro metro
apenas viajaríamos un trayecto.
Durante años nos contaron que la
llegada del euro en 2002
armonizaría nuestros salarios,
elevándolos. La triste realidad
es que los sueldos han subido
menos del IPC y seguimos
manteniendo un salario mínimo
interprofesional que es la
tercera parte del francés (de
las pensiones prefiero no
acordarme), mientras que nuestro
coste de la vida se ha
equiparado o es superior al de
nuestros vecinos más pudientes.
Todo ello sin contar las
considerables ayudas a las
familias, y a los jóvenes para
independizarse y encontrar un
nuevo hogar (al menos, en
alquiler). Desafortunadamente
para nosotros lo único barato
que encontramos es el alcohol de
alta graduación, el tabaco, la
televisión (no gravada con canon
ni con impuesto de lujo) y los
coches.
Así que pásame un cigarrillo y
una copa para olvidarme de la
fábula europea viendo lo que nos
cuenta la caja tonta sobre el
próximo sorteo de viviendas de
protección oficial. Y a esperar
que los bancos sigan aumentando
los beneficios un 50% cada año
para que se apiaden de nosotros
y nos admitan una hipoteca
vitalicia, mientras seguimos
siendo el Estado europeo con la
inmensa mayoría de los billetes
de 500 euros. ¿Qué pasaría si
ese dinero negro pagase
impuestos?
Gentileza: Mikel Agirregabiria
Agirre [
agirregabiria@euskalnet.net
]
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