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Convivencia escolar
Por Jesús Salamanca Alonso
El curso escolar se inicia con
la puesta en marcha de la Ley
Orgánica de Educación y su
correspondiente desarrollo
reglamentario. Una ley que se ha
criticado hasta la saciedad y
donde el consenso parlamentario
brilla por su ausencia. Desde el
primer momento, el profesorado y
el sindicalismo responsable han
expuesto con claridad que la
ciudadanía no se merece
mediocridades al más puro estilo
LOGSE.
Sería recomendable que se dieran
las condiciones idóneas para que
existiera un pacto educativo.
Hace unos días me comentaba un
grupo de profesores y profesoras
la necesidad de ese consenso
para evitar el constante debate
ideológico-educativo. La
educación precisa de recursos y
soluciones urgentes ante la
situación por la que atraviesa
el profesorado: desmotivación,
violencia en las aulas, falta de
autoridad, desprestigio
profesional, existencia de
"objetores escolares",
despreocupación social,…
Es imprescindible concienciar a
la comunidad educativa para que
ésta exija en cada comunidad
autónoma un Plan de acción
contra la violencia en los
centros educativos. Castilla y
León -- que no es precisamente
un ejemplo a imitar en temas
como dirección de centros,
itinerancias, pago al
profesorado, reconocimiento
docente, educación de adultos,
sustituciones,… -- ha abanderado
un instrumento inicial como es
el Plan de Convivencia Escolar,
adelantándose incluso al
Ministerio de Educación y
Ciencia. Si bien es cierto que
el citado Plan es solo un punto
de partida, también es verdad
que ya ha servido para dar
soluciones a muchos problemas en
centros docentes. Tanto en el
ámbito estatal como en el
autonómico hay que avanzar,
sobre todo, en el reconocimiento
de la figura del docente y en la
necesidad de que el profesorado
sea considerado como autoridad
pública en su cometido.
Hace unos días leíamos en una
revista profesional de educación
unas afirmaciones categóricas,
por su certeza y rotundidad.
Desde hace tiempo existe una
organización independiente de
profesores (ANPE) que viene
haciéndose eco del deteriorado
clima de convivencia en los
centros: "Los problemas de
indisciplina y el nivel de
conflictividad están generando
problemas a la comunidad
escolar, especialmente al
profesorado de Secundaria y, sin
embargo, salvo contadas
excepciones, las
Administraciones Educativas han
pasado por alto la realización
de un diagnóstico riguroso de la
situación y, menos aún, la
puesta en marcha de soluciones
realistas y efectivas para
corregir tan grave problema".
Siguiendo la recomendación del
profesorado, y teniendo en
cuenta la diaria labor de ANPE,
no quiero dejar pasar esta
ocasión sin hacer efectivo el
reconocimiento a esa entidad por
las muchas medidas que ha puesto
en marcha durante cursos
precedentes, en aras de la
mejora profesional de los
docentes. Una de ellas es la
creación de la figura del
Defensor del profesor, cuya
existencia ha supuesto que el
profesorado no se sienta solo y
desamparado, sino que cuenta con
amparo de garantía siempre que
lo necesite. No estaría de más
que dicha eficacia fuera imitada
por el conjunto de
organizaciones que dicen
defender los intereses
profesionales de la docencia y
de los docentes, precisamente en
un momento en que las elecciones
sindicales empezarán a acaparar
excesiva atención.
Gentileza: Mikel Agirregabiria
Agirre [
agirregabiria@euskalnet.net
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