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Atavismos políticos
Por
Mikel Agirregabiria Agirre
Las semejanzas con nuestros
abuelos lejanos son manifiestas,
en comportamientos individuales,
sociales y políticos.
Atavismo deriva de antepasado, y
en biología significa la
reaparición de caracteres
propios de ascendientes más o
menos remotos, como un cabello
pelirrojo de un bisabuelo que
renace en su biznieto. Ciertos
insólitos signos físicos pueden
surgir en forma de hirsutismo
extremo, vestigios de dobles o
triples pares de pezones, o
rastro de cola en las vértebras
terminales del espinazo. Siendo
sumamente raras estas
manifestaciones anatómicas, el
atavismo en actitudes sigue
presente en nuestro siglo.
El atavismo conductual no es
necesariamente positivo ni
negativo por razón de su arcaico
origen. No obstante, representa
una marcada extemporaneidad que
denota una notable falta de
evolución en la respuesta de la
humanidad. Se manifiesta de
variadas formas de vida o
costumbres primitivas, como la
tendencia a mantener la afición
a la caza o el goce de oler una
fogata al aire libre. En el
comportamiento infantil está
presente el atavismo y su
influencia animista que atribuye
voluntad a lo inanimado. Como
cuando un niño se consuela al
devolver el golpe al pedrusco
con el que ha tropezado, para
castigar al objeto culpable.
Otros instintos atávicos más
sutiles, procedentes de la
prehistoria, son perceptibles
aún en múltiples aspectos tan
inconscientes que pasan
desapercibidos. Por ejemplo, el
lado de la cama que elige una
pareja viene determinado por un
reflejo de hace cientos de miles
de años. En el 90% de los casos,
el varón elige el lado que está
más cerca de la puerta, como sus
ancestros lo hacían cerca de la
entrada de la cueva para
defenderla (en una pareja esto
funciona en la primera ocasión,
pues establecido un hábito de
derecha o izquierda, éste no
cambia al alojarse en un hotel o
en una nueva habitación).
La política actual, en todo el
mundo, mantiene numerosos tiques
y tintes atávicos, como el
patriarcado y la gerontocracia.
Sin duda, el peor de los
atavismos de estancamiento
histórico es la violencia, que
aún abunda a todas las escalas,
desde el fiero terrorismo
bestial del “te voy a matar”
hasta las guerras sanguinarias,
inacabables y salvajes, con
armamento nuclear que no es sino
un gigantesco garrote capaz de
aniquilar el planeta.
Es manifiesto atavismo el modelo
actual de “poder global” basado
en la fuerza (bruta, con
independencia de la sofisticada
tecnología utilizada). Ese
“nuevo orden” de tribus
superiores (occidente frente a
oriente, y norte versus sur), de
razas dominantes y dominadas.
Recuperemos otros instintos
atávicos más justos y solidarios
como el libre comercio (sin
ventajas) derivado del trueque
que a todos beneficia, o el
legado ancestral del neolítico
de ayudarnos y educarnos
mutuamente todos a lo largo de
la vida.
Gentileza: Mikel Agirregabiria
Agirre [
agirregabiria@euskalnet.net
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