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La educación de Natascha
Kampusch
Escolarizada hasta los 10 años,
secuestrada durante ocho años y
medio, resurge una Natascha
cultivada, madura y educada que
previsiblemente superará el
Bachillerato sin mayores
dificultades.
Por Mikel Agirregabiria Agirre
El drama de Natascha ha sido
espeluznante, por culpa del
criminal secuestrador que la
retuvo en cautiverio. Por sus
propios medios y sin la menor
ayuda exterior, Natascha, logró
quedar libre el pasado 23 de
agosto. Cuando comparece ante
los medios de comunicación,
ansiosos por conocer los
detalles de su rapto, sorprende
a todos por su mirada, talento,
carácter y lucidez. Expertos y
espectadores nos hemos asombrado
de su inteligencia cultivada, su
perfecta dicción y deslumbrante
retórica, así como de la notable
fuerza de voluntad de esta
joven. Características todas
ellas que, en ese mismo grado,
raramente exhiben sus coetáneos
europeos que han disfrutado una
existencia normalizada, sin
aislamiento y una escolarización
más convencional.
Ello puede llevar a preguntarnos
qué podríamos mejorar de
nuestros sistemas educativos y
sociales, al tiempo de desear a
Natascha una completa
recuperación en su socialización
plena tras su traumática
adolescencia, confiando que su
entereza, voluntad y buen juicio
se lo facilitarán. El caso de
Natascha cuestiona, en alguna
medida, no sólo nuestros
sistemas de seguridad, sino que
ponen en tela de juicio nuestros
sistemas educativos e incluso
sanitarios, dado que estuvo ocho
años sin (necesidad de) que la
viera ningún médico. Por el
contrario, parece revalidarse el
peso de los medios de
comunicación unidireccionales
impresos y audiovisuales, a los
que sí tuvo acceso, y que le
permitieron formarse
autodidácticamente conectándola
con el mundo exterior. Parece
que teléfono o Internet no
tuvieron efecto alguno, dado que
le fueron inasequibles por
completo.
Cabe aducir que un caso aislado
no debe extrapolarse. Que sólo
la fortuna impidió que una
enfermedad se cruzase en la
salud de Natascha, y que un
delito irresuelto no refuta la
eficacia policial. Pero la
dimensión escolar provoca una
reflexión obligada: ¿Cómo el
interés personal de Natascha,
junto al seguimiento de un
raptor, pudo compensar o superar
la acción convergente de
variados profesionales,
influyentes condiscípulos,
costosos recursos didácticos y
todo un complejísimo sistema
educativo?
Convendría un análisis
exhaustivo sobre el profundo
efecto educativo alcanzado
mediante la lectura de libros,
periódicos y revistas, radio y
la televisión, así como las
conversaciones con un único
contertuliano que era su
sicótico carcelero. Obviamente
la educación incluye aspectos
trascendentales ajenos a la mera
instrucción, como una adecuada
socialización y la adopción de
valores, pero el esfuerzo y
capacidad de Natascha parece que
ha sabido suplirlos. El caso de
Natascha puede alentar
colateralmente las fórmulas de “homeschooling”,
si sus defensores verifican
determinadas posibilidades
incluso en tan tardías etapas
críticas de la adolescencia.
Merecería la pena un estudio
comparativo de las ventajas y
carencias en la educación de
Natascha, que pudiese conducir a
mejoras en los resultados
académicos y personales del
conjunto del alumnado.
Probablemente, se detectaría el
inmenso efecto beneficioso
derivado de un cúmulo de
factores como una lectura
diaria, de un continuado interés
por aprender, de una
perseverancia férrea,… y de unas
condiciones de vida reguladas,
manteniendo hábitos regulares
cotidianos. Quizá el dato clave
para su sobresaliente formación,
fue que Natascha asumió pronto y
en persona la responsabilidad de
su propia educación. Comprendió
desde el principio la
trascendencia de su proceso
educativo, algo que progenitores
y profesorado no siempre
logramos inculcar en nuestros
hijos y alumnos.
Natascha, junto con el deseo
natural de viajar y de recuperar
el tiempo perdido, ha
manifestado su voluntad de
aprobar la prueba de
bachillerato para proseguir sus
estudios universitarios a fin de
ser abogada, periodista,
psicóloga o actriz. Natascha
mantiene intacto su idealismo y
esperar colaborar en proyectos
de la envergadura de combatir el
hambre en África o erradicar la
tragedia de las mujeres raptadas
y violadas en Ciudad Juárez
(México). Deseamos y auguramos
un feliz futuro a Natascha, dado
que durante su encierro acreditó
un inmejorable talante y un
envidiable tesón de superación.
Gentileza: Mikel Agirregabiria
Agirre [
agirregabiria@euskalnet.net
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