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Sin sarmientos ni Sarmiento
Por
Pbro. José Guillermo Mariani
El prolongado conflicto entre
los docentes y el gobierno
inquieta profundamente a nuestra
sociedad. Frente al silencio
impuesto por la conciliación
obligatoria decretada por el
gobierno, corresponde aprovechar
este período más tranquilo para
reconsiderar los argumentos de
la empecinada negativa a
aumentar los salarios de los
docentes, históricamente
insuficientes.
Argumento: No hay dinero. El
empleo del dinero disponible
privaría a una cantidad mayor de
ciudadanos de recibir el
beneficio que merecen por el
pago de sus impuestos
.Respuesta: La educación es la
única inversión que asegura
éxitos para el futuro. Los
gobiernos sabios la colocan por
eso en lugar privilegiado y le
atribuyen el presupuesto más
alto. ¿Por qué no puede suceder
aquí, cuando la legislatura
unicameral y sumisa secunda
invariablemente las propuestas
oficiales? Escuelas, comedores,
libros y demás elementos son
realmente importantes, pero los
educadores son los maestros. Y
ellos deben ser considerados en
primera plana.
A.-Los maestros de Córdoba son
los mejores retribuidos del país
y todavía se quejan
R.-Mentira consciente,
argumentada con comparaciones
buscadas expresamente. Aunque
eso nada significaría si los
salarios son insuficientes.
A.-Trabajan sólo 4 horas
mientras cualquier operario lo
hace 8 o más
R.-Desconocimiento absoluto de
lo que significa enseñar dando
clase. Nadie queda libre después
de la tarea de cada día. Ni es
posible calcular las horas que
exige la preparación de cada
encuentro con los alumnos, si
hay verdadera responsabilidad.
A.-Los maestros lo son por
vocación y es vergonzoso que
hagan paros pidiendo mayor
retribución que la que se les
puede dar
R.- A esto de hacer algo por
vocación se le da, cuando se
quiere, un sentido sagrado que
tiende a convertir a quienes
obran por vocación en sirvientes
gratuitos a quienes se les puede
exigir todo. La vocación no
importa hambre para nadie, sino
obligación para los gobernantes
de respetarla y aprovecharla
para el bien del pueblo
A.-Se trata de obstinación de
los dirigentes ya que hay muchos
docentes que siguen dando clase
valientemente, resistiéndose a
los paros y reclamos.
R.-No es cierto que haya muchos.
A quienes acosa el hambre como a
tantos que tienen que mantener
su familia con el salario que
reciben, no les queda otra que
elegir entre no participar o
carecer de sustento, que
significa empezar a morir. Las
multitudes desbordando las
calles, que se han respondido a
las movilizaciones, muestran que
no se trata de tres o cuatro,
sino de un problema real que
afecta masiva y gravemente.
A.-Los perjudicados son los
alumnos y los padres y esto
debiera frenar los reclamos de
los docentes o moverlos a
realizarlos de manera distinta.
R.-Las actitudes erróneas o
corruptas de los gobiernos,
siempre dañan a toda la
sociedad, que experimenta esos
daños sectorialmente. No son los
docentes sino quienes mantienen
una actitud a todas luces
injusta quienes dañan a alumnos
y padres. Es de prever que los
padres que deben afrontar la
imprevista situación de tener a
sus hijos en sus casas mientras
deben seguir cumpliendo con sus
obligaciones laborales, se
sientan muy molestos pero,
desgraciadamente si no se
generaliza el clamor social el
gobierno permanece insensible y
mantiene sus posiciones con gran
pertinacia, pensando que la obra
pública material va a salvar su
reputación. Hay una larga
experiencia de que algunos
gobernantes no escuchan al
pueblo sino cuando éste grita y
rompe.
La conciliación obligatoria ha
abierto un paréntesis. Ojalá sea
para entrar en razón, para
valorar la educación y para
marchar hacia delante en una
reforma profunda de las leyes
que cambie el sentido de la
tarea de los docentes,
permitiéndoles ser educadores y
no simplemente empleados.
Gentileza: SIN TAPUJOS [
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